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EL DÍA DE SANT JORDI Y EL DRAGÓN


  ¡Hoy es el Día de la Rosa y el Libro!, el día de Sant Jordi. Una festividad surgida del amor a una doncella y de la sangre de un dragón (buscar historia de Sant Jordi) que en Catalunya, especialmente, se celebra con gran fervor. Tal es así, que en algunos colegios, como mi cole Pedro Poveda, dejaban la tarde libre para organizar una merendola en la que participaban padres profesores y alumnos, donde se vendían rosas y libros, convirtiéndose los del curso superior en improvisados vendedores. Las madres hacían coca i chocolata, algunos niños su primera declaración de amor a la niña más guapa de la clase, comprando una rosa menos roja que el color de sus mejillas, siempre caía algún libro y aquel día, hacía más ilusión. Y entre todo este alegre festival los del periódico del cole, promocionado por los profes y algunos alumnos del curso superior, (que por aquel entonces se llamaban los de 8º de EGB o los casi hombres), se celebraba el certamen del relato de Sant Jordi, actividad en realidad obligatoria de cuyo premio no me acuerdo, pero que regalaba al premiado la oportunidad de leer en público su cuento o poesía en pleno salón de actos, (sí lo de regalo es ironía); en 6º de EGB fui la premiada de mi clase. Y hoy se me vino a la mente ese cuento infantil, de una niña muy niña (que le hubiera gustado por aquel entonces contar algo más "adulto", pero era el trabajo de clase) de once o doce años; una niña sensible y tímida como un caracol que odiaba las mates pero se le daba especialmente bien todo lo artístico, tocar la flauta, dibujar, y por aquel entonces empezando a descubrir mi interés por la escritura. Porque el día de Sant Jordi no es nada sin la historia de la princesa el caballero y el dragón, porque un libro es dejarse llevar por la imaginación, y no hay imaginación ni historia más pura que la de un niño; por aquí dejo (traducido) este sencillo relato de clase de catalán, (qué vergüenza que por aquel entonces supiera escribirlo más que ahora), que la srta Rosa nos hizo imaginar una tarde cualquiera de primavera, esperando la campana de las 17, la mamá y la merienda. 


LA MALA FORTUNA


En un pueblo de marineros vivía una niña que se llamaba Martina, era la hija de un pescador muy pobre y de una señora muy joven y poco responsable.

Martina, que era como un ser fuera de la familia siempre estaba triste y sola, hasta que un buen día se levantó de la cama espantada y vio una  figura de animal, persona o cosa que tocaba una triste melodía. Pero poco a poco se fue desvaneciendo y voló por los aires, como recuerdo suyo dejó una flauta de 2 metros de altura y 10 centímetros de ancho, Martina abrió la ventana y al ver que era oscuro se levantó y abrió la puerta rápidamente y fue a contemplar las estrellas. Pasados unos minutos cogió la flauta y tocó la misma canción que había tocado aquel espíritu. Cuando tocó la melodía el mar se alzó de súbito y en la arena escribió: "BUENA FORTUNA" y el mar fue bajando hasta un límite normal.

Martina cogió una moneada que tenía en el bolsillo y la tiró al mar.

Al día siguiente, día de la Rosa se levantó de buen humor y desayunó bastante rápido para tener tiempo de decir su secreto. Pero no le hicieron caso.

A la noche siguiente regresó al mar y la marea subió tanto, que el agua llegó a las casas, Martina cayó mar adentro arrastrada por unas fuerzas superiores, ya estaba a punto de morir cuando una muñeca con un vestido de seda blanco la salvó, y cuando por fin llegó a casa vio que todo había cambiado, que la casa estaba llena de riquezas que no servían para nada.

A la noche siguiente...

Martina tiró todas las riquezas al mar. Pensando que todo lo que había sucedido era por culpa de la "FORTUNA":

Que el que es rico, rico para siempre,

y el que es pobre, siempre lo será,

y quien quiera la fortuna, 

que la vaya a buscar.




MENORCA: MIS RAÍCES



  No sé que tiene esta isla que siempre me emociona. Hay algo en ella ancestral, que me empuja a quererla, que me transmite paz y un sentimiento de protección fraternal, casi uterino; atendiendo a la lógica podría decirse que es debido a que allí pasé los veranos de mi niñez, que mi familia, en su totalidad, proviene de este rinconcito del mundo, en otras épocas bastante olvidado, ahora cada vez más turístico; siempre acogedor, pero al mismo tiempo muy de sus aldeanos: agreste y natural. En Menorca he pasado buenos momentos, pero también malos, diría que mi niñez en la isla fue muy normal, sin concesiones. Eran sobre todo momentos familiares: de tíos a veces molestos con los que solo convivíamos en verano, de comidas reunidos donde había silencios incómodos y discusiones acaloradas sobre política por parte de los ruidosos hombres de la casa; críticas secretas hacia la vagancia de mis tíos, incómodos manguerazos en la terraza al volver de la playa (los baños siempre estaban ocupados o la caldera averiada), ¡con agua congelada!; mi abuelita mirando la tele con su nieto discutiendo partidos de fútbol que, por su ceguera, no podía ver... Los insectos, las cucarachas de la casa de mi abuela, entrañable casa viejecita... y el atronador reloj de péndulo a altas horas de la madrugada. Las visitas a casa de la "criticona" abuela Lola, mi abuelo que siempre nos llamaba Blancanieves y hacía las mismas bromas "tontas", ¡las pesadas visitas a la casa de los tíos y los primos-desconocidos-rivales!, que crecían tan rápido como nosotros. La chatarra del coche de mi abuelo, ¡siempre ofreciéndonos nuevas aventuras...! (una vez nos tiró por una cuestas sin frenos); las fiestas de pueblo y mi primera borrachera, mi época de "miss Menorca", el sucio y ruinoso taller de mi abuelo Santiago; tan idóneo para jugar al escondite... La rica sangría de mi padre, los "soporíferos" atardeceres de lectura/escritura y "Fine Young Cannibals", el sol abrasador de la playa, (que más de una vez nos quemaba la piel), y la molesta arena que entraba a raudales en las incómodas, (¡pero patrióticas!), abarcas.

Y es curioso cómo los detalles más corrientes, (y algunos hasta molestos); son los que más nos conmueven...

Menorca, isla de mar y piedras megalíticas: siempre tú...








MADUREZ



  Y, de repente, te das cuenta de que has madurado, lo suficiente para hacerte plenamente responsable de tu vida y saber que el sentido que le des solo depende de cómo te sientas, que la vida solo tiene un sentido: vivir, y de ahí vas tú haciendo y deshaciendo. De repente, te das cuenta de que  solo te afecta lo que piensen de tí quienes realmente te aprecian y/o quienes amas, aún sabiendo que no eres inmune y que circunstancialmente puedes sentirte dañada por otras personas, mas no hasta el extremo de que suponga un drama o una inmensa alegría. Sientes que tienes más necesidad de dar que de recibir; que te apena más no tener a quién dar que las ofensas y desengaños. Ves que lo más sano, en realidad, es relacionarte con los demás, (hablando en genérico), esperando sacarles algún "provecho" o que te suban el "ego", (dejándote ayudar, aprendiendo de ellos cosas útiles, enseñándoles...), antes que esperar afectos o que te reafirmen en tus razonamientos, (tienen derecho a tener los suyos propios). Ya no te parece que esos objetivos sean despreciables o fríos, más bien generosos y llenos de amor, propio y ajeno, puesto que no somos dioses para esperar amor y comprensión de todo el mundo.

Comprendes que el amor y el cariño no son para siempre, que es algo que hay que cuidar a diario, y eso te hace sentir poderosa, no desgraciada; el amor ya no depende del destino, tú decides previamente quién será dign@ de ese honor. Priorizas la paz interior a factores como el prestigio o la posición. Las bravadas, sentimentalismos excesivos, cuestiones de honor, charlatanería sobre uno mismo... te resultan infantiles, y hasta irrisorios; pero no por eso necesitas despreciar y te ríes para tus adentros. 

