"THE LOVELY BONES" (7); PETER JACKSON: METAFÍSICA EDULCORADA





Lo mejor: Saoire Ronan y el trasfondo de la historia

Lo peor: la estética cursilona en algunos momentos clave


  "The lovely bones" no será nunca un clásico ni igual una película 10; sin embargo tiene la extraña capacidad de llegar a emocionar al espectador. Lo cual para mí ya es merecedora de cierta consideración cinematográfica.

La narración está bien trazada, aunque no carente de altos y bajos; especialmente llegando al final. La voz en off es un recurso adecuado para aproximar la angustia de la protagonista al espectador, posiblemente sin esa táctica la pelicula perdería mucho en lo que a emotividad se refiere. Pero creo q desvelarla desde el estado actual (fiambre) de la protagonista no era necesario ya que la película es de por sí lo suficientemente dramática.

El transfondo de la historia es bueno: la muerte, exista o no el más allá (con angelitos humanos incluidos), es la NADA para el muerto, que sólo pervive através de la mente de los vivos. De hecho, las imágenes oníricas pueden tener una doble lectura: sólo vive en la mente de su hermano pequeño. De ahí que "el cielo" sea llano y seco, a pesar de transmitir esa sensación tan conocida por las mujeres... de las que hablaré en el spoiler; es la encarnación perfecta de la NADA, de la tristeza, estancamiento, esterilidad. En realidad, es cómicamente bello. O ese espero, almenos, que fuera el enfoque que le quiso dar el director (de lo contrario no lo comprendo).

La fotografía, curiosamente, es lo que menos alabo de la película. Los efectos especiales me parecen excesivamente digitalizados, me recuerdan a los videojuegos, creo que el director de "El señor de los anillos" en este aspecto se conformó demasiado pronto. Lo que no son efectos especiales no sobrepasa en cualidad la media general.

También se hechan de menos primeros planos dramáticos, sin tanta digitalización de por medio que corta el rollo y más explicidad en las escenas violentas.

Las interpretaciones de Staley Tucci y Saoire Ronan son dignas de oscar, aunque la caracterización del malote resulte excesivamente grotesca y evidente.


Spoiler:

Algunas escenas del cielo recuerdan a los anuncios de Silke de la compresa con alas.


https://www.filmaffinity.com/es/film995536.html



LA MIRADA DE MARILYN MONROE




  La primera vez que ví a Marilyn Monroe tendría seis o siete años, quedé impresionada por su imponente belleza, era la mujer más hermosa que había observado hasta entonces. Su bello rostro me atrapó; su mirada enigmática, me conmovió. Jamás, (nisiquiera en la mendicidad), había visto, ¡ni he visto!, mirada tan perturbadora como la de esta mujer. Es tan triste y desoladora que provoca PAVOR; parece llorar permanentemente. No es de extrañar teniendo en cuenta el infierno de sus primeros años: de padre desconocido, su madre la dió en adopción por incapacidad mental (fué criada por diversas familias) y sufrió dos violaciones. La joven Marilyn tenía un gran sueño: ser una gran actriz. No quería sobrevivir de doncella o ser mantenida por quien cayera a sus encantos. Marilyn era muy independiente, muy ambiciosa, muy soñadora y muy luchadora.

  Pero todo eso queda en segundo plano en su mirada; dominada por el dolor, el sufrimiento, el "asesinato" de su niñez. Y, sin embargo, tuvo una vida amorosa frugal: se casó 4 veces, uno de ellos fué la estrella del beisbol Joe DiMaggio, quien la golpeó pero jamás se olvidó de llevarle flores frescas a la tumba; y el brillantísimo intelecctual Arthur Miller. El mismo que dijo estas palabras acerca de Marilyn, (es el mejor piropo que he leído): "cuando estás con ella te dan ganas de morir, esta mujer es un reto para cualquier hombre; su presencia revela la naturaleza profunda de cada cuál. El farsante se vuelve falso, el tímido se encierra en sí mismo, el confuso se hace un lío".

  Marilyn era muy inteligente, el propio Einstein lo dijo. No sólo se libró de una vida anodina de niña de orfanato, fué estrella de Hollywood y productora de sus propias películas; paso prácticamente impensable en una actriz de su época. Llegó a su sueño: ser una gran actriz. No se la puede llamar mediocre: ganadora de dos Globos de Oro como Mejor Actriz y una nominación, Mejor Actriz por "El príncipe y la corista" en los galardones "David de Donatello", y dos nominaciones más de los premios BAFTA.

