No hay mayor muestra de fortaleza que el amor; y eso va mucho más allá del amor a uno mismo. Es más, diría que sin aprecio hacia la vida es imposible amar nuestras propias fortalezas: y no a la inversa. No podemos obviar las circunstancias que nos rodean, (aunque a veces sea tentador); ¿crees que serías la misma personas, que actuarías y pensarías igual, si vivieras en un régimen totalitario?, ¿y si tu infancia hubiera estado marcadas por el abandono parental...? A pesar de que nacemos con una determinada carga genética, que puede ser una lotería o una maldición, la vida termina moldeándonos según lo que nos ha tocado vivir. Y eso también interfiere en cómo otorgamos e interpretamos los afectos.
Sería tan beneficioso que la sociedad del "primer mundo" se encargara de transmitir más este tipo de mensaje... pero en lugar de eso, cada día proliferan más voces especializadas, (o con afán de especialización), que nos hablan de la capacidad del ser humano de prosperar sin la "ayuda" de su entorno, (dando por hecho, además, que el entorno no puede influenciarnos para bien...). Se vende la idea de que con uno mismo basta y sobra, que los sentimientos y hasta las circunstancias futuras se pueden modificar solo porque yo lo valgo; que basta con desearlo mucho mucho y trabajar en los cuatro o cinco rasgos genéricos que nos da el influencer de turno, (o especialista en influir), a cambio de una bonita cuota mensual.
Es una falacia. ¡¡Por supuesto que hay que amarse y hasta adorarse a uno mismo!!, y más cuando proliferan este tipo de teorías que invitan al egocentrismo supremo; pero si lo desvinculamos de la realidad, de las circunstancias geopolíticas y educacionales en que vivimos, es como nadar mar adentro, con una técnica crol perfecta, pero sin una orilla a la que llegar. Si tú estás pensando en emprender, en hacerte dueño y gestor de una frutería, por ejemplo; tendrás que interesarte antes por ese mundo: informarte de qué proveedores tienes a tu alcance, comparar calidades y precios, cuáles son las frutas de temporada, cómo conservarlas en refrigeración... dónde colocar unas u otras para que el género sea apetecible, estudiar el perfil del cliente de la zona... De poco o nada te servirá amarte a tI mismo y decirte cada día "ánimo tú puedes con todo, eres un ser de luz" si no haces los deberes, si no eres realista; si no te esfuerzas y no amas el mundo del frutero. Si no pierdes el miedo a la comparación con otros fruteros más experimentados y/o mejores que tú; pues tendrás competencia, y si estás empezando más vale hacerte "amigo" y aprender de los crack que ir dando golpes de pecho y cagarla más de lo necesario. Pues también tendrás que asumir que la vas a fastidiar en más de una, (y dos); no necesitarás ningún curso sobre "cómo gestionar mejor los desafíos" porque directamente te llegará la torta antes de poder esquivarla jeje, y garantizado además. Quien alto llega es porque se lo ha trabajado y sufrido; no hay crecimiento exponencial sin buena dosis de soledad, paciencia, autocrítica y AMOR A TU PROPÓSITO, entre otros factores afortunados que ya vienen de serie, como la inteligencia y la positividad. Y otros que sin duda ayudan, y mucho, como el apoyo familiar; aunque siempre haya genios, (para mí personas realmente a admirar), que logran alcanzar sus sueños sin ese amor "incondicional", abrazando, aún así, lo que la vida ofrece y les puede ofrecer.
Y es que todo lo que hacemos y decimos tiene repercusión en los demás y viceversa, sea la que esperamos o no; y solo en ese espejo que nos devuelve la sociedad podemos descubrir quiénes somos y qué podemos aportar. Para mejorar el mundo; o para que sea más como a nosotros nos gustaría que fuera, (jeje). Y solo desde una mirada positiva, o dicho de un modo más llano: amorosa, seremos capaces de ver la realidad en su conjunto y quedarnos con lo mejor y más saludable para nuestra mente y corazón; de que lo vivido suponga más un aprendizaje que un ataque a nuestro ego.
El amor es mucho más que una vivencia romántica o una experiencia meditativa entre árboles: el amor a la vida y a todo lo que nos rodea es la chispa inicial de la evolución, lo que nos hace salir a la calle para seguir luchando, lo que hace que el homo sapiens no caiga en picado.