Eres madura cuando te preocupa lo que realmente importa: la salud, lo afectos básicos de familiares y amigos íntimos, las grandes pérdidas, la estabilidad económica... circunstancias que sabes que no dependen enteramente de ti sino del factor suerte; por eso las temes y priorizas. Entiendes que solo eres una persona y que las personas no siempre pueden con todo porque no existen los dioses; que detrás de cada persona que llega lejos hay un niño asustado y detrás de cada persona que parece no tener nada puede haber una fortaleza. No crees en buenos ni en malos, y sabes que te puedes equivocar o acertar; y que lo preocupante es pensar que no va a ser así. 

Valoras más tu tiempo libre que tu trabajo, ya que es un tiempo enteramente tuyo, donde realmente puedes disfrutar de tu vida y tu libertad. Disfrutas más de una buena conversación, película o paseo matutino que de fardar de tu coche; te apasionan las personas que son capaces de enseñarte cosas positivas, que te transmiten buenas vibraciones o paz más que aquellas que son el alma de la fiesta. No te tomas a pecho tus ideales, te parecen cuentos y sueños bonitos, necesarios para dulcificar la realidad. La verdad deja de ser categórica, es cambiante, y requiere de la imaginación y la fantasía para poder ser más real. Descubres que la grandeza del ser humano está en su capacidad de aceptar sus derrotas y volverse a levantar, no en seguir férreamente sus principios si están equivocados. El deporte es bienestar, no solo sacrificio; el baile una forma de relacionarnos y abrazarnos, no solo de ligar...

Y eres consciente de su parte negativa: la vida ya no estará llena de juegos artificiales, habrá menos mágica; ¡pero tú serás la magia! Has pasado de ser espectador a mago. De esperar la magia en la astucia del otro a constatar que, la auténtica magia, es la capacidad de creer en ella: amando la vida tal cual es, llena de luces y sombras, de aciertos y engaños; que siempre te sorprenderán... Si TÚ, así lo deseas 😉.





PAPÁ. (PORFIRIO PABLO GOMILA MERCADAL. MAHÓN, MENORCA, 6/03/1944 - MADRID 28/02/2018)



   Te fuiste como viviste: valerosa y prudentemente. Mi corazón no puede creerse que ya no estás papá; tengo la corazonada de que en cualquier momento me llamarás, como hacías cada noche, para charlar de cómo había ido el día, siempre solíamos decirnos lo mismo (jaja). La última vez fue la tarde anterior, una vez ya montada en el cercanías (tren) alejándome de Madrid... Me dijiste que todo saldría bien, que la "prueba", (que en un principio iba a ser el lunes próximo, si hubiera sabido el adelanto hubiera vuelto a Madrid), sería otra salvación; creo que realmente lo creías así. Era la octava ¿o novena? intervención y en todas saliste, más o menos, bien parado, a pesar del riesgo... Tú eras demasiado vital para caer en la derrota, ¡papi mío!, ¡orgulloso como el Sol eras como un dios omnipotente que todo lo puede!

Llevaste tus últimos días con dignidad, orgullo, sabiduría... Me dijo mamá que el motivo que le diste a la enfermera para adelantar la "prueba"(como te gustaba llamarla) no fue otro que: "no es que me encuentre peor que ayer, es que quiero estar bien para poder cuidar de mis nietos lo antes posible", ¡dijiste!, siempre consciente de tu situación. Siempre digno, sabedor de dejar tu impronta en los demás, grababas tus palabras como un tatuaje al que volver en los momentos bajos, para tomar ejemplo. ¡Grande! Y no solo de palabra; siempre fuiste más de acción. Un señor de 73 años (te quedaban seis para los 74) con más curiosidad por la vida que much@s a sus 40. Recuerdos... cada fin de semana escogías un evento especial, cuidadosamente seleccionado, no te gustaba embrutecer tu mente con cualquier cosa. ¡Cine teatro conciertos óperas ballets...!, eligiendo casi siempre tú, (eras mandón qué se le va a hacer); saliendo a andar una hora diaria, (el médico solo te dijo andar, no necesariamente durante tanto tiempo, ¡pero tú necesitabas vencer a la aterosclerosis!, siempre tan guerrero...). Haciendo de tus anginas de pecho parte de tu superación personal, implantándolas como parte de tu yo, creo que ya ni caso les hacías. Durante la noche, si no había ninguna película interesante, preferías estudiar idiomas, "voy a aprender a hablar inglés a la perfección antes de morir", dijiste. Tantos viajes planificados al extranjero y a Menorca, tu tierra natal, donde ahora reposas en una de sus calas, Cala Mesquida, donde de niño fuiste feliz; acompañando a otros a recorrer mundo desde sus barcos, vigilando a los niños que se adentran en el mar, inconscientes de sus peligros y profundidades. Conociste mucho mundo, ¡y el que aún te quedaba por explorar...!

Puesto que lo más trágico de todo esto no es que te hayas ido, si tú lo hubieras implorado o nos hubieras abandonado por la estanquera... Pero no, la muerte te arrebató la vida, ¡sin tu consentimiento!; a una persona que era la vida misma, en toda su dureza y esplendor. Ese horror no lo tolero, no lo puedo concebir. 

Siempre hay un consuelo: no sufriste (eso dicen de los ataques cardíacos que son inminentes), estabas medio sedado, no sabías que era tu hora. ¡No sufriste! Eso hay que pensar. ¡Viviste intensamente, como quisiste!, tu inteligencia y don de gentes hicieron de ti un ser libre, ¡como muy pocos! Vivías conforme a tus ideas, nunca dejaste de ser un niño mayor (y a veces caprichoso) y te permitías, con más de 70 años, predicar con vigor tus ideales, contra viento y marea. ¿Feliz?, supongo que no siempre, no creo que eso fuera tu mayor preocupación. 

Sé que exprimiste la vida al máximo, como dijo el tío Francisco viviste 150 años, no 73, todos te admiraban y querían a pesar de a veces ser algo arrogante papi. De joven fuiste aquel jovencito inquieto que sale de su isla para embarcarse en la gran pecera, te fuiste con 17 años, ¡a Madrid Valencia Barcelona Madrid!; aprendiste una profesión (aparejador) que superaste en la práctica, llegando a gerente comercial de una gran empresa. Tuviste tres hijos, una mujer que te admiraba profundamente y una vida social envidiable. Viviste intensa y plenamente papá; ¡eso sí es un consuelo!

No eras el padre perfecto, acostumbrados como estamos a relacionar perfección con empalago (uuff las series americanas que tanto me gustan); pero no hay nadie más indóneo para el rol de padre que tú. Un hombre que sabía ayudar siendo, al mismos tiempo, riguroso; no querías ni por un segundo que tus hijos fueran blandos (la vida no lo es), y manipulabas... sí manipulabas, y muy bien; para conseguir que pensáramos y actuáramos como debíamos, asumiendo nuestras "propias" decisiones. Pero a veces sacabas tu corazón de padre, tímidamente, como suele ocurrir con las personas fuertes y auténticas, ¡sin aspavimientos ni falsedades! Desgraciadamente te teníamos tan idolatrado que hasta en tus defectos te imitábamos. Ahora me arrepiento tanto de no haberte dicho y hecho tantas cosas; de no haber mimado más tu corazón, fuerte pero sensible... ¡Papá y con tus nietos eras un bonachón!, con ellos te daba igual tu orgullo de león, ¡estabas irreconocible! 

Querido papá, son tantas las cosas que podría escribir... pero la pena me consume; me está costando varios bollos y mucho esfuerzo escribir estas palabras con coherencia, aún estoy en estado de shock. Pero no puedo permitir ni un minuto más no dejar tu legado para la posteridad, para aquellos que te conocieron y para los que ya no te conocerán. 