  Y aún así seguía enfrascada en sus supuestos complejos de "rubia tonta". Tal vez intentando ganarse el amor del público más inocentón. El amor, siempre el amor...


http://www.youtube.com/watch?v=o_Xp7u5G0Hs


  Marilyn murió a los treinta y seis años, aún siendo bella y joven, con posibilidades en todos los frentes; en la cumbre de su carrera. Según dicen, se suicidó, teoría un poco extraña teniendo en cuenta que la encontraran agarrada al auricular del teléfono y que la policía se ha negado a revelar a quienes llamó aquella noche; parece ser que tenía información confidencial sobre los hermanos Kennedy, con quienes se relacionó sentimentalmente. Sea como fuere pocos días antes fué ingresada de urgencias en un psiquiátrico y no era la primera vez que se atiborraba de barbitúricos y alcohol.

  Es innegable que nuestra estrella era una persona frágil y que coqueteaba, (y reía), con su fragilidad, dando a conocer al público sus supuestos complejos de "rubia tonta", que tanto la promocionaban. Y sin embargo... es el mayor mito del siglo XX, James Dean, Rita Hayworth, Kurt Cobain... hay vidas rotas más fugaces que la suya, muertes más truculentas, personajes de mayor envergadura y sin embargo... ¡Siempre nos viene su bella imagen cuando hablamos de MITO! ¡Una mujer que dejó de respirar hace ya 50 años! Yo, por ejemplo, sólo la he conocido por foto.

  Pero... ¿a qué se debe ese embrujo, ese magnetismo brutal que encandila a generaciones póstumas? Entre sus admiradores no sólo se enecuentran hombres atraidos por su sensualidad. Marilyn es el ejemplo claro de la influencia de la fama en la libertad personal, de lo que puede llegar a provocar.

  Y sin embargo el mundo la sigue admirando y aprenciando. Se ha convertido en estandarte de la fragilidad del mundo. Y yo me pregunto si ese papel no ha sido premeditado. Ninguna estrella del celuloide, del rock, figuras mediáticas, políticas... ha conseguido, y dudo que consiga, lo que ella: MARILYN MONROE ES AMADA POR SU FRAGILIDAD. Es la eterna princesa a la que se quiere salvar de un mundo cruel; pero también la heroina a la que recurrir para guarecerse de la "soledad". Ser una "pobre mujer" en el sentido más freuidiano de la expresión, ¡es un elogio cuando hablamos de Marilyn!
REPRESENTA LA HUMANIDAD.

  No obstante, no se tienen noticias de que fuera un ángel, sacó a su socio y amigo fotógrafo Milton de la productora quedando prácticamente arruinado, En otras palabras: no deja de ser una ilusión de los que queremos ver la paja en el ojo ajeno. La sensibilidad de Marilyn es la de sus mitómanos (entre los que me encuentro yo). Por ello, en nombre de esta luchadora nata, que en ocasiones ha acompañado mi soledad, sacaré otra conclusión de la mirada de Marilyn. Ya que, muy en contra de su imagen, no fué una mujer para nada frívola: prefirió dejar la fama de Hollywood por el anonimato y, a pesar de su fama, volvió a los estudios de interpretación para convertirse en lo que ella denominaba adivino que con cierta ironía "una actriz seria". Siempre defensora de sus sueños... éste es su verdadero legado:


  LO MÁS IMPORTANTE EN ESTE MUNDO ES AMAR Y SENTIRSE AMADO; AMAR A LA LLUVIA, AMAR A LOS SUEÑOS, AMAR AL PÚBLICO, INCLUSO AMAR LOS ENCASILLAMIENTOS; PORQUE ES LO ÚNICO QUE HACE DE LA VIDA LA MÁS EMOCIONANTE DE LAS "PELICULAS".




  En cierta forma, fué la mujer más "feliz" de este mundo; su vida tuvo sentido: luchó y ganó en lo que verdaderamente le importaba, excepto lo que no podía conseguir y anhelaba por encima de todo, su niñez rota. Para una heroina como ella, la impotencia suponía la peor de sus pesadillas. La idea de suicidio me parece un tanto descabellada en una mujer que, a pesar de las adversidades, estaba hambrienta de curiosidad.

  Porque la incombustible diosa no descansa, sólo hay que interpretar sus enigmáticos ojos que, con su particular lenguaje melancólico y enternecedor, nos demandan un poquito más de lo que no estaba en su mano lograr: cariño y admiración, a falta de calor familiar.

  Frases de Marilyn:

"Una carrera es una cosa maravillosa, pero no sirve para acurrucarse contra ella en una noche fría".
"No quiero hacer dinero. Yo sólo quiero ser maravillosa".
"No me importa vivir en un mundo de hombres, siempre que pueda ser una mujer en él".
"No me falta hombre, lo que me falta es amor".
"No entreguéis nunca todo vuestro corazón, ya que todo lo que es hermoso es un sueño breve y delicioso".



SONRÍE O MUERE




Sonríe o muere. La trampa del pensamiento positivo


por David Picó el enero 11, 2012


Un libro de Barbara Ehrenreich

(Título original: Smile or Die)

El “pensamiento positivo” es una idea que dice que si procuras tener siempre en la cabeza pensamientos “positivos” entonces atraerás cosas buenas hacia ti. A esto le llaman la “ley de la atracción”, y en los últimos años la han vuelto a popularizar, en diferentes formas, libros como El Secreto o ¿Quién se ha llevado mi queso?, grandes éxitos de ventas en todo el mundo.

