OPINIÓN PERSONAL VS HISTORIA MUSICAL


  No estoy en contra de OT (Operación Triunfo), aunque no sea mi programa favorito, y los muchachines María y Mikel no me caen fatal, (al menos el día que los vi); es más simpatizo con ellos, yo a su edad (o algo antes) también quería mejorar el mundo a base de críticas pormenorizadas y radicales; no dejaba títere sin cabeza y mi vara justiciera no se detenía ante la riqueza ni el poder. Justicia universal, ¡igualdad ante todo! (jaja). Pero creo que no me hubiera atrevido a solicitar modificar la letra de una canción reconocida porque me chirría el oído al pronunciarla...

Y es que hace unos días hubo una polémica bastante sonada porque a una de las concursantes le dio por opinar que la palabra mariconez de la canción de Mecano "Quédate en Madrid" le sonaba homófoba, y solicitó poder modificarla por gilipoyez (otro palabro malsonante) al cantarla. El juicio en sí no está del todo mal: aunque completamente fuera de la realidad de la canción y simplista, (valorar una palabra sin tener en cuenta el contexto ni la historia lo es); puesto que mariconez es un término peyorativo para el colectivo LGTB, (aunque muchos de ellos se llamen maricón con colegueo y amistad). Pero de ahí a que se deba cambiar la letra original (aunque sea solo para cantarla ella en ese momento concreto, sin pretender ir más allá de su actuación), y que se abuchee a Ana Torroja por no ceder a esta concesión... Me parece preocupante además de ridículo.

Analicemos... No sin antes dejar claro que me refiero al común de las opiniones negativas sobre este embrollo, no solo a la de los chicos que abrieron el "debate".

1. Cargarse la Historia de un plumazo: a parte de la melodía y la letra las canciones son un documento histórico. A través de ella distinguimos una época, recordamos viejos tiempos, descubrimos cómo vivieron nuestros padres o abuelos... También sirve para analizar en qué debemos mejorar; pero desde el presente. Si nos cargamos parte del testimonio de aquellos tiempos, ¿sobré qué base pretendemos evolucionar? El pasado se puede juzgar e incluso condenar, pero jamás borrar.

Y naturalmente estos chicos no han pretendido ir tan lejos, solo se les ha ocurrido la idea de modificar la letra en una actuación, (y siempre bajo el consentimiento de Mecano), para hacerla a su gusto, (lo que es en parte apropiarse de la fama de otros, pero dejémoslo aquí...). Pero recordemos que han sido aplaudidos por personas ya maduras, que entienden de audiencia y, supongo, que de memoria histórica. Y es vergonzoso que un programa que forma nuevos músico  esté más pendiente de ganarse puntos ante la audiencia millennial que de exaltar los valores musicales.

2. Descontextualización: en primer lugar no tiene sentido ver ofensa en mariconez si se dice para ridiculizar la homofobia, como ocurre, precisamente, en esta canción. Por favor... ¡no han entendido absolutamente nada de la canción!, ¿pero la han escuchado...? El tema va sobre un hombretón de pelo en pecho, de esos que eructaban en señal de hombría y vivían con el lema de "los chicos no lloran", que se enamora hasta las trancas cuando pensaba que el amor era una cursilería y una gilipoyez, (metiéndonos en la piel del personaje ¡mariconez!); ya que, ¡cómo no!, el personaje es homófobo. Forma parte de la opinión del personaje, ¡no de Mecano!

El arte se entiende en su conjunto, no podemos saber de que va una película, o un libro, porque en la portada ponga puta, ("historia de una puta", "puta dictadura", etc)... que por supuesto solo debería referirse a una profesional, pero el que su uso requiera un visionado lingüístico  no significa que tenga connotaciones peyorativa en todas las frases, ni que sean las mismas.

En en esta canción el término mariconez, además... sirve para empatizar con las personas que por aquel entonces tenían esa forma retrógrada de pensar. Le está diciendo al tiarrón de pelo en pecho: "si a mí me ha pasado a ti también te puede pasar. Ahora soy feliz en mi sensibilidad". Un modo, muy sutil... de sensibilizar y unir a toda la audiencia. Que no todas las reivindicaciones se basan en pancartas y griteríos.



3. La molestia como el mejor argumento: pretender sensibilizar sobre una realidad social y ponerse a uno mismo como foco principal del conflicto, es totalmente contradictorio, (aunque se haga de buena fe). Decir que hiere tu sensibilidad una palabra que suena homófoba no es un argumento de peso que defienda nada ni a nadie más que tu a propia susceptibilidad (la sensibilidad, creo yo, es algo más complejo). Porque si no se argumenta más allá, si no se da motivos fuera del "yo", no estás defendiendo una causa social; solo te estás echando flores.

Lo que distingue la queja del compromiso heroico (siempre tiene algo de eso) es la acción, y me remonto a eso tan manido de "echos, no palabras". ¡Demuestra que de verdad te importa!, promueve campañas contra la desigualdad, ¡convéncenos de que por tu veredicto va más allá del chismorreo!; porque ser concursante de OT no es suficiente motivo, y encontrar sinónimos saben hasta los nenes de la ESO. Rómpete los sesos componiendo canciones que transmitan un mensaje transgresor pero que llegue al común de los mortales, y que no sea un tostón. Que manda narices... dar lecciones a Mecano que fueron uno de los grupos transgresores a favor de la diversidad sexual, como en la preciosa "mujer contra mujer", canción sobre el lesbianismo en tiempos en que no se podía ni susurrar.

4. Estar en desacuerdo es un derecho, censurar es un delito: en un punto estoy de acuerdo con María (la triunfita): el artista tiene que ser responsable con lo que escribe, su trabajo es público y ejerce gran influencia sobre la gente joven. Pero esta responsabilidad ya le pasa factura en las críticas o en la ausencia de público. Por supuesto que tenemos derecho a revisar y opinar lo que nos de la gana de los que llegan alto, ¡faltaría más! Pero tergiversar su trabajo sin permiso equivale a entrar en su casa sin ser invitado. Y en este caso, matizo, me refiero a la opinión pública que está en contra de que Mecano se hayan negado a la modificación; ya que los triunfitos fueron considerados y solicitaron su permiso.


Y en definitiva... ojalá la opinión de estos chicos sirva para que nos planteemos todos cómo emplear el lenguaje de forma más positiva, (artistas y no artistas), en lugar de desatar una fuente de críticas y luchas de bandos. Pero, por favor, sin reñir con las reglas básicas de la semántica, que tanto le costó al profe inculcarnos, ni situarnos por encima del espacio sideral, no vaya a ser cosa que Don Quijote baje del caballo porque el sector animalista más obtuso no pueda sufrir esa injuria.




"NÓMADAS", FRANCO BATTIATO




  Impresionante canción de este peculiar e intenso genio. Esta canción es capaz de decir tanto como de transmitir sentimientos hasta conmover; yo ayer lloré a mares, (cabe decir porque era una de las favoritas de mi padre y porque él era un nómada, un culo inquieto).

La poesía echa canción.




PAPÁ. (PORFIRIO PABLO GOMILA MERCADAL. MAHÓN, MENORCA, 6/03/1944 - MADRID 28/02/2018)



   Te fuiste como viviste: valerosa y prudentemente. Mi corazón no puede creerse que ya no estás papá; tengo la corazonada de que en cualquier momento me llamarás, como hacías cada noche, para charlar de cómo había ido el día, siempre solíamos decirnos lo mismo (jaja). La última vez fue la tarde anterior, una vez ya montada en el cercanías (tren) alejándome de Madrid... Me dijiste que todo saldría bien, que la "prueba", (que en un principio iba a ser el lunes próximo, si hubiera sabido el adelanto hubiera vuelto a Madrid), sería otra salvación; creo que realmente lo creías así. Era la octava ¿o novena? intervención y en todas saliste, más o menos, bien parado, a pesar del riesgo... Tú eras demasiado vital para caer en la derrota, ¡papi mío!, ¡orgulloso como el Sol eras como un dios omnipotente que todo lo puede!