¿Sabéis quién era Cyrano de Bergerac, D`Artagnan...? Suena histriónico pero el carácter de mi padre era similar al de estos personajes, con más picardía, pragmatismo y complejidad (porque complejo eras un rato papi). Recuerdo, (en realidad no, todavía no puedo), con cariño tus idealismos desmedidos, tu indignación al referirte a algo que no estaba bien: una medida de gobierno inadecuada, (según tú), la moda de los selfies y el postureo, las penurias de los civiles en tiempos de guerra... Te lanzabas a dar tu "punto de vista", (por llamarlo de algún modo), como quien dice un mitin político, ¡defendías tus ideas con la pasión de un mosquetero! Arrojabas tus palabras como armas, riñendo la opinión de los demás que creías, sinceramente, que era incorrecta y hasta necia jajaja (aunque no lo dijeras claramente). Eras un intransigente (especialmente con quienes pensabas que en el fondo no tenían las ideas "tan claras" como tú, osea, casi todo el mundo jeje).Vivías tus ideales con una intensidad inaudita, en eso nos parecemos papá, (casi en lo único), solo que yo no me lanzo a predicarlos contra viento y marea. Pero eras encantador... la gente rebelde es encantadora y única en esta sociedad, tan vulgar... Hoy en día ni la gente joven se inmuta ante "sus" (los que los tiene) ideales, es un conformismo y borreguismo asqueroso. En los últimos años no te alterabas tanto en tu proclamación de un mundo "mejor", o directamente criticar lo que "está mal" de éste (tampoco nos vamos a engañar), para que no te subiera la tensión; y es admirable, con lo que te gustaba hacer de Don Quijote...

Y me niego a despedirme, tengo un padre rebelde, sensible, fuerte, inteligente, bueno, valiente, arrogante como un dios, con un amor a sí mismo desmedido, culto, complicado, inquieto,  apasionado, travieso, nervioso como un niño (aunque sabías controlarte cuando la ocasión lo requería)... Y que me quiere y al que quiero. Porque para mí es como si siguieras viviendo. Y trataré de seguir adelante para hacer honor a tu legado, que no puede ser en vano.


Tu hija que te ama: Laura.




¡HIPNOSIS!


  ¡He sido hipnotizada! Hace unas semanas. Fui a un espectáculo de hipnosis y... me dejé llevar... ¡Porque no es más que eso!, permitir que tu imaginación se imponga a tus miedos. ¡Una locura consciente y maravillosa! Entender que la magia existe: es un proceso mental, llámese sugestión si se quiere; si en ambos casos se disfruta, es lo mismo. 

Los doce conejitos de indias que la recibimos lo vivimos de un modo muy diferente, hubo un chico que quedó en trance tras la partida del hipnotista; y personas que no recordaron lo sucedido durante esa media hora de hipnosis. No fue mi caso. Para mí supuso un despertar al poder de mi imaginación: una confrontación conmigo misma; una liberación de mis temores en virtud de mi afán creativo. Un modo de decir en público: "me importa una mierda los convencionalismo y qué penséis de mí, me da la gana de soñar... De comprobar el poder de mi mente..." Y como soy tímida, lo hice aprovechando la intervención de un mago; la excusa.

Es como si fueras el niño payasete de la clase que desautoriza al maestro haciendo payasadas, salvo que en este caso la payasada es creer al "maestro". No obstante... no en todo. Como bien he dicho para mí supuso un soñar consciente; yo escuchaba las risas y aplausos del público, escuchaba la voz del hipnotista dando órdenes como la de un hombre, no un ser sobrenatural. Y como una buena escritora, me dejé llevar por mi libro a mi antojo. Hubo un ejercicio que consistía en imaginar que tenía un gran número de globos en mi mano; tal cantidad... que no podía ni bajar el brazo. ¡Y realmente lo notaba rígido por la elevación de los globos! Una sensación similar me invadió cuando mis párpados estaban "pegados", percibí la angustia de no poder abrir los ojos, ¡¡realmente tenían Super Glu 3!! Pero sintiendo la magia... mientras los "es solo la sugestión de los débiles" observaban estupefactos preguntándose, secretamente, qué se sentirá... ¡¡pues magia!! No obstante, controlada, puesto que cuando el cabrón del mago nos dio orden de sentir un orgasmo en público: no me dio la gana, es algo demasiado íntimo para sentirlo en un número circense; aunque supongo que alguien interpretaría mi cara de pedernal como la mayor expresión de placer, pero eso forma parte de la cura del "me importan una mierda sus opiniones". 

Curiosamente no es un acto de sumisión, ¡sino de libertad! De volver a sentir la necesidad de jugar. De invitar a tu fantasía a formar parte de tu realidad social, en el ambiente encorsetado de un teatro. ¡Resolver el enigma por el que pagas una entrada! Fui feliz comprobando el poder de mi mente, de mi imaginación... Volé por encima de los complejos y convencionalismos, y creo que mi autoestima creció unos grados. Pero sobre todo, me mostró un mundo más allá de lo pragmático, de lo "científico", de lo probado: convencional, estructurado y encorsetado. Me enseñó que la magia está en la sugestión, que nosotros tenemos el poder de sentirla, que forma parte de nuestra naturaleza; que solo es una cuestión de fe, amor y confianza hacia la vida y sus grandes enigmas. 

Y al terminar la actuación... me acerqué al "maestro", que nos había dado orden de olvidar todo lo sucedido durante la sesión, y le di mis impresiones de lo vivido; y por supuesto le comenté que lo del orgasmo no pude sentirlo, pues estaba bastante interesado en que yo (creo que la más mona de los panolis hipnotizados) sintiera un orgasmo con su varita mágica jajaja.



FRAGILIDAD...


  Temor a romperse en mil pedazos, en las manos de un gigante. Dudas, nerviosismo... ¡Sentir el pálpito de la vida a flor de piel! Eso es fragilidad; miles de ideas inconscientes purgando por salir a la luz. Por cambiar algo en tí. ¡Reconstruirte!

Ayer me enteré de que mi tía Carmen, a la que no tenía mucho aprecio, enloqueció; de repente, sin previo aviso. No se me ocurre muerte más horrible. Ella ya nunca se sentirá frágil, ni fuerte. Cabe la duda de la ignorancia de quienes no nos encontramos en ese estado, pero aún así...

Por eso, mientras podamos, sintámonos frágiles, ¡sintámonos vivos! Temamos rompernos, solo  así recordaremos que somos quebrantables, que podemos caer en cualquier momento y vivimos con más intensidad. ¡Seamos auténticos!, con nuestras neuras, complejos, orgullos o miedos. Llevemos al límite nuestra idiosincrasia; ¡sintámonos plenamente conscientes de nuestra realidad!


Porque nunca sabremos hasta cuándo podremos contar con ella



"EL MAL"


En nombre de la inocencia, el amor incondicional, la madurez inteligente... y todas aquellas personas que hacen de la vida un cuento maravilloso.


Tú eras "el mal", cariño mío. Eras el misterio, una aventura una fantasía por la que luchar. Eras imaginación, eternidad, romanticismo... Tu presencia tenía algo de marino, de olas rompiendo en acantilados, de anocheceres sombríos, de días sin sol y lluvia, y de vientos huracanados. Siempre me han gustado esas cosas, es lo malo de haber nacido en la época equivocada de ser una "masoca" sentimental, excesivamente sensible o como lo quieras llamar. Sé que no responderás a esto ni lo deseo, es mejor así; es bonito lanzar palabras "al viento", como una especie de tributo a la misma "literatura" de aficionada chapucera. Literatura... Eras tú, ¿qué hay más real...? Para una niña. Querido hombre de mundo, querido viejo lobo de mar, hermoso y experimentado; conocedor de la psiquis humana. Querido ser al que no supe comprender. La paz de la noche me permite asomarme al oscuro pozo de mi corazón para vislumbrar de nuevo tu reflejo. Dónde estarás...

    Tus ojos, oscuros como la noche, me miran a través del tiempo y los continentes, con esa luz tan vivaz y penetrante; tan poco celestial... Y tu naturaleza imponente y salvaje; aquel aspecto de otro mundo, elegante, atrayente y sensual... Y sin embargo había tanto de muerto en ti, de podrido, como de incipiente en mí. Tú me pasaste tu podredumbre, tu prematura vejez: a cambio de mi inocencia. Querías vivir en un mundo mejor, más lindo y esperanzador... Y tanto tiempo "odiándote"... para resolver que es solo en la podredumbre y en lo tangible donde una puede llegar a sentirse dueña de si misma: fuerte. En cambio tú estabas cansado de ser fuerte, y preferiste el recuerdo de tu juventud; un mundo de paz en el que coger fuerzas o dar rienda a tu dolor. Porque a fin de cuentas, también estamos en nuestro derecho al sentirnos mal. Conocedor de la importancia y el valor de la palabra, (demasiado anciana y plácida para mí entonces): paz.