Según esta supuesta “ley”, por ejemplo, si estoy enfermo pero evito tener pensamientos “negativos”, como podría ser preocuparme por mi pronóstico, o sentimientos “negativos”, como el miedo, el enfado o la tristeza, entonces mi enfermedad remitirá. Según esta supuesta ley, si pierdo un trabajo no debo enfadarme, ni entristecerme, ni quejarme de mi situación, sino considerar que mi despido es una “oportunidad” y abrir los brazos con una sonrisa a la espera de un trabajo mejor, que llegará “atraído” por mis pensamientos positivos.

El libro Sonríe o muere de Barbara Ehrenreich (editado en 2011 por la editorial Turner) es un interesante ensayo que desmonta toda la ideología “positiva” montada sobre la ley de la atracción en sus múltiples formas. Aunque se centra en la cultura norteamericana y la situación social y económica actual, hay mucho de lo que se dice que es perfectamente aplicable al contexto europeo, tan influido como está por lo norteamericano.

El libro hace una fundamentada exploración histórica de estas ideas y de cómo se enraizan en el puritanismo americano, una forma de entender la religión extremadamente represora en la que las personas tenían que controlar sus pensamientos y emociones para huir de todo pecado, y así evitar el infierno. De ahí derivó a partir del siglo XIX una pseudo-religión en la que las personas tenían también que controlar sus pensamientos y emociones, pero esta vez para huir de todo pensamiento negativo, y así conseguir llegar al Cielo en vida, un cielo donde todos los deseos (en particular, los deseos materiales) se hacen realidad.

La autora empieza el ensayo explorando un ámbito doloroso de implantación del pensamiento positivo, el de la enfermedad. Ella misma ha pasado por un cáncer de mama y cuenta en primera persona su experiencia y cómo le llegaban continuos mensajes sobre la necesidad de mantener un espíritu “positivo”. Esto, que podría parecer algo inocuo, incluso sano, deja de serlo cuando comprobamos hasta que punto es una huida de la realidad y, peor aún, toda la culpa que puede llegar a generar. ¿Qué pasa si hago todo lo posible por apartar de mí los pensamientos negativos respecto a mi enfermedad y aún así mi salud no mejora? ¿Qué estoy haciendo mal? Si no consigo controlar mis pensamientos negativos, ¿merezco por tanto la enfermedad que tengo? ¿Es por mi culpa, por no ser suficientemente positivo? La autora, que además es doctora en Biología, revisa resultados científicos para encontrar que no está demostrado que los pensamientos positivos mejoren el pronóstico de una enfermedad como el cáncer. Pueden quizá mejorar la calidad de vida, pero no se ha visto que la alarguen o la acorten.

Otro terreno que explora el libro es el del llamado coaching motivacional, un terreno en el que han proliferado asesores de todo tipo, especialmente en el ámbito empresarial. El pensamiento positivo en este contexto lleva a las personas a pensar que pueden “triunfar” si se esfuerzan lo suficiente y reprimen su mal humor y su negatividad. ¿Cuáles pueden ser pensamientos negativos a evitar? Por ejemplo, que tienes una situación injusta en el trabajo, que tu despido es improcedente, que tu sociedad no te proporciona medios de subsistencia adecuados. No es casualidad, según la autora, que el gran negocio del coaching motivacional se diera en los años 90 en EEUU, en la época de los grandes recortes de plantilla en las grandes empresas, despidos masivos y recortes en salarios. Las mismas empresas que despedían a gente contrataba a asesores motivacionales para convencer a los trabajadores parados o en peligro de despido de que “un despido es una oportunidad”.

La psicología positiva fue un intento de justificación científica de la importancia de mantener pensamientos positivos y rechazar los negativos. Es una linea de investigación que intentó, y sigue intentando, demostrar cuáles son las fuentes de la felicidad. La autora de este libro denuncia sin embargo varias perversiones que se han producido en este tipo de estudios. Por un lado, los resultados científicos no demuestran que el pensamiento positivo dé felicidad, sino incluso a veces al revés. A veces, pensar “positivamente” equivale a no querer ver la realidad de las cosas, que no siempre es positiva. La huida de la realidad puede poner en problemas mayores a las personas (por ejemplo, endeudándose más allá de sus posibilidades en la confianza “positiva” en que “todo irá bien”). Sin embargo, a pesar de que los estudios no avalan el pensamiento positivo como fuente de mayor salud o mayor riqueza, muchos psicólogos han dado una imagen de que esto era así por la sencilla razón de que proporciona mejores titulares para la prensa.