Llevaste tus últimos días con dignidad, orgullo, sabiduría... Me dijo mamá que el motivo que le diste a la enfermera para adelantar la "prueba"(como te gustaba llamarla) no fue otro que: "no es que me encuentre peor que ayer, es que quiero estar bien para poder cuidar de mis nietos lo antes posible", ¡dijiste!, siempre consciente de tu situación. Siempre digno, sabedor de dejar tu impronta en los demás, grababas tus palabras como un tatuaje al que volver en los momentos bajos, para tomar ejemplo. ¡Grande! Y no solo de palabra; siempre fuiste más de acción. Un señor de 73 años (te quedaban seis para los 74) con más curiosidad por la vida que much@s a sus 40. Recuerdos... cada fin de semana escogías un evento especial, cuidadosamente seleccionado, no te gustaba embrutecer tu mente con cualquier cosa. ¡Cine teatro conciertos óperas ballets...!, eligiendo casi siempre tú, (eras mandón qué se le va a hacer); saliendo a andar una hora diaria, (el médico solo te dijo andar, no necesariamente durante tanto tiempo, ¡pero tú necesitabas vencer a la aterosclerosis!, siempre tan guerrero...). Haciendo de tus anginas de pecho parte de tu superación personal, implantándolas como parte de tu yo, creo que ya ni caso les hacías. Durante la noche, si no había ninguna película interesante, preferías estudiar idiomas, "voy a aprender a hablar inglés a la perfección antes de morir", dijiste. Tantos viajes planificados al extranjero y a Menorca, tu tierra natal, donde ahora reposas en una de sus calas, Cala Mesquida, donde de niño fuiste feliz; acompañando a otros a recorrer mundo desde sus barcos, vigilando a los niños que se adentran en el mar, inconscientes de sus peligros y profundidades. Conociste mucho mundo, ¡y el que aún te quedaba por explorar...!

Puesto que lo más trágico de todo esto no es que te hayas ido, si tú lo hubieras implorado o nos hubieras abandonado por la estanquera... Pero no, la muerte te arrebató la vida, ¡sin tu consentimiento!; a una persona que era la vida misma, en toda su dureza y esplendor. Ese horror no lo tolero, no lo puedo concebir. 

Siempre hay un consuelo: no sufriste (eso dicen de los ataques cardíacos que son inminentes), estabas medio sedado, no sabías que era tu hora. ¡No sufriste! Eso hay que pensar. ¡Viviste intensamente, como quisiste!, tu inteligencia y don de gentes hicieron de ti un ser libre, ¡como muy pocos! Vivías conforme a tus ideas, nunca dejaste de ser un niño mayor (y a veces caprichoso) y te permitías, con más de 70 años, predicar con vigor tus ideales, contra viento y marea. ¿Feliz?, supongo que no siempre, no creo que eso fuera tu mayor preocupación. 

Sé que exprimiste la vida al máximo, como dijo el tío Francisco viviste 150 años, no 73, todos te admiraban y querían a pesar de a veces ser algo arrogante papi. De joven fuiste aquel jovencito inquieto que sale de su isla para embarcarse en la gran pecera, te fuiste con 17 años, ¡a Madrid Valencia Barcelona Madrid!; aprendiste una profesión (aparejador) que superaste en la práctica, llegando a gerente comercial de una gran empresa. Tuviste tres hijos, una mujer que te admiraba profundamente y una vida social envidiable. Viviste intensa y plenamente papá; ¡eso sí es un consuelo!

No eras el padre perfecto, acostumbrados como estamos a relacionar perfección con empalago (uuff las series americanas que tanto me gustan); pero no hay nadie más indóneo para el rol de padre que tú. Un hombre que sabía ayudar siendo, al mismos tiempo, riguroso; no querías ni por un segundo que tus hijos fueran blandos (la vida no lo es), y manipulabas... sí manipulabas, y muy bien; para conseguir que pensáramos y actuáramos como debíamos, asumiendo nuestras "propias" decisiones. Pero a veces sacabas tu corazón de padre, tímidamente, como suele ocurrir con las personas fuertes y auténticas, ¡sin aspavimientos ni falsedades! Desgraciadamente te teníamos tan idolatrado que hasta en tus defectos te imitábamos. Ahora me arrepiento tanto de no haberte dicho y hecho tantas cosas; de no haber mimado más tu corazón, fuerte pero sensible... ¡Papá y con tus nietos eras un bonachón!, con ellos te daba igual tu orgullo de león, ¡estabas irreconocible! 

Querido papá, son tantas las cosas que podría escribir... pero la pena me consume; me está costando varios bollos y mucho esfuerzo escribir estas palabras con coherencia, aún estoy en estado de shock. Pero no puedo permitir ni un minuto más no dejar tu legado para la posteridad, para aquellos que te conocieron y para los que ya no te conocerán. 

¿Sabéis quién era Cyrano de Bergerac, D`Artagnan...? Suena histriónico pero el carácter de mi padre era similar al de estos personajes, con más picardía, pragmatismo y complejidad (porque complejo eras un rato papi). Recuerdo, (en realidad no, todavía no puedo), con cariño tus idealismos desmedidos, tu indignación al referirte a algo que no estaba bien: una medida de gobierno inadecuada, (según tú), la moda de los selfies y el postureo, las penurias de los civiles en tiempos de guerra... Te lanzabas a dar tu "punto de vista", (por llamarlo de algún modo), como quien dice un mitin político, ¡defendías tus ideas con la pasión de un mosquetero! Arrojabas tus palabras como armas, riñendo la opinión de los demás que creías, sinceramente, que era incorrecta y hasta necia jajaja (aunque no lo dijeras claramente). Eras un intransigente (especialmente con quienes pensabas que en el fondo no tenían las ideas "tan claras" como tú, osea, casi todo el mundo jeje).Vivías tus ideales con una intensidad inaudita, en eso nos parecemos papá, (casi en lo único), solo que yo no me lanzo a predicarlos contra viento y marea. Pero eras encantador... la gente rebelde es encantadora y única en esta sociedad, tan vulgar... Hoy en día ni la gente joven se inmuta ante "sus" (los que los tiene) ideales, es un conformismo y borreguismo asqueroso. En los últimos años no te alterabas tanto en tu proclamación de un mundo "mejor", o directamente criticar lo que "está mal" de éste (tampoco nos vamos a engañar), para que no te subiera la tensión; y es admirable, con lo que te gustaba hacer de Don Quijote...

Y me niego a despedirme, tengo un padre rebelde, sensible, fuerte, inteligente, bueno, valiente, arrogante como un dios, con un amor a sí mismo desmedido, culto, complicado, inquieto,  apasionado, travieso, nervioso como un niño (aunque sabías controlarte cuando la ocasión lo requería)... Y que me quiere y al que quiero. Porque para mí es como si siguieras viviendo. Y trataré de seguir adelante para hacer honor a tu legado, que no puede ser en vano.


Tu hija que te ama: Laura.




¡BARBIE MATEMÁTICAS!



http://www.europapress.es/sociedad/educacion-00468/noticia-ocde-alerta-brecha-genero-estudios-tecnicos-espana-donde-proporcion-alumnas-puede-quedarse-12-20170912110047.html

  Según el último estudio del informe Pisa existe un desnivel primordial (click en enlace) entre los géneros y los estudios superiores: las chicas, a pesar de estar mejor capacitadas para los estudios (vídeo de abajo) que los chicos, obtienen peores resultados en matemáticas e ingeniería ¡Las carreras no están equiparadas al 50%!, ¡qué horror! (jajaja).
Sinceramente, creo que se nos está yendo un poco la pinza en este tema. No veo dónde está el drama en que las chicas que cursan estudios superiores actualmente prefieran carreras de letras, (¡derecho!, ¡literatura!), o ciencias de la salud (¡medicina!), a técnicas (robótica, ingeniería industrial...). Supongo, que es debido a que se prevé que en un futuro cercano, (lo que se dice mañana), nos vayamos a vivir a otro planeta, de ahí que se necesiten el máximo de cerebros cualificados para afrontar la situación; pues de lo contrario no veo dónde está el dramón. Si tan seguros estamos de la capacidad de nuestras estudiantes este informe debería servir para sopesar qué trabajos son los que se deberían demandar, o para estudiar porqué los educadores transmiten más pasión en unas asignaturas que en otras; en lugar de invertir el orden e intentar meter a las estudiantes por cupo en una carrera que no les motiva. ¡Y todo porque los estudiantes con pene prefieren otra alternativa!, ¿no es ridículo...? 
Si de verdad se cree, (como se dice en el vídeo de abajo), que las mujeres somos mejores estudiantes y que aspiramos a mejores puestos de trabajo, (aunque habría que definir qué son puestos superiores), ¿a qué viene colocarnos a nosotras el muerto?, ¿por qué no existe la preocupación a la inversa? ¡Los pobres estudiantes varones obtienen peores resultados y están menos motivados para puestos directivos!, ¿entonces...?