     Querido R., que hoy me devuelves mis sueños de juventud... Querido R., que das valor a la crudeza de la vida. A la vida que no es regalada, a la que se logra solo con esfuerzo y autocrítica; y se ve doblemente recompensada. ¡Creas en mí la ilusión de entereza de exploradora incansable...! ¡De amazona! Mis anhelos sentimentales dieron fruto a mi ansia "intelectual".

  Querido viejo, ya casi anciano, eres la sombra de mi consciencia, algo que tira de mí "sin rumbo"... La voz de la aventura y el misterio, la "belleza" del primer amor; la inocencia... La he recobrado y la acepto. También los cuentos de terror son cuentos, y mucho más vivenciales que los "lindos". Hay algo hermoso en el crepúsculo, algo increíblemente potente.

Querido R., hombre "de las mil caras" que son solo una. Hoy tu fragilidad me parece tierna; la hermosura que no podía comprender tras el disfraz que yo misma creé. Querido señor que exhibe sus menudencias como parte de su humanidad, siempre orgulloso y altivo. Te derrotas para volverte a levantar... Había en ti la dureza de una roca abocada a las inclemencias del tiempo, la sabiduría del árbol centenario; paciente y juicioso, siempre sujeto a su raíz... La belleza del mundo terrenal. Aquel mundo imperfecto e "inmoral", pero vívido y excitante, que solo las almas fuertes pueden confrontar.

Querido R. allá donde estés, eres mi pasión y mi príncipe de las tinieblas... Un paraíso perdido infernal. Tal vez el mejor de los paraísos: el que te permite valorar el presente por encima del pasado.

En cualquier caso, como son todos los paraísos perdidos: único, irrepetible e inolvidable. Salvador de momentos de tedio, dureza o incredulidad de la madurez.


Querido R, tú, y solo tú, siempre serás mi héroe...





"TRIBUTO A LA VIDA"


  Solo un mero observador del mundo.
Agazapado en su fortaleza para admirar su esplendor,
infatigable buscador de sorpresas y matices
humilde servidor de lo etéreo e inmortal.

Explorador de tesoros ocultos,
¡amante de lo incorruptible y sustancial!
Un ser que vive para sentir
la majestuosidad del Misterio;
sabedor de que no puede aspirar a más.

Nacido para dejar huella en la eternidad universal,
¡en el más allá!
Un mundo sin fronteras ni límites...
Es el mundo del "artista": de la espiritualidad.

Un patoso aprendiz de la vida,
intimista y oculto que, 
humildemente, espera ofrecer autenticidad.
Realidad y Belleza...
desde el linde de su capacidad.

Observar, percibir, aprender y admirar
la grandeza de la Tierra.
¡Sus misterios, sus relatos,su energía...!;
¿qué más se puede pedir...?

Nada más...





INTROVERSIÓN




  En estos tiempos que corren la introversión es algo más extraño, aún, de lo que siempre ha sido. En estos tiempos de famoseo y llamadas de atención "porque estoy vivo", en que hasta las empresas miran tu perfil facebook para ver si serás apto para un puesto de trabajo, (¡un perfil de facebook!, ¡donde si uno se aburre mucho puede hasta colgar fotos de sus excrementos basta que sea "novedad"!), debería verse con cierto interés la introversión; pero supongo que eso no concuerda mucho con la teoría haz lo que sea pero demuestra que estás aquí. Bueno... ¡es que es precisamente eso lo que no entiendo!, ¿por qué demonios nos tenemos que hacer notar a todas horas delante de quien sea y como sea?; ¿"porque estoy vivo" por lo de "¡carpe diem!"...? Hay muchas formas de estar en el mundo, y, ¡ojo!, no hablo de quedarse callados por miedo al ridículo, (que hay gente que lo ahuyenta hablando sin ton ni son): hablo de seleccionar qué parte de mí ofrezco, para quién y por qué. Mimar tu intimidad. No sé porque se tiende a pensar que la persona introvertida no da suficiente valor a su vida; ser introvertido o extrovertido no tiene nada que ver con la autoestima, pero si nos ponemos en términos absolutos la introversión supone no exponer tu persona, y eso bien puede ser un acto de amor propio.

  Naturalmente no estoy hablando de ser introvertido o extrovertido, sino de los valores implícitos en el hecho de valorar la introversión; el apreciar aquello que no sabemos del otro, el misterio que eso entraña... La curiosidad que debería despertar lo desconocido, un desconocido, solo por el hecho de serlo. No no veo beneficio en el enseñar tu vida a los demás si es "porque todo el mundo lo hace", como moda o incluso como norma; de acuerdo que solo enseñas lo que crees conveniente, pero si en tu cabeza tienes el chip de "tengo que mostrarme para ser alguien", por mucho que selecciones... terminarás pensando que guardarte cosas para ti no sirve de nada. Despreciando la intimidad y la soledad. Algo fundamental para encontrarnos o perdernos nuevamente... "La búsqueda interior", como diría un psicólogo pedante, profundizar... supone no darlo todo por hecho. Tener la esperanza de encontrar un abanico de posibilidades que, a simple vista, "no están", reporta esperanza y amplitud a tu mente; y por consiguiente multiplica tus oportunidades vitales. No se trata de confiar más en la bondad del ser humano, sino en ampliar las posibilidades de cómo puede  ser "la otra persona", (que en verdad tarde o temprano verás reflejada en tí). Quizá ése no es lo que parece, quizá haya algo más y mejor de lo que aprecié en el primer ramalazo... ¡o todo lo contrario!, quién iba a decir que esa mosquita muerta... La capacidad de sorprendernos se pierde con los años de forma natural, es posible que llegue un día en que casi todo nos de igual, ¿no será mejor retrasarlo alegrándonos de nuestra capacidad de sorprendernos? 

  Es nuestro mundo interior secreto; un paraíso sobre el que nadie más puede opinar y en el que siempre seremos alguien especial, independientemente de dónde y con quién estemos. Es incluso interesante dar una imagen contraria a lo que eres, ¡hacer un poco de teatro!, aunque corras el riesgo de aficionarte demasiado y, a la hora de querer dar a conocer parte de tu mundo interior, no poder desprenderte fácilmente de esa farsa con la que te responsabilizaste con "los demás". Puesto que la autenticidad existe, (o "no existe"), siempre; independientemente de cómo nos sintamos, no hay forma de escapar. Podemos engañar al otro, pero no a nosotros mismos; autoengañarnos, pero siempre habrá quien nos abra los ojos...  Por lo tanto, mejor centrémonos en elegir bien el disfraz, (meditándolo), antes de exponerlo, ¿no?, aunque solo sea un disfraz, ¡que sea nuestro disfraz! Siempre que nos afecte lo que ocurra en nuestro "mundo exterior", (y así debe ser), el interior tendrá material para seguir creciendo y fallando, ofreciendo nuevos retos que habrá que solucionar con ayuda del mundo exterior. Y como más cosas interesantes y positivas puedan "enseñar" esos "seres del mundo exterior", más ricos nos sentiremos, independientemente que estemos en compañía o en soledad.

  Pero para eso habrá que creer que no todo es lo que aparenta ser cuando solo conocemos la superficie, que cada uno tenemos un mundo interior muy rico, (el que reservamos mediante la introversión), lleno de aciertos y taras, que no se conocen de un día para otro; que están en constante evolución... Como más amplio sea el abanico de oportunidades que esperas encontrar tras la primera impresión, más emocionante y estimulante te parecerá el mundo; más interesante te percibirás tú.




TOMASO ALBINONI; "ADAGIO EN G MINOR"



  
 Los caminos de la emoción son los únicos que llegan al alma.

El mejor amante es el reto que concentra la búsqueda de tu alma.


El amor imperecedero es el "ideal", la filosofía de vida, por el que lucha tu espíritu. Aquellas personas que son capaces de y encuentran qué busca su alma son realmente sabias y afortunadas. 