Quizá los capítulos más impactantes del libro son los últimos, en los que Ehrenreich reflexiona sobre el impacto que ha tenido el pensamiento positivo en la crisis económica actual. Según explica, y documenta, los dirigentes de las empresas norteamericanas (y cabe pensar que también de las europeas), llevados por una borrachera de ganancias y de salarios gigantescos, y con una ideología de pensamiento positivo que rozaba con la invulnerabilidad, llevaron a cabo en los primeros años del siglo XXI una política de inversiones de riesgo en las que no se tomó ninguna medida de precaución. ¡La prudencia estaba considerada un pensamiento negativo! Una persona prudente se consideraba “miedosa” y “racionalizadora”, alguien que no se dejaba llevar por su instinto. Así pasó con las famosas hipotecas basura: las entidades hipotecadoras animaban a los consumidores a endeudarse sin límite, convencidos todos como estaban de que esa abundancia enloquecida nunca tendría fin, que el universo proporcionaría infinito crédito.

Y aunque este libro es norteamericano, en España, hoy por hoy, no nos hace falta pensar mucho para encontrar ejemplos clamorosos de esta misma desmesura, en el despilfarro, en la falta de precaución y de visión a largo plazo, en las fantasías ilusorias de ser invulnerables, de que vivíamos en el mejor de los mundos posibles. Las señales que gritaban que todo eso era una barbaridad fueron ignoradas: eran de aguafiestas y agoreros. A la vista están los resultados.



RYUICHI SAKAMOTO




"THE LAST EMPEROR"




"FORBIDDEN COLOURS"







SYSTEM OF A DOWN




"AERIALS"




"HYPNOTIZE"







ROCK ALTERNATIVO Y MUJER





P J HARVEY, JOHN PARISH "BLACK HEARTED LOVE




BJÖRK "ARMY OF ME"





"SINFONÍA DEL NUEVO MUNDO"; DVORAK



  Movimiento noveno de la "Sinfonía del Nuevo Mundo" de Dvorak, interpretada por el maestro Herbert von Karajan, (no me permite subirlo de otro modo).





"NIEVA EN EL RETIRO"



  Esperando la esperanza... En el Retiro hay dos chicos: una pareja, casi niños. Se besan desesperadamente en un banco sintiendo caer la nieve. Él solo mira, desde el rincón. ¡Algo dentro de su magullado cuerpo...!; renacen las ideas.
Son demasiadas vidas torturadas. Desolación. Y sin embargo ahí está, ¡la vida se regenera de nuevo! No tiene nada. Antes tenía. Lo perdió todo y no quiere pensar más.
Desde su incómodo rincón, gracias a esos niños, volvió a vivir. Para decir su último adiós. La consciencia tiene su límite... Y la suya ya gastó todos sus cartuchos. Una vida consciente en la mendicidad no es vida: lleva años siendo mendigo. Pero hacía tiempo que no se consideraba un hombre.
¡Ahora se ve a él!: un ser humano invisible. Lo ve claro y no es fácil de soportar. Es invisible a sí mismo. No puede reconocer en ese desecho de carne y huesos el hombre que fue, el señor que es. Ese hombre, niño, joven, maduro... ¡nunca viejo!; merece un respeto. Y en cierta forma, piensa: qué mejor honor que sea él mismo quien se otorgue el regalo. Si al menos viera otra salida... pero hay cosas que son de milagro y muy Señor mío y está cansado de luchar.
Quizás, piensa, debería buscar la mirada retrospectiva. Pero ya hurgó demasiado en su pasado hace tiempo y teme volver a la locura del inframundo.
Cierra los ojos, siente la tierra... Se descalza y asiente: "¡sí, la vida es bonita...!". Pero un hombre no solo vive de la Naturaleza; necesita metas que algún día se puedan cumplir. Aspira el aire helado proveniente de la montaña, el agua coagulada se confunde con el aroma del fresno y el abedul... La tierra está húmeda, sus pies descalzos. Y los copos acarician su piel con tanta dulzura como su fallecida mujer.
Siente la vida; siente su cuerpo. ¡Oye los gritos lejanos de los niños, los susurros de los japoneses y el clic de sus cámaras digitales! Un gorrión vuela junto a él y se confunde con la gente: ¡es alguien! Aunque solo sea para él. Pero sabe que no puede aspirar a más y tampoco lo reclama.
Levanta la vista hacia el cielo, ahora nieva más, hace más ventisca. Los chicos ya han despertado de su estupor y corren a refugiarse. Solo él permanece impasible. La naturaleza le está hablando; lo sabe. Y ya es lo único que le importa...