  Lo sé, eso también sería ridículo. Pero ridículo por igual, ¿o no se trata de la famosa igualdad?, el fifty fifty, ¡el redondo 50%!
Ahora en serio, la verdad que es bonito ver una clase de jóvenes de todo color y condición: con pelo, calvos, tetas, penes, altos, bajos, negros, chinos, rubios, morenos, transexuales, gays, lesbianas... ¡Y por supuesto que todo esté equiparado y repartido al 50%! Un arcoíris absoluto. Pero el sistema educativo, además de bonito, debe regirse por la inteligencia; y no se puede pretender enseñar a mentes brillantes si damos más relevancia a los atributos físicos que a la libertad mental de los estudiantes. 

  Recordemos que tanto chicos como chicas estudian con el cerebro, no con los genitales.





¡HIPNOSIS!


  ¡He sido hipnotizada! Hace unas semanas. Fui a un espectáculo de hipnosis y... me dejé llevar... ¡Porque no es más que eso!, permitir que tu imaginación se imponga a tus miedos. ¡Una locura consciente y maravillosa! Entender que la magia existe: es un proceso mental, llámese sugestión si se quiere; si en ambos casos se disfruta, es lo mismo. 

Los doce conejitos de indias que la recibimos lo vivimos de un modo muy diferente, hubo un chico que quedó en trance tras la partida del hipnotista; y personas que no recordaron lo sucedido durante esa media hora de hipnosis. No fue mi caso. Para mí supuso un despertar al poder de mi imaginación: una confrontación conmigo misma; una liberación de mis temores en virtud de mi afán creativo. Un modo de decir en público: "me importa una mierda los convencionalismo y qué penséis de mí, me da la gana de soñar... De comprobar el poder de mi mente..." Y como soy tímida, lo hice aprovechando la intervención de un mago; la excusa.

Es como si fueras el niño payasete de la clase que desautoriza al maestro haciendo payasadas, salvo que en este caso la payasada es creer al "maestro". No obstante... no en todo. Como bien he dicho para mí supuso un soñar consciente; yo escuchaba las risas y aplausos del público, escuchaba la voz del hipnotista dando órdenes como la de un hombre, no un ser sobrenatural. Y como una buena escritora, me dejé llevar por mi libro a mi antojo. Hubo un ejercicio que consistía en imaginar que tenía un gran número de globos en mi mano; tal cantidad... que no podía ni bajar el brazo. ¡Y realmente lo notaba rígido por la elevación de los globos! Una sensación similar me invadió cuando mis párpados estaban "pegados", percibí la angustia de no poder abrir los ojos; ¡pero sintiendo la magia...! No pasó lo mismo cuando el cabrón del mago nos dio orden de sentir un orgasmo en público: no me dio la gana, es algo demasiado íntimo para sentirlo en un número circense; aunque supongo que alguien interpretaría mi cara de pedernal como la mayor expresión de placer, pero eso forma parte de la cura del "me importan una mierda sus opiniones". 

Curiosamente no es un acto de sumisión, ¡sino de libertad! De volver a sentir la necesidad de jugar. De invitar a tu fantasía a formar parte de tu realidad social, en el ambiente encorsetado de un teatro. ¡Resolver el enigma por el que pagas una entrada!, no quedarte con la duda del "inteligente incrédulo" que va a observar un truco por el que, no obstante, queda fascinado, (y por lo tanto cree más en la magia que yo). Fui feliz comprobando el poder de mi mente, de mi imaginación... Volé por encima de los complejos y convencionalismos. Creo que mi autoestima creció unos grados.

Y al terminar la actuación... me acerqué al "maestro", que nos había dado orden de olvidar todo lo sucedido durante la sesión, y le di mis impresiones de lo vivido; y por supuesto le comenté que lo del orgasmo no pude sentirlo, pues estaba bastante interesado en que yo (creo que la más mona de los panolis hipnotizados) sintiera un orgasmo con su varita mágica jajaja.



FRAGILIDAD...


  Temor a romperse en mil pedazos, en las manos de un gigante. Dudas, nerviosismo... ¡Sentir el pálpito de la vida a flor de piel! Eso es fragilidad; miles de ideas inconscientes purgando por salir a la luz. Por cambiar algo en tí. ¡Reconstruirte!

Ayer me enteré de que mi tía Carmen, a la que no tenía mucho aprecio, enloqueció; de repente, sin previo aviso. No se me ocurre muerte más horrible. Ella ya nunca se sentirá frágil, ni fuerte. Cabe la duda de la ignorancia de quienes no nos encontramos en ese estado, pero aún así...

Por eso, mientras podamos, sintámonos frágiles, ¡sintámonos vivos! Temamos rompernos, solo  así recordaremos que somos quebrantables, que podemos caer en cualquier momento y vivimos con más intensidad. ¡Seamos auténticos!, con nuestras neuras, complejos, orgullos o miedos. Llevemos al límite nuestra idiosincrasia; ¡sintámonos plenamente conscientes de nuestra realidad!


Porque nunca sabremos hasta cuándo podremos contar con ella



NAVIDAD


  ¡Hoy es Nochebuena tralará! y tengo por costumbre rehacer mis ilusiones y hacer lista de mis propósitos voluntariosos, (o deseosos de que lo sean jeje), y tal vez lo haga; pero como toda costumbre cansa, en especial a un alma rebelde, ¡voy a añadirle este artículo a mi blog! Pocas cosas se pueden decir que no estén ya redichas sobre estas fechas si se pretende rehuir del plano personal; ¡pero esque mi intención hoy es meterme de lleno en el topicazo!, ya que, en cierto grado, no deja de ser una forma de tradición. La Navidad para mí es más que nada sociabilidad y comunicación, así que,  aunque este dilema no esté al nivel del blog, en mi afán de amor al prójimo (jaja) y deseosa de  poder llegar al máximo de personas entrañables, (que por supuesto somos todos en estas fechas), ¡allá voy...!

NAVIDAD: ¿FALACIA CRUEL O AMOR PROFUNDO Y SINCERO?

Falacia cruel sin duda, pero solo para quienes viven bajo un puente o han perdido a muchos de sus seres queridos. Diría más, creo que en esas ocasiones la palabra falacia sobra, ya que no se está en disposición de plantearse semejantes memeces. Y esto me recuerda que para mí algún día, más lejano o más cercano; supondrá unos malditos días de recuerdos funestos y mucha tristeza. 

Por lo tanto... ¿por qué amargarse la vida con filosofías "progres" y pensamientos peterpanescos (pero entrañables, ok...jiji)? 

¡¡Aprovechemos la excusa que nos brindan estas fechas para ser más buenos, (por aquello de los Reyes Magos) y dar muchos besos y abrazos con la finalidad de que nos sean devueltos!! Celebremos que somos humanos, necesitados de amor, rebosantes de egoísmo y, en contadas ocasiones, deseosos de dar afecto sin recibir nada a cambio.


¡¡FELIZ NAVIDAD, PAZ AMOR Y FELICIDAD!! ¡Que rule el cava y el turrón!




¿TENEMOS NECESIDAD DE CERTEZAS ABSOLUTAS? (1)


  Estoy empezando a leer a Descartes así que perdón si digo alguna barbaridad sobre su persona. Sin embargo no pretendo hablar sobre él sino sobre lo que me inspiró su metodología; él duda de todo hasta llegar a una verdad inalterable: "pienso, luego existo". Doy por hecho sin embargo que no se olvidaría de las personas en estado de coma y dudó también de ellas y su "pensamiento", así como la eterna duda de si existir es lo mismo que vivir, si antes de llegar él a esta verdad absoluta de "pienso, luego existo" alguien ya había llegado a ella (y por lo tanto solo difundió el trabajo de otro), o si quienes no llegan nunca a esta conclusión están en perpetua duda... etc.