Y como hoy quiero tirarme rosas soy sabia y afortunada, pues creo que encontré al amor de mi vida: "hacer el bien". Que no ayudar a los demás, ni imponer mis ideas, etc. Sino preocuparme por lo que la vida espera de mí y no al revés, y como soy mu buena, pues claro haciendo lo que "debo" (uuyyss qué obedienteee). 


Ahora sólo me quedan los amantes... ¡lol!




"EL HUÉRFANO"



  Nunca supo en qué momento empezó a sentirse huérfano; tuvo su infancia, con su papá con su mamá, con un perro y una bonita casa en un barrio residencial cerca de Miami. Amigos de juerga, buenos amigos, sólo en la infancia, cuando uno no sabe qué es eso y lo descubre cuando ya no están, y todos problemáticos, como él. Uno supo que murió hace dos años, consumido por el crystal, con el otro se enemistó debido a una mujer; de todos modos eran amigos de espíritu, porque realmente jamás se contaron lo más importante, eran cobardes, todo lo daban por dicho. Así que siempre se había sentido solo. Aunque rehuía de ese sentimiento; por miedo a investigar... De forma que se centraba en su trabajo, en sus estudios... Era el estudiante modelo, el chico amigable que siempre estaba ahí. Alguien muy en su sitio que ni destacaba ni estorbaba, pero que todo lo hacía bien, de forma correcta. Y hasta parecía feliz.

Pero llegó ella, y pesó más y más la soledad... hasta volverse insoportable. Si ella hubiera sido más clara, más transparente; más eran como gotas de agua en lo que les separaba, "otro patito feo" que paseaba con orgullo su soledad como Cristo la Cruz. Si hubieran sido más explícitos, comunicativos, menos miedosos... hubieran sido como una sola gota de agua. Pero no fue así. No obstante, a veces la naturaleza es sabia, o catastrófica, y los sentimientos no se pueden tapar por mucho tiempo, ni manipular a nuestro antojo. En cualquier caso sólo se puede uno distanciar, cuando aún está a tiempo. No obstante fue débil, o fuerte, según se mire, y terminó con ella. Y ella fue fuerte, o débil, según se mire, y terminó con él. Tal vez para conocerse mejor ambos; porque su subconsciente clamaba un cambio que desconocía, nunca fue su fuerte entender sus sentimientos. Era un lerdo sentimental. Tal vez debido a cómo fue educado. Aquella jaula de oro... en su casa demostrar sentimientos auténticos era un tema tabú, todo estaba regido por reglas incomprensibles; roles sociales. En su casa fuera de eso no había calor humano; eran incapacitados emocionales todos, desde el perro hasta el abuelo. Su familia era como una secta. Pero era adulto y no le valía más que como excusa todo aquello.


El caso es que ella llegó; y pasó... Y fue tan intenso ese "vacío" que dejó, que le forzó a indagar... a ver lo que no quería ver de aquella jaula de oro... a vencer sus miedos y sacar la naturaleza masoquista de su carácter, el dolor de su alma. Fuera del orgullo, era un ser que sólo entendía los palos, le eran familiares, gratificantes, y era lo que esperaba dar y recibir. No obstante con ella no podía tolerar esos palos; porque realmente la quería, de un modo que le costaba entender. De un modo que los palos, le parecían palos, sin aderezo. Sólo podía aceptarlos si dejaban de serlo y se convertían en miedo al Amor.


Y entonces no le importó que ella se hubiera equivocado, que realmente sólo hubiera amado la sombra de un fantasma disfrazado de su persona, aún por años... Sabía que sí le había querido, mucho, incluso enamorado de él, pero no hasta el punto que él necesitaba. Amado, jamás. Y realmente perdonó su equivocación y tuvo compasión de ella, que aún no había aprendido a perdonarse.


Y dejó de sentir compasión de él, por no haber sido capaz de luchar por su princesa, aunque ésta fuera difícil y cerrada como una nuez; y por haberla hecho sufrir tanto...


Porque entonces comprendió que amó realmente; y no se parecía en nada a morir. De hecho estaba más vivo que nunca. Y se apropió de estas palabras de García Márquez:


"La vida no es la que uno vivió, 

sino la que uno recuerda y cómo la recuerda para contarla"


Nunca supo en qué momento se empezó a sentir huérfano, pero sí supo en qué momento no le importó serlo. Y decidió dar su vida a la vida, a la naturaleza y a "Dios", con todo lo que eso pudiera contener y sorprender.








EL MEJOR SER HUMANO



   Ayer hizo un año que dejé de notar tu delicada presencia entre nosotros. Te fuistes como vivistes: discreta, sin querer molestar, siempre en tu sitio; echo tanto en falta tu humildad... Apenas te fuistes y el ángel de tu guarda se posó en mí, impidiéndome llorarte tanto como te merecías, porque sé que tú me protegías de mí misma transformándote un poco en mí, incluso ahora, al escribir estas palabras. Pues eres tú la que dió sentido a este año de luto que tanto me ha dado dentro de su sinsentido. Y esque intenté ser tú en muchas cosas. Ser generosa y valiente, dar mi corazón sabiendo lo que valía, no ocultarme mis temores; valorar mis estudios por encima de la titulitis. Tú siempre decías que era un regalo que te haces a tí misma; mujer sin estudios superiores pero siempre tan culta, tan elocuente...

¿Por qué eras tan encantadora yaya? Desde que te has ido el mundo me parece más frívolo, más frío, más infeliz... Tú siempre estabas dispuesta a escuchar, a no ceder ante los gritos. Tú me hicistes creer en la Bondad del ser humano. Fuistes "madre" tan pronto que todos hemos crecido siendo tus hijos. Yaya, has sido la persona que más me ha apoyado a lo largo de los años, mi referente a admirar, y me he encontrado muy perdida. Tú me querías tal y como era; y fuistes la primera persona en amar a mi humanidad. Ojalá nunca se fueran personas como tú, pero estando lejos de aquí, tengo la sensación de que sigues entre nosotros, porque no puede haber una vida donde lo mejor de ella desaparezca como el polvo. Sé que adonde tú has ido me gustaría ir, a veces hasta me tienta, pero sé que sería ir contra esa promesa, y sé, a mi pesar, que no hay nada, y de ahí mi pena. Porque ya no podrás sentarte en tu mecedora calentita en invierno a ver pasar las horas felices de tus recuerdos. Eras ya tan ancianita... que en realidad quiero creer que te fuistes tranquila, pensando que era lo que te tocaba "vivir". Supongo que todavía soy joven para comprender estas cosas. Pero parecías cómoda en tu vida cuasi centenaria, aunque al mismo tiempo cansada... Tal vez por eso tu muerte fué dulce, yaya, porque era lo que te tocaba "vivir", y como siempre te "conformabas" plácidamente con lo inevitable, para qué luchar contra el tiempo. Siempre aceptastes a la naturaleza como superior a los hombres, siempre respetastes los valores y las casualidades y sensaciones; eras sencilla, no tenías ego, porque sabías que la vida era demasiado valiosa para despreciarla con tonterías. Eras la única Mujer que he conocido, por no exagerarlo a Persona; tú ya habías madurado mucho antes que en tu última hora, y aún siempre dispuesta a madurar más... Quizás ahora te hayas reunido por fín con tu marido, tantos años separados y ahora yacéis juntos. Qué pena no haberte conocido mejor labi.

Pero tú siempre vivirás en mí yayeta, porque si ahora soy como soy, es gracias a tus valores y a tu ejemplo. Tengo tanto que agradecer, que se me hace vacío hacer una lista. Sólo puedo decir que eres la persona más fuerte, generosa y digna que he conocido y que, de algún modo, siempre estarás conmigo guiándome con tu cariñoso, amable y sabio recuerdo. Es tanto lo que me pudistes ofrecer que me siento indigna de seguir llorándote sin vivir lo que tú ya no puedes. Porque sé que no te has ido del todo, a veces percibo cerca tu presencia y eso me tranquiliza, allá sea sólo mi voluntad que tanto ha ganado en riqueza desde que tú te fuistes y dejastes tu legado en mí.