Por un momento es feliz; ¡sí feliz!; después de tanto tiempo... Ella nunca le ha olvidado, ¡Ella le llora y le rinde homenaje! Su triste vida no ha sido en vano, siempre ha estado Ella; cómplice muda de sus desgracias.
Ahora sabe que ha llegado la hora. Es triste, pero peor es persistir en la Nada por más tiempo. El mendigo piensa: "todos tenemos un ciclo al que dar sentido, yo no nací para ser feliz está demostrado; pero tampoco para no saber ni qué es ser desdichado. Al menos seré abono para los árboles, ¡mi vida tiene un objetivo!". Y no permite a su humanidad vislumbrar con completa lucidez el miserable sentido de su existencia; no lo soportaría, ¡volvería a enloquecer!

Se tumba bajo el banco. Tirita de frío.
Saca la navaja y un leve temblor sacude sus nudillos. Pero su voluntad es firme esta vez: Hunde el arma en su vientre. Siente el dolor y solloza... En silencio... De todos modos sabe que nadie le escucharía, y no desea mortificar sus últimos alientos con tan cansina crueldad. La savia de su vida tiñe de carmín el hielo dándole un aspecto dantesco y acuarelado.
Mientras tanto, siente el dolor físico... Y van ganando terreno los recuerdos hermosos de su existencia: el patio de tía Marta, su amigo Gabriel, el tirachinas, las noches con Manuela, la orquesta...
¡Se traza a sí mismo jovial, alegre...! ¡Lleno de vida! Y con otra vida...
Ya apenas siente nada; cesa en su lucha. Se sumerge en el dulce sueño del tiempo eterno al son de la hoja derrotada que besa su boca; sellando la esperpéntica sonrisa que dejó dibujada.

-¡Mamá mamá mira!
-José, ¡vámonos!

No importa; ya no necesita socorro...

Los copos de nieve volviéronse granizo, cientos de hojas se elevan y caen sin control en el balanceo de las volátiles ramas. Cruje, ¡estrepitosa!, la tormenta. A pesar de que siempre habrá quien rememore en ella la "Sinfonía del Nuevo Mundo" de Dvorak . Tal vez sea el mismísimo Dani Izaskun quien nos la recuerda, al no poder tararearla él.


L.

"PASEANDO POR EL RÍO ERESMA"




  Una hoja me cae sobre la cara, me incorporo sobresaltada. Por un momento en la alucinación de mi pesadilla veo las fauces del cocodrilo tan cerca ¡que hasta huelo su aliento! A medida que me voy despertando, reconozco los contornos del parque de la Fuencisla de Segovia y el putrefacto aliento se convierte en aroma de tejo y hierba fresca. Son ya las siete y cuarto. Tengo que darme prisa si quiero recorrerme el parque antes de oscurecer.
Me pongo en camino. El cocodrilo se viene a mi memoria, sin saber porqué. "Estás definitivamente curada" han sido las palabras del médico. ¡Curadaaa! ¡Definitivamente tras año y medio de incógnita post operatoria! ¡Estoy curada! y contenta más no puedo evitar recordar: la cara pintarrajeada de aquella enfermera y su mirada de la burla ¡a la lástima!, a Camila, el único médico que me habló con propiedad. Joaquín. La noche en urgencias con Sandro. Y esa noche, sola en casa... La operación, más lenta, más impredecible de lo esperado: las placas, la anestesia no local, la advertencia del médico de más difícil de lo esperado aún estando anestesiada. ¡Sí se ha esfumado yaaaa!, como un sueño entre brumas, perezoso por despertar...
¡De repente!, advierto una presencia pisando sigilosamente la hojarasca... Está llegando el otoño pronto el bosque adquirirá ese aspecto algo tenebroso.
Tengo que darme prisa o me pillará la noche y el camino no es corto. Paso por el puente romano que cruza el río Eresma adentrándome en la otra parte del parque natural. La que más me gusta: ¡el foso! Nombre que le doy por rodear la ciudad de Segovia a unos 30 metros de profundidad. ¡Debió ser difícil para los árabes adentrarse en Segovia!; encaramada a esa fortaleza natural (dejando aparte su muralla de la que queda tan poco).
Las pisadas ahora son menos titubeantes, más sonoras ¡parece haber engordado cien kilos el coco, jeje! Apresuro más el paso porque no me hace gracia ese animal y estoy llegando al tramo más recóndito y bello. Aquel de camino más serpentino y angosto; de vegetación abundante... No entiendo porque no podía dejar de pensar en el cocodrilo. Los pasos parecen acercarse más. Ahora, apresurados.