La cuestión es: si un filósofo tan excelente como Descartes tuviera la necesidad de dudar en ese momento, ¿es porque existen realmente verdades indudables, o más bien porque necesitamos "pisar tierra firme" en algún momento? Y esa verdad absoluta, ¿es el resumen de toda su filosofía de vida y personalidad o otro pensamiento en la misma línea que los demás (sin ser de más relevancia que los otros)?

Descartes era un filósofo, sin lugar a dudas, así que su conclusión se refiere al pensamiento, pero si hubiera sido un adolescente pasota rayado por la compra de un monopatín que, harto de rayarse, se dice: "¡al carajo este mismos!", ¿la necesidad de concretar una solución no habría sido similar?

Lo he estado consultando en un foro de filosofía y un forero me ha dado una respuesta que me resulta, más o menos, convincente: "Descartes tenía el pensamiento como meta, así que en ningún momento llegar a una conclusión podía suponer para él "tirar la toalla" y dejar su estudio al azar". No obstante... el caso del adolescente pasota tampoco se trata de "tirar la toalla"; su objetivo no es algo tan enrevesado como la psiquis humana y por lo tanto su responsabilidad con la solución tiene un calibre muy distinto. No se trata de un logro intelectual, de una creación, solo de una compra. Pero, en ambos casos, se trata de tomar una decisión para solucionar una incógnita... Una respuesta que les permita llegar a su objetivo: una conclusión (aunque esta se denomine azar) a su incertidumbre.

Así pues sí, las concreciones, las "verdades absolutas" (lo que yo antes denominé "pisar tierra firme"), son necesarias para cualquier hombre, chaval o sabio. Y aunque no se podría comparar en relevancia una vacuna que impida el cáncer (por ejemplo) a los primeros pasos de un bebé; todas las conclusiones y acciones que llevamos a cabo responden, entre otros factores, a una necesidad de sentirnos seguros, de comprender el mundo en que vivimos y nuestra propia naturaleza.



¿TENEMOS NECESIDAD DE TENER CERTEZAS ABSOLUTAS? (2)


  Estoy empezando a leer a Descartes (aunque en verdad lo tengo bastante aparcado porque me aburre un poquito...) así que perdón si digo alguna barbaridad sobre su persona. Sin embargo no pretendo hablar sobre él sino lo que me inspiró su metodología; él duda de todo hasta llegar a una verdad indudable: "pienso, luego existo". Estoy totalmente de acuerdo con esta afirmación; aunque no sé si podría darse como "certeza absoluta", tal cual la nombra, puesto que no todo el mundo llegará a ella aunque todos tengamos alguna vez otras certezas absolutas. No obstante la filosofía no es religión, no es un dogma de fé sino solo opiniones, de personalidades cultas y analíticas, pero opiniones a fin de cuentas; así que doy por hecho que Descartes no trataba de imponer ninguna verdad a nadie sino solo indagar en su pensamiento y tratar de convencer mediante él, (como todos hacemos alguna vez).

Lo que me llama la atención y el motivo por el que vuelvo a este tema, es por qué una persona que tenía como metodología la propia duda, y sabía que la constante duda es el elixir de la sabiduría, por qué buscaba una verdad indudable que supusiera una terrible realidad para él: la sabiduría tiene sus límites.

En el capítulo anterior ya llegué a la conclusión de que en el fondo todo se debe a la "necesidad". no primaria como beber y dormir, pero sí necesidad creada como alimento espiritual. No obstante eso no deja de ser una solución fácil, de raíz. Claro está que no le puedo preguntar a Descartes sobre por qué quiso crear una verdad "indudable", pero él me inspira para descubrir más acerca de nuestra "necesidad" de "pisar tierra firme", (vamos que es la excusa jeje).

Así pues todo se basa en necesidades de nuestro carácter o situación. Si Descartes no hubiera vivido una determinada vida no hubiera llegado a esta conclusión etc, es evidente. No obstante... ¿no sería más correcto llamar a las ideas abstractas creaciones (a pesar de ser también una necesidad)? Una creación es algo que enaltece, en un sentido o en otro, tanto al creador como al que está de acuerdo con esa creación; así que en realidad supongo que sería más correcto llamarla así.

Así que supongo que la conclusión a la que quiero llegar no es ni más ni menos que mi propio asombro ante la pregunta con la que empecé: ¿por qué ese empeño de Descartes de llegar a una "verdad limitada"?

Sigo sin comprenderlo, puesto que, racionalmente, es mejor tener verdades relativas sobre las que poder dudar algún día, o tener la esperanza de poder hacerlo. Puesto que, dependiendo del momento, estas verdades nos parecerán indudables o relativas; y en gran medida depende de nuestra emotividad... ¿Estaría pasando Descartes por un mal momento?, ¿un desamor, la muerte de un familiar?, ¿o por lo contrario se sentía tan pletórico que necesitaba sentirse dios y saberlo todo todo y todo?

Jaja, marujeos a parte creo que he llegado a una conclusión: nunca deja de sorprenderte la mente humana. Y supongo que para mí la "filosofía" (no me gustaba como asignatura en B.U.P.), es un aliciente para seguir explorando el mundo por mi cuenta, antes que un manual de respuestas perfectas. Es decir, la filosofía es, en realidad, una necesidad de respuestas más "emocionales" que "racionales". Y hoy Descartes me ha hecho reencontrarme con mi capacidad de sorprenderme.

¿Será la sorpresa el misterio... la verdadera motivación de la vida? Al plantearme esto, ¡estoy buscando "verdades absolutas"! Pero... creo que lo hago porque eso me supone un reto mayor, para seguir y seguir... buscando más "verdades absolutas". Y tal vez por eso Descartes buscaba una verdad "indudable":

  PORQUE MIENTRAS TENGAS CLARO QUE TODAS LAS CONCLUSIONES PUEDEN GENERAR UNA Y MIL DUDAS... MIENTRAS SEPAS QUE ESTARÁS EN CONSTANTE EVOLUCIÓN. ES ALENTADOR JUGAR A BUSCAR ESA "VERDAD INDUDABLE" QUE, POR UN MOMENTO, POR LA SORPRESA (MOMENTÁNEA) QUE REVELA EN TÍ, TE HARÁ CREER QUE EXISTEN VERDADES ABSOLUTAS. Y TE HARÁ SENTIR MÁS SEGURO, MÁS NIÑO...

En definitiva: sí, tenemos necesidad de poseer certezas absolutas; pero esta necesidad corresponde más al terreno sentimental que al racional. Responde más a la necesidad de sentirnos grandes, dominantes, curiosos... que a una motivación plenamente intelectual.

De ahí que en cualquier debate siempre se llega a un punto en que no se admite ninguna duda y para defender tus ideas (aunque lo digas bajo el respeto y con palabras como "es mi opinión cada uno tiene la suya...") te encabezonas en que tienes la razón. ¡¡Y punto!!



POCOYÓ


Inspirada en mi tío Sebastián, un toro al que el cáncer no puede tumbar.

  Eran ya las seis de la tarde; los peques, por fin, se habían dormido, agotando y alegrando al ya anciano señor, dispuesto a echar una cabezadita, como solía decir, antes de llevar a sus nietos a las fiestas de Alayor. Alayor, su pueblo, ¡qué pueblo!; único, pintoresco... con el encanto especial que tienen aquellas villas que son amadas, orgullosamente, por sus lugareños.
Él nació en Alayor, se casó, tuvo hijos ¡nietos!, en Alayor... Era parte de su tierra, edificios, tradiciones y gente. En Alayor todos eran hermanos, más, (o  menos...), avenidos. Y los extranjeros aún eran considerados con perspicacia e "idílica" curiosidad.

Y corría la tarde mientras Alayor se vestía de fiesta... Cientos de mozos mozas y niños con sus papás se agolpaban en las calles para ver los cabezudos y carrozas, que desfilaban, ¡alegres!, entre gritos comparsas y música electrónica, pop, tradicional... ¡Por ahí pasaba la primera!, ¡la carroza infantil de Clan tv!; Bob Esponja y Pocoyó a tamaño real se enfrascaban a lanzar caramelos y chocolatinas, a saludar a los niños, animados, que los miraban admirados y estupefactos.