Gracias por ser como eras y serás siempre en mi pensamiento.



DE CHICA A MUJER



  Hoy he cumplido 34 años, es una cifra que no me gusta, porque dejas de ser joven para la población general y para tí misma; si acaso una joven madura, por aquello de que aún no llegas a los 40 edad oficial de la mediana edad, pero es una etiqueta que empieza a quedarnos justa. Pesa como si te hubieran puesto una sotana, es duro ir perdiendo la juventud... Pero te hace tomar consciencia de ciertos aspectos de la vida, aún jóvenes por madurar.

Y es que hoy pasaré de chica a mujer, joven y atractiva, pero mujer; eso supone: dejar las paverías para las chicas, ¡al fín y al cabo no son todo inconvenientes! A una mujer se la reconoce más que a una chica, una mujer es una persona con un proyecto de vida serio, que no pierde el tiempo en choletadas, que mira las cosas de frente y las afronta, bien o mal, pero las afronta. Que es más consciente de ella misma y piensa menos en qué pensarán los demás. Una mujer tiene más secretos guardados q una niña, una mujer valora sus heridas de guerra y puede lucirlas orgullosa, porque sabe que lo único que cuenta es el presente. Una mujer sabe la proximidad del futuro, por ello lo valora más. Una mujer puede permitirse el lujo de disfrutar de su soledad. Una mujer exagera sus defectos y sus virtudes, porque sabe que eso es lo que la distingue del resto de las personas. Una mujer tiene el deber de ser menos materialista, menos frívola, y más apasionada... porque sabe que el tiempo es oro; y eso la enriquece como ser humano, la conduce a más velocidad por el sendero de las emociones, las ideas... la vida.




"PASEANDO POR EL RÍO ERESMA"




  Una hoja me cae sobre la cara, me incorporo sobresaltada. Por un momento en la alucinación de mi pesadilla veo las fauces del cocodrilo tan cerca ¡que hasta huelo su aliento! A medida que me voy despertando, reconozco los contornos del parque de la Fuencisla de Segovia y el putrefacto aliento se convierte en aroma de tejo y hierba fresca. Son ya las siete y cuarto. Tengo que darme prisa si quiero recorrerme el parque antes de oscurecer.
Me pongo en camino. El cocodrilo se viene a mi memoria, sin saber porqué. "Estás definitivamente curada" han sido las palabras del médico. ¡Curadaaa! ¡Definitivamente tras año y medio de incógnita post operatoria! ¡Estoy curada! y contenta más no puedo evitar recordar: la cara pintarrajeada de aquella enfermera y su mirada de la burla ¡a la lástima!, a Camila, el único médico que me habló con propiedad. Joaquín. La noche en urgencias con Sandro. Y esa noche, sola en casa... La operación, más lenta, más impredecible de lo esperado: las placas, la anestesia no local, la advertencia del médico de más difícil de lo esperado aún estando anestesiada. ¡Sí se ha esfumado yaaaa!, como un sueño entre brumas, perezoso por despertar...
¡De repente!, advierto una presencia pisando sigilosamente la hojarasca... Está llegando el otoño pronto el bosque adquirirá ese aspecto algo tenebroso.
Tengo que darme prisa o me pillará la noche y el camino no es corto. Paso por el puente romano que cruza el río Eresma adentrándome en la otra parte del parque natural. La que más me gusta: ¡el foso! Nombre que le doy por rodear la ciudad de Segovia a unos 30 metros de profundidad. ¡Debió ser difícil para los árabes adentrarse en Segovia!; encaramada a esa fortaleza natural (dejando aparte su muralla de la que queda tan poco).
Las pisadas ahora son menos titubeantes, más sonoras ¡parece haber engordado cien kilos el coco, jeje! Apresuro más el paso porque no me hace gracia ese animal y estoy llegando al tramo más recóndito y bello. Aquel de camino más serpentino y angosto; de vegetación abundante... No entiendo porque no podía dejar de pensar en el cocodrilo. Los pasos parecen acercarse más. Ahora, apresurados.


Una rama que parece ser balanceada por el viento; pasa por mi lado rozándome los dedos... ¡Esto ya no tiene pero ninguna gracia! Sin pensarlo dos veces ¡me vuelvo!; pero el tipo o tipa se ha escondido tras una curva del camino alcanzando verle solamente un pié, embutido en unas deportivas blancas verdes y azules. Calculo un número enorme. Ya voy haciendo "footing".
Empieza a chispear como siempre. La lluvia en Segovia suele esparcirse así, poco a poco, ininterrumpidamente... Me recuerda a lo que se cuenta del Reino Unido; viaje que espero poder hacer algún día... Para entretenerme, alzo la mirada al Alcázar: ¡qué bonito es! Tan sencillo, con sus grabados mozárabes y su techo de pizarra, ¡parece de juguete! Las pisadas me van comiendo terreno, lentamente...
Una brisa enfría el parque. Las ramas acunan las hojas que chocan unas contra otras, violentamente. ¡Muchas! se precipitan a la tierra del sendero, bajo mi falda. Una rama, precozmente derribada, ¡me azota una pierna! El gris cenit se torna más intenso.
Son ya las ocho menos veinte de la tarde. El gorjeo de los gorriones me hace compañía. Una posible ardilla entre los arbustos también. Miro de reojo en mi desesperación por creer en fantasmas. ¡Los arbustos siguen en movimiento! A mi lateral, ¡como mi sombra!, se mueven, como siguiéndome; como azotados por un huracán. ¡Corro!
La ardilla: sigue mi ritmo. Aterrada, miro el tronco de los arbolitos, ¡las deportivas..,!, corro más y más. ¡Siento mi corazón a 200 por hora...! Y los arbustos siguen vivos mis pasos: ¡Jadeantes...!
Queda nada para la empinada escalinata. Algo parece salir del follaje: ¡un brazo! Las irregulares y sombrías escaleras de piedra... giro a mi derecha, ¡tropiezo con su pié!
Subo los peldaños con todas las fuerzas que soy capaz, me agarra una pierna ¡me hace bajar tres escalones de golpe...!
¡Gritaaa, me atrapa la otra pierna...!
¡Consigo soltarme y llegar a la cima!
Empapada en sudoroso miedo, llego a la ciudad y busco refugio en los segovianos. Pasando, a trompicones, uno de los barrios más destacables de Segovia. Sus calles de piedra, mudas, me someten a mis perversos pensamientos. Me ha perdido la pista.