Una rama que parece ser balanceada por el viento; pasa por mi lado rozándome los dedos... ¡Esto ya no tiene pero ninguna gracia! Sin pensarlo dos veces ¡me vuelvo!; pero el tipo o tipa se ha escondido tras una curva del camino alcanzando verle solamente un pié, embutido en unas deportivas blancas verdes y azules. Calculo un número enorme. Ya voy haciendo "footing".
Empieza a chispear como siempre. La lluvia en Segovia suele esparcirse así, poco a poco, ininterrumpidamente... Me recuerda a lo que se cuenta del Reino Unido; viaje que espero poder hacer algún día... Para entretenerme, alzo la mirada al Alcázar: ¡qué bonito es! Tan sencillo, con sus grabados mozárabes y su techo de pizarra, ¡parece de juguete! Las pisadas me van comiendo terreno, lentamente...
Una brisa enfría el parque. Las ramas acunan las hojas que chocan unas contra otras, violentamente. ¡Muchas! se precipitan a la tierra del sendero, bajo mi falda. Una rama, precozmente derribada, ¡me azota una pierna! El gris cenit se torna más intenso.
Son ya las ocho menos veinte de la tarde. El gorjeo de los gorriones me hace compañía. Una posible ardilla entre los arbustos también. Miro de reojo en mi desesperación por creer en fantasmas. ¡Los arbustos siguen en movimiento! A mi lateral, ¡como mi sombra!, se mueven, como siguiéndome; como azotados por un huracán. ¡Corro!
La ardilla: sigue mi ritmo. Aterrada, miro el tronco de los arbolitos, ¡las deportivas..,!, corro más y más. ¡Siento mi corazón a 200 por hora...! Y los arbustos siguen vivos mis pasos: ¡Jadeantes...!
Queda nada para la empinada escalinata. Algo parece salir del follaje: ¡un brazo! Las irregulares y sombrías escaleras de piedra... giro a mi derecha, ¡tropiezo con su pié!
Subo los peldaños con todas las fuerzas que soy capaz, me agarra una pierna ¡me hace bajar tres escalones de golpe...!
¡Gritaaa, me atrapa la otra pierna...!
¡Consigo soltarme y llegar a la cima!
Empapada en sudoroso miedo, llego a la ciudad y busco refugio en los segovianos. Pasando, a trompicones, uno de los barrios más destacables de Segovia. Sus calles de piedra, mudas, me someten a mis perversos pensamientos. Me ha perdido la pista.

La plaza mayor: ¡gente! Respiro con alivio y una sonrisa infantil viene a mí. Unos niños corretean con sus madres vigilantes al otro lado. ¡La increíble plaza Mayor con su iluminación azulada y sus majestuosas fachadas coloridas! , ¡es un escenario digno de fotografiar! No es la plaza Mayor de Segovia de las más adoradas de España; pero para mí tiene una belleza sencilla, espiritual ¡y única! Como la ciudad que la alberga: especial. La luna ya se asoma y el aire pintoresco deja traducir ese nosequé de misterioso y legendario de las hermosas ciudades medievalescas.
Me alegra volverla a ver. ¡La atravieso con gusto! Fijándome en cada uno de sus vericuetos. Bajo por la calle de Cervantes no pensando (procurándolo), en el desconocido de las Nike tricolores.
Miedosa por las luces y sombras de las callejuelas que asoman. ¡Tan oscuras y calladas como las del Albaizín!, ¡cojo la bajada con gusto!
Ya llego al Azoguejo, tengo el acueducto romano enfrente; ¡un golpe seco!, como dado por una porra: ¡Me arroja al suelo! Pierdo la noción del tiempo... ¡la conciencia! Y el cocodrilo regresa... Me tiene ahí. Inmóvil, definitivamente. ¡Ya es mi dueño...!
¡Alguien...! Una fuerza me ayuda a incorporarme. Aún tengo la espalda dolorida. Por inercia más bien, me giro, y veo su espalda ¡no más!: un jersey rojo roído pantalón blanco figura delgada y morena... "Señorita, ¿esto es suyo?"; ¡dejó una carta!
Le doy las gracias al señor que me ayudó a incorporarme y me voy a casa.
Una vez en la pensión leo, con letras irregulares y faltas ortográficas dice: "Soy tu sombra y estoy donde tu estás jo te amo pero tu a mí no ¡lo pagaras!" El tono debe ser amenazante ¡pero me hace gracia!: me ha golpeado porque cree odiarme o quererme, ¡qué romántico jeje! Sin duda se trata de un loco de alguien en quien tengo que poner remedio pero estoy demasiado cansada, ¡sólo quiero entender por qué se esfumó el cocodrilo sin comerme ni tansolo el dedo meñique!
Unos granos ¡como de arroz! chocan contra los cristales de mi ventana. ¿Sabrá dónde vivo…? Al asilo de mi acogedora casita me asomo a la ventana. Ahí está. Moreno, muy delgado pero fibroso, con su ropa vieja y sus Nike tricolor; no tendrá más de veinte. Su pelo es negro azabache, parece gitano, cara enjuta y angulosa, nariz aguileña más bien grande, boca gruesa de contorno masculino. Pero lo que más destaca en su rostro son sus enormes y bellos ojos negros, ¡como nunca vistos! Una cara que sería muy atractiva de no ser por esa mirada perturbada y fija en mí. ¡En esa mirada se encuentra el abismo, la desesperación!; pero también cierta dulzura, sueños, inocencia, interés... ¡No puedo dejar de mirarlos! Parecen suplicar a través de ellos...
Se me viene a la mente, como un fantasma, recuerdos de sensaciones ya perdidas... Aquella Andrea de diecinueve años que defendía con pasión: "¡la juventud está en el espíritu!" "¡la verdad nos hará libres!" "el amor da la felicidad" o "el trabajo sólo es una herramienta"... Aquella niña hippie viene a mí más penetrante, ¡más impertinente!, que ese pobre diablo. ¡Ese brillo ingenuo y esperanzador era el mismo que el mío antes de mi primera visita al cardiólogo! Renazco todas mis "verdades absolutas", tristemente. ¡Y por fin entiendo...!: el afán infantil por rayarme por vanidades "adolescentes", mi timidez absoluta en situaciones ya superadas, mis deseos infantiles de independizarme y mi obsesión por la "¡Felicidad!". El porqué todas estas ideas están teñidas por la amargura ¡es porque están tan muertas y enterradas que ni me he dado (ni querido dar) cuenta...! La verdad, jeje, siempre tan feliz... me había enseñado, demasiado temprano, que nada es para siempre aquel mes de septiembre del 2002 , a mis veintiún años. Había habido un antes y un después; en el que se me robó la parte más hermosa de la juventud. Aquella que hace que los universitarios debatan con pasión en las aulas aún a sabiendas de la relatividad de sus ideas. Ese sentir eterno que siempre ¡siempre! acompaña a quienes huelen la muerte lejana... ¡Imposible! He deformado mis ideales más infantiles con la esperanza de alcanzar nuevamente ese sentimiento de eternidad, ¡de juventud!; y tan solo he sido capaz de rasgar su recuerdo... Porque no, esa etapa en la que los ideales son más que entretenidos pasatiempos se ha alejado ya demasiado... Y el brillo ingenuo que veo en los ojos del muchacho era el mío: soy yo hace siete años.
No pude evitarlo... Lloro tanto que se resiente todo mi cuerpo. ¡Lo necesito...!
Cuando me incorporo, vuelvo a la ventana. Las chispas se han convertido en granizo. Pero él permanece ahí: ¡inmóvil!, como una estatua, mirando mi ventana con esa mezcla de odio y desesperación en la mirada... Lo miro a los ojos, ¡sin ningún miedo ya!; sin decir nada y sin tratar de reflejar nada. El verá su propio "cuento" y sea el que sea, yo sólo quiero que siga persistiendo, por muchos años más que los míos...
¡De golpe!, ¡parece despertar! Con asombro mira al cielo, ¡como por primera vez!; siente las gotas heladas sobre su pelo su piel... ¡Se va!, cuesta arriba... ¡Siempre arriba!