Entre ellos, dos pequeños, de solo tres y cinco añitos, rubitos como querubines; habían conseguido esquivar toda la marabunta humana y ahí estaban: en primera fila. Sin papás, sin mamás; sin abuelo...

Pocoyó les vio y, muy amable, bajó de la carroza para saludar. "¡Hola amiguitos! ¿queréis ver la casa de Pocoyó? jiji" (imitó  la risa de los dibujos animados). "No sé si el abuelo nos dejará", "¿y dónde está el abuelo?", "estaba durmiendo en el sofá jeje", (dijo el mayor con picardía). "Aaaah" dijo Pocoyó "pillines ¡os habéis escapado!", y los dos hermanos rieron, ¡cómplices! "Entonces... ¿vamos a casa del yayo y le pegamos un susto?". "¡Siiii!".

Eran ya las ocho de la tarde cuando mi tío Sebastián despertó, ¡había dormido una hora de más!, se estaba tan a gusto sin jaleo en casa... 
"¡Lluc, Guiem!"

¡Los niños no estaban ahí! Iban camino a casa de Pocoyó. Donde una sorpresa inesperada les aguardaba...

Sebastián salió corriendo por la puerta, que, como siempre, había dejado abierta, forzando sus más de 100 kilos a galopar como un galgo.
"¡¿Eulalia has visto a Lluc y Guiem?!", "no, ¿qué pasa Sebastián?". Y Eulalia la vecina se unió a la búsqueda. Tampoco los había visto Pedro el panadero, ni María, la señora que siempre está mirando pasar las horas tras el portal. ¡Ni Ernesto, ni los de la oficina de Correos...!

Recorrieron calles, plazas, ¡locales nocturnos...!

"¡Abuelo!"
Ahí estaban, en la calle Sant Jordi, de la mano de Rosa y Manel. Que le explicaron a Sebastián que los habían reconocido del brazo de Crisitan, el hijo de Antonia; que estas fiestas iba disfrazado de Pocoyó. 
"¿Pero Cristian no estaba estudiando en Barcelona?", preguntó Sebastián. "Él nos dijo que era Cristian, no se quitó el cabezón de Pocoyó, y ya sabes que la voz no se distingue bien tras el cabezón". Los cuatros adultos se miraron con preocupación y desconfianza...

¡Pero ahí estaban los dos angelotes...!, ¡alegres y emocionados por haber conocido tan de cerca a Pocoyó! Y mi tío Sebastián prefirió olividar lo ocurrido. Cogió a los dos niños en brazos, que durmieron al cabo de pocos minutos, uno en cada hombro de mi robusto tío; y se dispuso a volver a casa. "Demasiadas emociones por hoy viejo", se dijo para sí mismo.

Cuando se dispuso a abrir la puerta de su casa, alguien,  le saludó:
"¡Buenas noches Sebastián y dulce carga!", dijo Pocoyó, pasando a todo gas por su lado. Mi tío, entrado en años y kilos, supo al instante que no podría alcanzarle.
Y entró en casa, su hogar, de toda la vida, de su pueblo padre, que le vio nacer y crecer entre hermanos... Pero, por prevención, esta vez cerró la puerta con llave antes de disponerse a ver la tele, confiando, en su sofá; aquél sofá que pasó de generación en generación.

Y antes de volver a echar una cabezadita, como solía decir, contempló la posibilidad de que Cristian hubiera regresado, por las fiestas, a su pueblo natal.




EL AMOR MÁS ALLÁ DE LOS 35


  La mujer a partir de los 35 no es princesa; es reina. Y esta analogía se cumple, te guste o no. La madurez y las relaciones afectivas de la mujer madura es fascinante y agria a su vez, (la masculina supongo que también pero es un tema que me está vetado por razones obvias por mucho que hiciera apología de la igualdad). ¿Una salsa agridulce?, pues no, porque de dulce sí que no tiene nada. Voy a hablar desde las experiencias de mis amigas (jeje, mía también), como mujer madura y soltera, (aunque me estoy trabajando un "algo" pero sin vistas inmediatas a sacarme de la situación). De un modo realista, directo y alejado de los cuentos chinos sobre mujeres exitosas por divinas y folladoras  (ejemplo gráfico y completito la foto que encabeza el texto, serie "sexo en Nueva York"). Así que si tienes un día sensible o eres de los que lleva por bandera la supresión de géneros en post de la Igualdad, te recomiendo encarecidamente leer solo los dos últimos párrafos, ¡te van a encantar!

La idea que voy a desarrollar es la siguiente: mujer madura, si realmente quieres conseguir una pareja que te apasiones (no solo sexualmente) y ayude a realizar tus sueños, tienes que mentalizarte de que tienes que jugar un papel activo en el juego de la seducción. Unas premisas: cuando hablo de conquista no me refiero necesariamente a manipulación, (al menos no en su totalidad), ni a empezar nosotras el juego; tampoco a atracciones discotequeras webs  conocidos de conocidos... pero como en mi caso no tengo la suerte, (porque eso es suerte), de posibles candidatos en el entorno laboral o formativo; lo más seguro es que me refiera a esas situaciones antes que a otras más apropiadas para una relación. Qué decir que tampoco se trata una la caza indiscriminada, ni de no soltar la "presa" si en el proceso ésta no merece el esfuerzo. Y que también hay hombres que no quieren tener hijos, o que ya los tienen y están con el agua al cuello de deudas; o la mejor alternativa si no te apetece nada ponerte de parto: ¡un viudo con hijos a su cargo!, (estoy de coña, pero pensándolo bien... jajaja).

Y es que amiga, si tienes más de 35 y estás sin pareja (y quieres tenerla), el motivo principal no es otro que éste: la vecina infertilidad. Sí lo sé, normalmente se es fértil hasta entrados los 50 años; pero querida la sociedad no lo ve así. Y no hay más historia; no te vuelves exigente con la edad, (práctica sí, hay una gran diferencia), ni de repente tu autoestima baja a niveles infrahumanos, autoestima es conocerse a uno mismo y aceptarse, ¿y acaso estamos más perdidas que a los 25...? No cuela. Yo recuerdo que a mis 25 años me encontraba, (o mis "energías cósmicas" me presentaban jaja), con chicos medianamente interesantes y atractivos, (algunos de los cuales fueron mis parejas), dispuestos a conocerme e intentar algo digno. No voy a entrar en descalificaciones absurdas ni en prototipos de hombres, pero evidentemente en comparación hoy por hoy el porcentaje de chicos que me puedan interesar, (tengo mis parámetros), se ha reducido drásticamente. Me puedo poner una venda y recurrir al típico "solo quedan las sobras", pero ese argumento, (además de echarme por tierra también a mí), es excesivamente simplista para ser real, (al menos al 100% jeje). Lo cierto es que esos hombres "basura" posiblemente se muestren de forma muy diferente ante una mujer más joven y fértil; de echo lo he testado científicamente. Y no se trata tanto del físico como de la dichosa "selección natural"; tengo amigas guapísimas, listísimas y majísimas que llevan también años... sin pareja. 

¡Por supuesto que no estoy diciendo que no se pueda conseguir! Pero hay que tener en cuenta que, (a no ser que seas de naturaleza sortuda, busques solo compañía o seas qué sé yo ¡Julieane Moore!): ya no nos basta solo con esperar; tenemos que llevar la batuta, aprender a conquistar. Y con eso no quiero decir que haya que ser un hombre, más bien observar y rebatir su comportamiento. Desde una perspectiva femenina, sin arrebatarles su afán de dominio y virilidad, pero sin consentir ninguna manipulación.  Ya no te puedes permitir el lujo de bajar la guardia con asiduidad; y si lo haces, has de ser consciente de que los prejuicios sobre la mujer soltera y madura pueden incrementar. Si no te importa, ¡genial!, pero en tal caso tampoco te interesa el tipo y no sé de qué estamos hablando. 