La plaza mayor: ¡gente! Respiro con alivio y una sonrisa infantil viene a mí. Unos niños corretean con sus madres vigilantes al otro lado. ¡La increíble plaza Mayor con su iluminación azulada y sus majestuosas fachadas coloridas! , ¡es un escenario digno de fotografiar! No es la plaza Mayor de Segovia de las más adoradas de España; pero para mí tiene una belleza sencilla, espiritual ¡y única! Como la ciudad que la alberga: especial. La luna ya se asoma y el aire pintoresco deja traducir ese nosequé de misterioso y legendario de las hermosas ciudades medievalescas.
Me alegra volverla a ver. ¡La atravieso con gusto! Fijándome en cada uno de sus vericuetos. Bajo por la calle de Cervantes no pensando (procurándolo), en el desconocido de las Nike tricolores.
Miedosa por las luces y sombras de las callejuelas que asoman. ¡Tan oscuras y calladas como las del Albaizín!, ¡cojo la bajada con gusto!
Ya llego al Azoguejo, tengo el acueducto romano enfrente; ¡un golpe seco!, como dado por una porra: ¡Me arroja al suelo! Pierdo la noción del tiempo... ¡la conciencia! Y el cocodrilo regresa... Me tiene ahí. Inmóvil, definitivamente. ¡Ya es mi dueño...!
¡Alguien...! Una fuerza me ayuda a incorporarme. Aún tengo la espalda dolorida. Por inercia más bien, me giro, y veo su espalda ¡no más!: un jersey rojo roído pantalón blanco figura delgada y morena... "Señorita, ¿esto es suyo?"; ¡dejó una carta!
Le doy las gracias al señor que me ayudó a incorporarme y me voy a casa.
Una vez en la pensión leo, con letras irregulares y faltas ortográficas dice: "Soy tu sombra y estoy donde tu estás jo te amo pero tu a mí no ¡lo pagaras!" El tono debe ser amenazante ¡pero me hace gracia!: me ha golpeado porque cree odiarme o quererme, ¡qué romántico jeje! Sin duda se trata de un loco de alguien en quien tengo que poner remedio pero estoy demasiado cansada, ¡sólo quiero entender por qué se esfumó el cocodrilo sin comerme ni tansolo el dedo meñique!
Unos granos ¡como de arroz! chocan contra los cristales de mi ventana. ¿Sabrá dónde vivo…? Al asilo de mi acogedora casita me asomo a la ventana. Ahí está. Moreno, muy delgado pero fibroso, con su ropa vieja y sus Nike tricolor; no tendrá más de veinte. Su pelo es negro azabache, parece gitano, cara enjuta y angulosa, nariz aguileña más bien grande, boca gruesa de contorno masculino. Pero lo que más destaca en su rostro son sus enormes y bellos ojos negros, ¡como nunca vistos! Una cara que sería muy atractiva de no ser por esa mirada perturbada y fija en mí. ¡En esa mirada se encuentra el abismo, la desesperación!; pero también cierta dulzura, sueños, inocencia, interés... ¡No puedo dejar de mirarlos! Parecen suplicar a través de ellos...
Se me viene a la mente, como un fantasma, recuerdos de sensaciones ya perdidas... Aquella Andrea de diecinueve años que defendía con pasión: "¡la juventud está en el espíritu!" "¡la verdad nos hará libres!" "el amor da la felicidad" o "el trabajo sólo es una herramienta"... Aquella niña hippie viene a mí más penetrante, ¡más impertinente!, que ese pobre diablo. ¡Ese brillo ingenuo y esperanzador era el mismo que el mío antes de mi primera visita al cardiólogo! Renazco todas mis "verdades absolutas", tristemente. ¡Y por fin entiendo...!: el afán infantil por rayarme por vanidades "adolescentes", mi timidez absoluta en situaciones ya superadas, mis deseos infantiles de independizarme y mi obsesión por la "¡Felicidad!". El porqué todas estas ideas están teñidas por la amargura ¡es porque están tan muertas y enterradas que ni me he dado (ni querido dar) cuenta...! La verdad, jeje, siempre tan feliz... me había enseñado, demasiado temprano, que nada es para siempre aquel mes de septiembre del 2002 , a mis veintiún años. Había habido un antes y un después; en el que se me robó la parte más hermosa de la juventud. Aquella que hace que los universitarios debatan con pasión en las aulas aún a sabiendas de la relatividad de sus ideas. Ese sentir eterno que siempre ¡siempre! acompaña a quienes huelen la muerte lejana... ¡Imposible! He deformado mis ideales más infantiles con la esperanza de alcanzar nuevamente ese sentimiento de eternidad, ¡de juventud!; y tan solo he sido capaz de rasgar su recuerdo... Porque no, esa etapa en la que los ideales son más que entretenidos pasatiempos se ha alejado ya demasiado... Y el brillo ingenuo que veo en los ojos del muchacho era el mío: soy yo hace siete años.
No pude evitarlo... Lloro tanto que se resiente todo mi cuerpo. ¡Lo necesito...!
Cuando me incorporo, vuelvo a la ventana. Las chispas se han convertido en granizo. Pero él permanece ahí: ¡inmóvil!, como una estatua, mirando mi ventana con esa mezcla de odio y desesperación en la mirada... Lo miro a los ojos, ¡sin ningún miedo ya!; sin decir nada y sin tratar de reflejar nada. El verá su propio "cuento" y sea el que sea, yo sólo quiero que siga persistiendo, por muchos años más que los míos...
¡De golpe!, ¡parece despertar! Con asombro mira al cielo, ¡como por primera vez!; siente las gotas heladas sobre su pelo su piel... ¡Se va!, cuesta arriba... ¡Siempre arriba!

Al volver a mi cuarto, me miro al espejo: ¡sigo ahí! ¡Pero mi rostro ya no es el mismo! Hay algo nuevo pero viejo en él: ¡la renovación de otra nueva etapa!, ¡más alegre!
Tengo en la cara un brillo especial... ¡Mis ojos vuelven a mostrar alegría!; ¡una de más sabia!, aunque siempre dolorosa por aquella extirpación precoz. Pero más vibrante y brillante si cabe: ¡Es mi "juventud" (jeje)! , ¡que regresaba para quedarse "para siempre" (aquella llamada de espíritu que nada tiene que ver con la vejez ni la juventud)! Una "juventud" que al fin ha conseguido cubrir una de sus bajas: Los Absolutismos.
Además... ¡tan solo tengo 28 años!, ¡¡en realidad joven!! Y con un "pequeño" adelanto en la seriedad de la vida...
¡¡Más beneficioso que inútil!!
¡¡Sííííííííí...!!
Por el que sí que no podré hacer nada es por el pobre cocodrilo, que por la pantalla de mi imaginación lo veo deprimido y cabizbajo rozando el cañaveral. Buscando entre carroña su sustento...



"LOS PECES"


   El tic-tac metálico de las manecillas entrelazadas rompen el compás de la tarde mortecina y ruin.
 El devenir de sus pasiones y desaires; son contrapunto violento frente a la vacuidad de ideas.
 Marcan el principio y el fin de una jornada repleta de Nada, en la ignominia de una tarde usurpada.
 De una tarde urdida en la desoladora y azarosa Necesidad.
 Y Transcurre el tiempo, terco y mudo, en un devenir de contradicciones;
ansiosas por devorar y absorber cada milésima de su sustanciosa sangría.
 Un segundo de esperanza, un minuto de gloria... ¡Una hora de sueños rotos!, ¡ya inalcanzables!;
apenas percibidos en el inmenso, ansioso, afán...
 Y transcurre las milésimas, meticulosamente. ¡Crueles!
 Trazan cometas malignos que no se elevan ante la Libertad; tan solo planean ras de suelo...
Zigzagueando por el lodo de las desgracias evocadas por esta hora raptada.

En esta tarde violada.











LA SEMANA PASADA FUI DE MI CASA AL CENTRO A PIE!

Teniendo en cuenta que vivo por la zona Norte de Madrid (que no de la comunidad de Madrid) y que suelo tardar una hora en llegar al centro en metro no está mal ¿no? Fue la semana pasada, iba despacio, a una hora en que ya refrescaba. Y estuve dos horas: ¡pero lo conseguí!

Pero eso no es lo mejor. Lo bueno fue que al llegar no me encontraba cansada, ¡en serio no estaba cansada! Yo también aluciné. ¡Joder recuerdo que cuando era adolescente me cansaba por nada! Sólo por ir y volver de ... a mi casa (que por aceros a la idea no llega ni a la cuarta parte del recorrido que me hice). ¿Como más mayores más placer sentimos en el ejercicio?, ¿será eso...?

Es curioso, de más joven no sentía ninguna satisfacción al dar varias vueltas a la pista del "cole" corriendo, ¡lo odiaba! Odiaba cualquier muestra física, cualquier ejercicio. Ahora no es que me apasione correr, pero reconozco que al hacer ejercicio físico suficiente luego me siento mucho mejor...

En cambio, cuando me acostumbro y dejo de hacerlo luego cualquier esfuerzo se me hace insoportable. Como si de repente hubiera engordado veinte kilos o veinte años. Es muy raro; pero hablando con gente de mi quinta he comprobado que es algo bastante frecuente este placer en el ejercicio y "deterioro" cuando dejamos de hacerlo y nos sometemos a esfuerzos mínimos, ¡ridículos!

Supongo que eso demuestra que a mi edad la fuerza física es muy potente, y que ésta, con los años, se va sometiendo más y más a la psicología. Con lo que el potencial en realidad se adhiere a nuestro estado de ánimo teniendo más control sobre nuestro físico. ¡Pues qué quejicas éramos de pequeños! y eso sin saber tan siquiera qué era estar realmente cansados...

TRANSICIÓN: TREINTA TREINTA Y...