Al volver a mi cuarto, me miro al espejo: ¡sigo ahí! ¡Pero mi rostro ya no es el mismo! Hay algo nuevo pero viejo en él: ¡la renovación de otra nueva etapa!, ¡más alegre!
Tengo en la cara un brillo especial... ¡Mis ojos vuelven a mostrar alegría!; ¡una de más sabia!, aunque siempre dolorosa por aquella extirpación precoz. Pero más vibrante y brillante si cabe: ¡Es mi "juventud" (jeje)! , ¡que regresaba para quedarse "para siempre" (aquella llamada de espíritu que nada tiene que ver con la vejez ni la juventud)! Una "juventud" que al fin ha conseguido cubrir una de sus bajas: Los Absolutismos.
Además... ¡tan solo tengo 28 años!, ¡¡en realidad joven!! Y con un "pequeño" adelanto en la seriedad de la vida...
¡¡Más beneficioso que inútil!!
¡¡Sííííííííí...!!
Por el que sí que no podré hacer nada es por el pobre cocodrilo, que por la pantalla de mi imaginación lo veo deprimido y cabizbajo rozando el cañaveral. Buscando entre carroña su sustento...



"EL REENCUENTRO"




  Oigo sus pasos cruzando el estrecho callejón, ahora sube los peldaños, despacito, pero de dos en dos. Pronto estará aquí. ¡Ya está!

Se ha puesto frente a mí, sólo lo ilumina el claro de luna que se filtra por la única ventana del cuarto. Pero lo veo todo. Sus labios rígidos ceden a la mirada todo el calor de su sexo, de su deseo por mí.

- Y bien, aquí estoy.
- Sí ya lo veo.

Somos parcos en palabras, no nos llevamos bien, no nos entendemos. Pero necesitamos comernos el uno al otro, respirar el mismo aire; ansío su aroma y ansío su sexo. La boca se me hace agua, aunque nuestros sentimientos, como nuestra conversación, son toscos, desganados. El fuego está dentro, necesita la frialdad para poder actuar, ¡morder, exhalar!, sublevar, desvanecer...