Respuesta estándar: "pues no te fijes en hombres así", ¡jajajaja! (perdón). Se trata de algo biológico, que está en la sangre, en la especie. No estoy hablando del típico maltratador, solo de opciones masculinas. Tampoco nosotras nos sentimos atraídas, de entrada, por un hombre mal conservado, y aunque el ejemplo no es el mismo la correlación es indiscutible. La mayor desventaja de la mujer frente al hombre, y en esto sí hay desigualdad y siempre la habrá, es en la etapa fértil. De forma que un hombre de nuestra quinta, (que pueda permitírselo), elegirá a una mujer por debajo de esa cifra.

Pero... a pesar de que el panorama es tremendamente injusto y no muy halagüeño, si te mentalizas de tu cambio de papel y de tu nueva situación; ¡es mucho más emocionante e interesante! Dejas de ser la princesa a rescatar a la señora que se pone en un pedestal, poderosa, que infunde más admiración y respeto que suspiros melifluos. Pues una mujer a partir de los 35 no tiene que aspirar a ser la más bella, sino la más interesante. Es difícil en una cultura donde se compara la dignidad de la mujer con campañas de ropa de todas las tallas, en las que se predican cosas como "tú eres única" mientras ves desfilar cuerpos de diferentes tamaños y colores, (todos únicos, por supuesto). Y mucho, ¡mucho...!, más difícil llevar las riendas del ligue cuando de toda la vida eso es más tarea masculina que femenina. Ellos tienen millones de manuales sobre el tema, nosotras tenemos que adquirir cada una nuestra maña en solitario. Y digo bien, en solitario, porque no son muchas las mujeres dispuestas a considerar que nada cambia y que a los 40 tienes que seguir actuando como a los 25. 

Aún así la nueva perspectiva merece la pena; es más gratificante escribir tu propia historia que esperar a que se cumpla el cuento que te narraron. Te obliga a investigar en la mente de los otros, ¡supone un reto para contigo misma! Y si la cosa no sale bien, (o ni surge la posibilidad), no te cabe la menor duda de que ha sido por el destino... Nadie "te puede venir" con historias sobre falta de autoestima, tu nivel de exigencia, tu romanticismo, tu amargura... Y demás memeces que las mentes incapaces de concebir esta realidad fabrican para no asumir el echo de que la juventud no es una actitud, sino una época. Y que la actitud es cuestión de voluntad, de poder, de la mente, no de carnes prietas o gastadas.

Asumiendo esta dura, pero liberadora, realidad, te alejas de la culpa y del victimismo; te haces dueña de la situación al margen de cual sea el desenlace. Lo que cuenta, como en cualquier buena historia, es la moraleja, no el final.



UNIVERSO Y TRANSCENDENCIA


 Hoy estuve con unos amigos en el Planeario y me acordé del enorme consuelo que siempre me ha proporcionado pensar en su terrorífica grandiosidad. Unas dimensiones, unos peligros, una magneficiencia que escapa a nuestro entendimiento; que jamás podremos dominar. Es inevitables sentirse minúsculo e insignificante ante semejante Monstruo. Pero esta consciencia de insignificancia no me hace sentir mal, ¡me reconforta! Puesto que cuando alcanzas a entender que no solo "tú", ¡todo el planeta", ¡el sistema solar!, puede desintegrarse si se entromete en su ruta un rayo gamma o una supernova... Tu sentimiento de inferioridad responde a razonamientos lógicos, inteligentes.

Si hay algo "inmortal" (a escala humana lo es), seguro e innegable, es la tierra que pisamos. Hasta el Dios abstracto, (pero casualmente con propósitos humanos), de los "creyentes" tiene un principio en el Universo. A no ser que equiparemos éste con aquél. Lo que sería bastante sensato.

Cuando buscamos a Dios lo hacemos con el propósito de pervivir eternamente; ¿y hay algo más eterno y reconfortante que la clarividencia de pensamiento? La realidad es permanencia, somos nosotros, nunca nos abandonará aunque la moldeemos a nuestro antojo. Y la realidad es que somos una conjunción de átonos (incontrolables) capaces de crear algo tan maravilloso como la vida. No solo eso, nosotros, nuestros átomos; crearán nueva vida, o cosas, cuando muramos. Son eternos y es una realidad, no una hipótesis ni una abstracción.

¡Cierto!, la idea de "volver" a formar parte del ciclo natural es bonita y real, ¡pero triste de cojones! No obstante... la alternativa es el autoengaño, creer en segundas "vidas" de las que no tenemos una certeza científica. Teoría que nos proporciona un consuelo a medias; puesto que nos hace sentir débiles. Y cuando nos sentimos débiles nos sentimos finitos, cercanos a la nada (la muerte), ¡justo lo contrario a como deseamos percibirnos! 

Si no podemos escapar a la realidad universal: que somos una mota de polvo, que todo lo que no sea minúsculo (a su escala) se escapa de nuestro control... ¡Qué menos que sentirnos fuertes aceptando nuestro papel! En el presente, mientras estamos vivos y podemos saber qué es sentir, razonar, emocionar... ¡sacando provecho de las experiencias maravillosas de nuestra finitud! Puesto que más allá de nuestra carne viva, no tenemos ninguna certeza de que podamos identificarnos como "yo"; lo único que sabemos es que nuestras partículas sin nombre estarán en permanente creación, son inmortales.


PSICOLOGÍA Y DISCRIMINACIÓN



  No hay discriminación más despreciable que la que algunos gurús de la psicología social emplean para captar nuevos adeptos, y como muestra un botón, transcribo vídeo:

"El problema es que, cuando uno está desanimado, uno pierde lo mejor que tiene, que es la manera de ser"

 Estoy muy de acuerdo con la psicología social y con las técnicas de coaching; en el mundo en que vivimos son herramientas prácticamente imprescindibles. Pero no sé que tiene que ver querer mejorar con considerar la debilidad como algo menospreciable.

En este vídeo se alenta al público a considerar el amor que reciben como algo que merecen por su forma de ser, (¡oooh qué bonito!); para acto seguido, una vez ya embadurnados de golosinas y mariposas, ¡condicionarlo al "pero solo cuando estás de ánimo"!. Porque sino, tal y como dice el "maestro" éste que ama tanto a todo dios, no solo dejas de valer: ¡dejas de ser alguien! Puesto que, (literalmente), dice: "pierde lo mejor que tiene, que es la manera de ser". ¡Y se queda tan ancho!, alucinante...

Este mensaje es la cúspide de la intolerancia y la misantropía, negativo 100%; se carga a todo aquel que se siente vulnerable. Al negro perseguido por grupos neonazis, al transexual al que la sociedad condena a la prostitución, a las prostitutas de club de carretera, a los mendigos que lloran de hambre... Y un sinfín de situaciones en que la gente normal se siente desdichada. Porque sí, decir esta barbaridad, tomo de nuevo, literalmente, las palabras de este señor: "el problema es que, cuando uno está desanimado, uno pierde lo mejor que tiene, que es la manera de ser", es reducir al desgraciado a nadie, y por equivalencia de conceptos: a nada. Una hormiga, ¡tiene su forma de ser!, hay hormigas que andan otras que "piensan" si coger la miga de pan, hay hormigas que no salen del hormiguero; ¡ni los insectos son nadie o nada!

Cagarse en el dolor humano; y hacerlo en pos del bien, ¡y para colmo venderlo como algo natural y científicamente estudiado (pues habla desde la ciencia psicológica)!: es cruel. No solo cruel, peligroso. Abre la caja de Pandora a todo tipo de discriminaciones, como las que nombro en el párrafo anterior, contra colectivos vulnerables o contra gente que simplemente lo esté pasando mal, (la muerte de un familiar, otro ejemplo). Los judíos de Hitler no eran precisamente felices, y según los nazis no eran nadie. ¡Cierto!, por otros motivos de índole ideológica, pero el resultado el mismo: carencia de esencia, de entidad. Repitamos al "maestro": "el problema es que, cuando uno está desanimado, uno pierde lo mejor que tiene, que es la manera de ser".

No estoy llamando a este bocachancla asesino, pero esta idea, aunque las diga en post de la autoestima ajena y la independencia mental, es una animalada. Y lo peor es que no es el único. Cada día hay más gente que con la mejor de las intenciones, atendiendo a la naturaleza del ser humano que dictaminan algunos de estos científicos de la mente, infravaloran al que no va por la vida vendiendo la moto de lo reguay que es su vida. Ya que el que está desanimado... (parafraseeemos al "maestro") "el problema es que, cuando uno está desanimado, uno pierde lo mejor que tiene, que es la manera de ser"; y, por lo tanto, (según él), pierde la oportunidad de ser valorado por los demás por su forma de ser. Por lo que no hay nada que valorar en quien no se encuentra bien. El cariño y aprecio no son para él.