La etapa de los veinte a los treinta en esta sociedad de la belleza y la juventud siempre supone éxito social. Da igual quienes seamos ni qué hagamos, siempre habrá alguien que te diga "eres un fracasado ¡¡pero eres joven!!", vamos que es un ejemplo clarificador también te pueden decir cosas buenas pero esa coletilla nadie te la quita. A los treinta no digo que no se sea joven, pero ya la cosa cambia... No hay más que ver las ofertas de empleo para darse cuenta. Parece que pasas a la etapa de las cosas serias. Pero al mismo tiempo tampoco eres lo que se dice un madurito. Un "sabio" al que se puede preguntar porque ha vivido mucho (muchos años)... SOCIALMENTE: estás en transición. Más también es época de cosas acabadas: de consolidarte profesionalmente ; a los veintitantos puedes pensar en largarte a trabajar a otros sitios con treinta o treinta y... es más difícil y te verán más como un infantil que un aventurero. Personalmente; si a los veintitantos no tienes pareja la gente puede pensar que eres exigente o algo demasiado valioso para conformarte con cualquiera, pero si con treinta y tantos no tienes se piensa más bien a la inversa... etc etc.


Claro que una cosa es lo que socialmente está estipulado cómo se tiene que ver la gente a determinadas edades y otra lo que pensamos internamente. No obstante... más cierto que el agua cristalina es que todos estamos sometidos bajo el brazo de la sociedad y las apariencias. Cuando eres "mayor" jeje (sobrepasas los cuarenta) estas cosas te afectan menos, así que tienes el privilegio de vivir como te dé la gana sin rayarte tanto sobre si estará mal visto tal y cual, o lo que hay que hacer, o si soy maduro o no, o si mi vida es como quiero o no... ¡Parece que los treinta y treinta y... son un punto de inflexión para cambiar tu vida, ¡el ahora o nunca!!


De ahí, yo creo, que existe la crisis de los treinta, aunque para algunos sean más preocupantes las arrugas o las canas. Pero si conseguimos que la sociedad ¡¡nos importe un comino!! ¡¡puede ser la mejor época de nuestras vidas!! Aunque para llegar a esa conclusión mentalmente hay que tener treinta o treinta y... y no todo el mundo que alcanza esa etapa tiene establecida esa correspondencia física-mental (teniendo en cuenta que como digo nadie escapa al brazo de la sociedad y es raro, aún así, el caso de los que no llegan con crisis a los treinta). De ahí, quizás, que haya tanto amargado "maduro" (a los cuarenta y...) por el mundo: se creyeron con demasiado convicción eso de que a los treinta treinta y... es la etapa del "ahora o nunca" y perdieron demasiado tiempo haciendo lo que socialmente era correcto... Y siguieron convenciendo a los jóvenes de treinta y treinta y.... que se querían convencer de que esto es así "ahora o nunca" jeje. Vamos que esto último es una forma de hablar la culpa no es de los cuarentones sino de toda la sociedad y de nosotros mismos, que somos quienes la formamos.


Para mí, los treinta y treinta y... SOCIALMENTE, es la etapa de los grandes retos personales, los que atañen más a nuestra integridad que a conseguir exitos sociales. Personalmente no tiene porque ser distinto, simplemente me lo quedo para mí, aunque...¡a pesar de los pesares sigo con la tontería de los treinta snif snif...! recién salidos del horno el pasado 27 de febrero.


Besitos.


HOY ME HAN HECHO EL MEJOR REGALO DE MI VIDA



Mi chico me ha regalado un libro de dibujo. Y me han venido a la memoria recuerdos olvidados; aquella niña, con cierto talento, que amaba tocar la flauta, pintar y escribir por encima de todas las cosas. Incluso de los juegos. Qué lejos he estado de todas estas cosas en los últimos años... He revivido algunos sueños, y aunque me arrepiento de no haber confiado en ellos, hoy me han servido. Gracias por confiar tanto en mí mi niño.

¡¡¡NIEVEEE!!!


El domingo fuí a Cotos para ver sentir y jugar con la nieve. Cogí el tren de Cercedilla a Cotos, el primero de la mañana, a las 8:30 y en media hora estaba allí. Hacía mucho frío mucho viento caían diminutos copos de nieve que la ventisca agitaba empañando mis cristales (de mis gafas). Estaba lleno de niños tirándose en trineo, de esos que alquilan ahora que poco se diferencian de patines y mucho esquiador. Fué precioso ver tanta nieve amontonada en la montaña; en el bosque. La gente jugando, tirándose bolas de nieve. Como un paisaje navideño de esos de postal que tanto nos gustan...

Subí hasta las Lagunas de Peñalara pese al riesgo de aludes que han dado últimamente tras la muerte de ese chico. Tal vez el miedo, el riesgo, la locura... dieran más énfasis a la "aventura". El caso esque me entusiasmada tirándome de panza por la ladera nevada y revolcándome por el suelo mientras tiraba bolas de nieve a mi contrincante. ¡¡Incluso hicimos un oso polar!! Los diminutos copos, más bien chispitas de agua helada, no paraban de penetrar en mi abrigo y en mis pantalones. La niebla hacía acto de presencia embelleciendo ¡aún más! aquel paisaje entre brumas peligroso, ¡¡terroríficamente bello!!

Terminé empapada, de arriba a bajo. A la bajada un fotógrafo nos fotografió y salimos publicados en "El Mundo" en el artículo del chaval muerto. Bajo la foto una nota precavida "excursionistas adentrándose en la zona peligrosa sin el instrumental necesario" ¡¡jajajaaa!! ¡ése en cuanto nos vió más calados que una sopa y con el pelo a lo afro puso el objetivo a punto!

La parte graciosa de veras vino cuando en el restaurante de abajo nos paramos a comer y una vez en pasivo nos dimos cuenta del frío que teníamos, sobretodo porque estábamos calados de arriba a abajo y el local no era precisamente un horno.

¡¡Aún así qué bonita es la nieve!! ya podría nevar más...

¡¡ESTE AÑOOO SERÉ LERDA LERDÍSIMAA!!


Me lo he propuesto y hasta me hace ilusión. Viendo cómo cada día parece adquirir más relevancia aquella "listeza" que consistente en ver quien encasilla primero las cosas, los conceptos, las personas, el mundo y hasta los perros y gatos. ¿Por qué tanto empeño en parecer super listísimo? No es que no lo comprenda es que no lo comparto. Admiro mucho a la gente inteligente pero no creo que quienes la ansían como podio puedan llamarse así y en cambio... la experiencia me dice que para gran parte de la sociedad sí es así que seré yo quien tendré que cambiar mis conceptos, como es lógico. Es sólo que no me da la gana... No no quiero decir ¡¡ooh qué lista es esa o aquella pues enseguida a pillado aquella sutileza (siendo cortés con el vacile del a b c) y sabe de qué va el mundo porque también practica el noble arte del vacileo!! pero cuando se trata de hablar de temas más profundos sólo ataca cual ciervo moteado... No voy a poner ejemplos porque es evidente a qué me refiero y estoy cansada a estas horas, todos sabemos cual gratuitamente, algunos (muchos), encajonan a los demás para no hacer el esfuerzo de pensar que igual no estamos tan seguros... ¡que igual no somos tan requetelistísimos! Que no digo que no los haya; a lo que me refiero esque no puede ser que la mayoría de la peña lo vea todo claro cual bola de cristal "¡al instante!" no puede ser porque luego vienen las lamentaciones cuando alguien no ha seguido el patrón o cuando el patrón falló; aunque claro en tal caso se trata de ése que es un capullo o un cabrón o un raro ¡por supuesto!


En fin que sigo sin comprender del todo así que seré lerdísima; pero haré ver que soy megalistísima como los muchos para no desentonar en el decorado, si soy realmente capaz. Pues difícil me resulta fingir lo que no pienso. A ver si por fin me importa una mierda lo que se espere de mí, y como ejemplo pongo este post donde se pueden comprender muchas cosas de mí, a ver si nos coscamos ;-) (es broma para los que no se hayan dado por aludidos). Dicen que lo importante es intentarlo ¿no? una y otra vez...