Me sorprende que haya tan pocas voces que se alcen ante semejantes disparates que engloba toda clase de aberraciones (racismo, homofobia, nazismo...) que históricamente, supuestamente, estamos superando.



MARGARITA


  Margarita se dispuso a bajar a la calle, a dejar caer la tarde recorriendo las callejuelas de su Soria natal. Se enfundó en su abrigo de lana, sus guantes de cuero y su sombrero de fieltro negro; aun sobrepasando los sesenta años, (y habiéndose reducido su renta a menos de la mitad), seguía siendo una mujer elegante. Con ese toque distinguido y sobrio con el que había dado vida a sus diseños en su pequeño, pero reconocido, taller de costura. ¡Era una artista de la clase, compostura y dignidad!; con un toque, según decían las lenguas viperinas de su vecindad, de controlada y educada altivez. Sin embargo, pocas personas no apreciaban a la señora Margarita; siempre en su lugar, contra viento y marea… Una peña en la que sus coetáneos gustaban reflejar el espíritu incorruptible de los supervivientes de la Guerra, y los jóvenes la admiración y respeto por la sabiduría. Su espíritu acorazado y tranquilo, tuvo que enterrar a toda su familia durante el conflicto. Padres, hermanos, marido, ¡hijos…! Todos perecieron en un u otro bando. Solo quedaba ella, sobrellevando el peso y la historia de su linaje familiar... Su compromiso vital no le correspondía enteramente desde que sobrevino la tragedia; se sintió con la obligación de vivir la vida de los fallecidos… De sus dos hijos, asesinados en plena efervescencia juvenil; de su esposo, derrotado en la que fuera la crisis más dura de su existencia; debía recompensar la vejez de sus padres, arrebatada por una bomba… ¡Ella vivía por todos! Pero, ante todo, por ella misma. Pocos errores cometió, la señora Margarita.

Aquella tarde Soria respiraba el aire plomizo que precede a las tormentas; pero el gris del cenit resaltaba la alegría de sus habitantes, expectantes a la llegada de la primavera. Aquél último domingo de invierno, los vecinos de su barrio parecían querer celebrar el cambio de ciclo con toda pompa y boato. Por las calles desfilaban las señoras con sus mejores galas, en cuadrilla, a tomar café o chocolate mientras sus maridos se unían, a su vez, para la partida de ajedrez o el coñac; los niños canturreaban por las calles ausentes de tráfico, jugando a la gallinita o con el patinete. Las parejas jóvenes se tambaleaban acaramelados, siempre custodiados por una carabina; los grupos de muchachos y muchachas se deshacían en chanzas y risotadas… Y llegando a la Plaza Portillo una densa marea humana, amontona en torno a un círculo, observaba a un joven alto y moreno engalanado con indumentaria de mago.

“¡Voilà!”, exclama el hombre con un francés impostado “¡qué maravillosa madame ven mis ojos!, permítame madame”, y el mago hizo una reverencia a Margarita, apenas incorporada al grupo; “por favor caballero…”. “Shuuu, ¡usted lo merece! Veo en sus ojos… ha pasado por muchos sinsabores, pero también ha tenido una vida intensa. ¡Déjeme observar! Entiendo… ¡Usted guarda un secreto…!”, “¡y quién no a mi edad caballero!”, dijo Margarita sonriente, pero azorada por la repentina expectación.”Oh no madame su secreto no es de los que se curan en confesión, es de aquellos secretos que persiguen hasta la tumba. Como el abandono de un recién nacido”.

Margarita se quedó hipotérmica. No era en sí la revelación. Era aquella voz... Aquél gesto… Aquella mirada cruel; idéntica a la de su padre. “¡Oooh madame gran dama, solo era un ejemplo! Por favor discúlpeme”, y el mago hizo otra reverencia y de su bolsillo sacó una rosa que le regaló en ofrenda. Mas Margarita ya no estaba en esta esfera. No escuchó los aplausos y abucheos, las palabras de apoyo de sus vecinos; ni al siempre atento guardia Marc, su vecino de al lado. Su mente viajaba por otro tiempo, pretérito. Una noche funesta; donde los demonios de la guerra, se hicieron hombre…

Y cayó desplomada.

Con el tiempo, se recuperó de este extraño incidente; pero la señora Margarita no volvió a ser la misma. La gran peña a la que todos admiraban se convirtió en una ancianita frágil necesitada de atención y cuidados. Falleció al cabo de muchos años… Calentita en su cama; veintisiete años después de la actuación del mago Eugène, (su nombre artístico). La misma edad que él contaba cuando se reencontró con su madre.



EL DESEO


  Hay algo mágico y teatral en esta noche lluviosa, en este pueblo vacío, en esta plaza sin nombre. Tú y yo, sin paraguas, guareciéndonos de una lluvia que deseamos que perdure, (y que nos empape), tomamos cola-cao en la más corriente informalidad. Una taza, leche, ¡la acogedora familiaridad de una merienda infantil!, protectora de lo que pueda suceder… Nos deseamos, lo sabemos, “lo ignoramos”. Dos almas tímidas que desean comerse a besos. ¡No!, ¡no son besos!; es algo más intenso… El instinto animal que todo lo cubre. Que tiñe la fría noche de misterio; la villa de un fogoso silencio lleno de susurros provenientes de una parte muy íntima, ¡irreconocible!, de nuestro cuerpo; de nuestra mente… La posada, montañas de piedra que esconden un secreto incierto, un futuro temeroso, ¡una posible historia!

Corremos del bar a la posada, empapándonos por esta lluvia dolorosa que nos invita al cobijo; a la reclusión de cuatro paredes blancas, inmaculadas. Una cama no muy grande, una luz de neón, decoración monacal. Tú y yo... 

Nuestros cuerpos se liberan… ¡Me estalla la cabeza!

¡Una explosión lo inunda todo…!

El cansancio que conlleva el exceso, el sudor frío que exige abrazos. El abrazo que desea pasión… ¡violencia!; placer… No quiero hacerte el amor: quiero follarte.

 ¡Follarte...!  Toda la vida...



LA VERDAD SOBRE EL AMOR


  LOS SENTIMIENTOS MÁS AUTÉNTICOS NO SE PUEDEN REPRESENTAR/EXPRESAR CON TOTAL FIDELIDAD; SIEMPRE MERECEN MÁS.



"UN CORAZÓN EN INVIERNO"


  A veces las cosas no son como esperamos. Y tal vez lo necesitemos.





"EL MAL"


(Dedicado a todos aquellos seres grandes y sabios que no se dejan inundar por la negatividad, y deciden llenar su alma y su vida de dulzura y amor).


       Tú eras "el mal", cariño mío. Eras el misterio, una aventura una fantasía por la que luchar. Eras imaginación, eternidad, romanticismo... Tu presencia tenía algo de marino, de olas rompiendo en acantilados, de anocheceres sombríos, de días sin sol y lluvia, y de vientos huracanados. Siempre me han gustado esas cosas, es lo malo de haber nacido en la época equivocada de ser una "masoca" sentimental, excesivamente sensible o como lo quieras llamar. Sé que no responderás a esto ni lo deseo, es mejor así; es bonito lanzar palabras "al viento", como una especie de tributo a la misma "literatura" de aficionada chapucera. Literatura... Eras tú, ¿qué hay más real? Para una niña... Querido hombre de mundo, querido viejo lobo de mar, hermoso y experimentado; conocedor de la psiquis humana. Querido ser al que no supe comprender. La paz de la noche me permite asomarme al oscuro pozo de mi corazón para vislumbrar de nuevo tu reflejo. Dónde estarás...

    Tus ojos, oscuros como la noche, me miran a través del tiempo y los continentes, con esa luz tan vivaz y penetrante; tan poco celestial... Y tu naturaleza imponente y salvaje; aquel aspecto de otro mundo, elegante, atrayente y sensual... Y sin embargo había tanto de muerto en ti, de podrido, como de incipiente en mí. Tú me pasaste tu podredumbre, tu prematura vejez: a cambio de mi inocencia. Querías vivir en un mundo mejor, más lindo y esperanzador... Y tanto tiempo "odiándote"... para resolver que es solo en la podredumbre y en lo tangible donde una puede llegar a sentirse dueña de si misma: fuerte. En cambio tú estabas cansado de ser fuerte, y preferiste el recuerdo de tu juventud; un mundo de paz en el que coger fuerzas o dar rienda a tu dolor. Porque a fin de cuentas, también estamos en nuestro derecho al sentirnos mal. Conocedor de la importancia y el valor de la palabra, (demasiado anciana y plácida para mí entonces): paz.

     Querido R., que hoy me devuelves mis sueños de juventud... Querido R., que das valor a la crudeza de la vida. A la vida que no es regalada, a la que se logra solo con esfuerzo y autocrítica; y se ve doblemente recompensada. ¡Creas en mí la ilusión de entereza de exploradora incansable...! ¡De amazona! Mis anhelos sentimentales dieron fruto a mi ansia "intelectual".

  Querido viejo, ya casi anciano, eres la sombra de mi consciencia, algo que tira de mí "sin rumbo"... La voz de la aventura y el misterio, la "belleza" del primer amor; la inocencia... La he recobrado y la acepto. También los cuentos de terror son cuentos, y mucho más vivenciales que los "lindos". Hay algo hermoso en el crepúsculo, algo increíblemente potente.

Querido R., hombre "de las mil caras" que son solo una. Hoy tu fragilidad me parece tierna; la hermosura que no podía comprender tras el disfraz que yo misma creé. Querido señor que exhibe sus menudencias como parte de su humanidad, siempre orgulloso y altivo. Te derrotas para volverte a levantar... Había en ti la dureza de una roca abocada a las inclemencias del tiempo, la sabiduría del árbol centenario; paciente y juicioso, siempre sujeto a su raíz... La belleza del mundo terrenal. Aquel mundo imperfecto e "inmoral", pero vívido y excitante, que solo las almas fuertes pueden confrontar.

Querido R. allá donde estés, eres mi pasión y mi príncipe de las tinieblas... Un paraíso perdido infernal. Tal vez el mejor de los paraísos: el que te permite valorar el presente por encima del pasado.

En cualquier caso, como son todos los paraísos perdidos: único, irrepetible e inolvidable. Salvador de momentos de tedio, dureza o incredulidad de la madurez.


Querido R, tú, y solo tú, siempre serás mi héroe...




TRIBUTO A LA VIDA


  Solo un mero observador del mundo.
Agazapado en su fortaleza para admirar su esplendor,
infatigable buscador de sorpresas y matices
humilde servidor de lo etéreo e inmortal.

Explorador de tesoros ocultos,
¡amante de lo incorruptible y sustancial!
Un ser que vive para sentir
la majestuosidad del Misterio;
sabedor de que no puede aspirar a más.

Nacido para dejar huella en la eternidad universal,
¡en el más allá!
Un mundo sin fronteras ni límites...
Es el mundo del "artista": de la espiritualidad.

Un patoso aprendiz de la vida,
intimista y oculto
que, humilde, espera ofrecer autenticidad.
Realidad y Belleza...
desde el linde de su capacidad.

Observar, percibir, aprender y admirar
la grandeza de la Tierra.
¡Sus misterios, sus relatos,su energía...!;
¿qué más se puede pedir...?

Nada más





SENSIBILIDAD ARTÍSTICA





GIGOLÓ



  Ya estaba hecho, había quedado con el gigoló. A las once en la farola número 3 desde el cruce de la calle que da a su casa; ¿se sentía ridícula se sentía asqueada...?, más bien impávida, y tal vez algo curiosa, por la novedad y por el reto. Era simple: quería una noche romántica, aunque fuera falsa, quería "hacer el amor", y solo un gigoló se esmeraría en crearle esa fantasía. Un gigoló que era solo un hombre, oportunista de tal situación, ¿por qué uno se hacía gigoló?, hombres guapos, fuertes, musculosos... ¿qué problema tendrían para ligar?, a la fuerza tendrían que ser tunantes, aprovechados, cínicos. Pero no le importaba, estaba demasiado enamorada de quien no solo le destrozó el corazón, también su futuro, su pasado, sus ganas de vivir. Había perdido el tiempo, y eso nunca se lo perdonaría, ¡jamás!, un tiempo en el que pudo ser madre, un tiempo en el que pudo embarcarse en otros proyectos. Y en el fondo se sentía culpable, en parte lo era por dejarse llevar como una quinceañera, de aquel modo tan atroz.

Ya eran casi las once, se tenía el papel aprendido, el vestuario, las poses. Se puso su gabardina azul, sus gafas de sol, su sombrero de cubo y su carmín morado, y así bajó a la calle, "como una estrella de lo absurdo". Y allí estaba él... no mentía su foto: era alto, guapo, con unos ojos grises que reflejaban una mirada triste tierna, "mentirosa", y un cuerpo que prometía...

- Sígueme - fue lo que le dijo tras su saludo, tras decir que se llamaba Daniel. Percibió una leve sonrisa de sabiduría, que ocultó prudentemente. - No me voy a andar con Rodeos Daniel, no soy fuerte, me siento vulnerable y no confío en ningún hombre. Hace un mes que me separé de quien más quería y me dejó echa polvo. No me estoy haciendo la dura. Pero no quiero solo sexo, eso lo puedo conseguir donde quiera; quiero una fantasía, sentirme deseada y querida, un cuento para poder dormir mejor, ¿serás capaz...?
- Por supuesto que sí, cómo no podría, es usted una belleza.
- Gracias Daniel, seguro que soy la mujer más guapa que has conocido en tu vida. ¿Verdad Daniel?
- Y la que conoceré...

Sonrió halagada, si hubiera sido un tipo en un bar le hubiera sonado a insulto, pero la situación de subordinación a la que él estaba sometido, fuera indigno o no, le hacía pasar por alto miramientos morales que cada día le parecían más infantiles y absurdos, la vida ya era suficientemente dura para no tomarse los piropos a broma.

Subieron al apartamento, tomaron vino rosado y bombones que ella trajo para la ocasión; le preguntó si quería ducharse, que ella también se ducharía antes (aunque iba limpia). Y mientras él se duchaba (aunque fuera limpio), encendió las velas y apagó las luces, mientras esperaba, sobre la cama, en una posición totalmente cinematográfica, histriónica, a su príncipe.

Y todo sucedió según lo acordado...

"Gracias, ahora márchate". Dijo sin mirarle. "Como quieras princesa", dijo en tono burlón. No soportaba ser una engreída, pero menos le agradaba el papel de mujer desesperada y mártir, ya lo había sido suficiente, no se sentía fuerte para ser generosa, y quizá hubiera sido más irrisorio para el tal Daniel.

Un cuerpo, una sensación... Una fantasía que se esfumó al cruzar la puerta. Lo que temía... Su fantasma seguía persiguiéndola, aprisionando su alma. Eso era el amor: polvo, barro, cocina sucia, trámites bancarios, despertares sudorosos, olor podal, pollo asado, la fuerza de su abrazo, sus ojos verdes y no grises, los gritos, las risas, las conversaciones triviales y la incertidumbre... Y aún así persistía, porque era REAL. Y esa realidad no la había destruido, sobrevivía en ella. Irremediablemente,

Puso la televisión y se dispuso a vaguear mientras pensaba si sería bueno volverle a ver y seguir intentándolo, y hacer el amor, o si fuera posible dar todo su amor a la realidad; fuera lo que fuera eso: "un ideal a fin de cuentas. Una excusa...". Y pensó en el honor y en la dignidad y tampoco supo muy bien en realidad para qué servían y qué eran realmente, ¿socialmente o para ella?

"Al menos soy ya una mujer. Echa y derecha. ¿Será eso beneficioso...?
Todo es absurdo, la vida es absurda, no merece la pena tomársela en serio".

Y siguió vegetando en espera de que la naturaleza le diera las fuerzas necesarias. Al fin y al cabo nunca sabremos de qué neurona nos proviene y qué causa exacta desencadena la chispa de la vida.