Me acerco a él y le doy un beso. Pero él introduce la lengua y ya no nos separamos. Así, de pié, siento todo su cuerpo quebrar contra el mío. Siento su abrazo; cálido, fuerte, apasionado...

¡De repente!, me coge en brazos y me posa sobre la cama. Con suavidad, con dulzura... Contenido, empieza a rozar sus labios por mi cuello. A medida que va bajando sus besos son más intensos; más húmedos...

Lo cojo por el pelo y lo atraigo hasta mis labios, nos besamos con vehemencia. Le voy quitando la ropa con cierta violencia... Él se deja hacer y sigue discreto, elegante en sus movimientos; pero ya no en su azarosa respiración.

Ahora soy yo la que se contiene. El espera mi entrega completa, pero no se la ofrezco. Entonces él empieza a desnudarme, despacio. Me adora sin apenas tocar, me repasa con la mirada. ¡Se abalanza sobre mi vientre!, mi cintura...

Vamos perdiendo la compostura poco a poco...

Un abrazo más fuerte de lo debido; un lametón que degusta su aroma; sus intrépidas manos moldeando mi figura...

Ahora llegan los mordiscos, indoloros, se confunden con los labios; me oprime el pecho con sus manos, pellizco sus pezones, duros, me amasa las nalgas... Su fuerte pecho cae sobre mí, ¡siento su vigoroso y jadeante cuerpo restregarse por mi piel!, ¡me atrae hacia sí! Me arrastra con él al otro lado de la cama baja la lengua por mi espalda, ¡por mis muslos...! ¡Ya soy toda suya!, ¡sólo suya...!

Y la razón se escapó por la ventana, sólo existe nuestro amor nuestros cuerpos vibrantes, ¡nuestro vicio...!

Me penetra... una vez... otra, sube y baja sobre mí, ¡sin descanso...!
¡Sí...!
- Basta
- No
- ¡Basta!
- ¡No!
- Te amo
- ¡Te amo!

¡Chillo de placer forcejeo me retuerzo!, nuestras miradas se penetran perturbadas de deseo, ¡me muerde...!

El frenético baile de nuestros cuerpos desnudos, ¡me muero...!

Y seguimos, ¡seguimos irrefrenables!, ya no es posible el silencio, ¡el placer lo envuelve todo...!

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Con este ritmo salvaje nos sorprende el gallo.

Nuestras miradas todavía relumbran por el fuego de la noche. Nos besamos innumerables veces. Sonreímos. Nos abrazamos. Hablamos de tonterías.

Todo el fin de semana de amor, es lunes y tiene que partir; le han mandado a Melilla por el tema de la llegada de los príncipes, es militar. De todas formas él es de Cartagena. Yo funcionaria, en Valencia.

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Y, una vez en su ausencia, regresa la larga espera, el fuego perpetuo... su mirada, lejana, clavada en mi mente...



"VISIÓN"; MARGARETHE VON TROTTA (7)




LO QUE HACEN LAS VISIONES

Hildegarda de Bingen es reclutada de por vida en el monasterio de Disibodenberg, mayoritariamente dominado por abades, bajo la tutela de Jutta. Ella extrae y aprende a tener fé en el entorno que le ha tocado vivir, como tantas niñas y niños del siglo XI entregados por sus familias a los conventos. En ningún momento nos muestra la evolución de ésta de niña a mujer; dando un salto de treinta años de sopetón, convertida ya en mujer santa, y en pocos minutos en abadesa. Sería interesante que la película explicara los primeros treinta años de la protagonista y su relación con su mentora Jutta, cuando tanto empeño se pone en reafirmarla; así podríamos saber más sobre ella antes de verla convertida en mujer madura y ejemplar. Que por cierto fué más fruto silvestre que semilla bien sembrada. Y lo de que, en principio, no quisiera ser abadesa, francamente... no concuerda con la evolución ni el carácter del personaje.

Por otro lado omite muchas de las labores de esta visionaria mujer que fué toda una institución no sólo en el arte de la escritura y en ciertas reformas "modernas" que, ¡cómo no!, para escandalizar, sólo se centran en lo sexual (escena de teatro, libro sobre el sexo): Fué también compositora, cosmóloga, medica, científica y antropóloga; y sus libros no se basan sólo en lo religioso.

A pesar de estas lagunas biográficas, el excesivo nombramiento de la sabia maestra y la creación de un nuevo convento sólo por socorrer a las novicias; una película bastante entretenida, (sobretodo en la última hora), de narración armoniosa (tal vez algo pausada), fotografía adecuada, filmación sencilla (sin grandes recursos) y actuaciones y diálogos correctos.


Spoiler:

Bueno el maquillaje de madre superiora Jutta cuando muere da un poco de risa, pero se puede perdonar.


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"LA PIEL QUE HABITO"; PEDRO ALMODÓVAR (8)



ESTIMULANTE

Almodóvar no es presicamente santo de mi devoción, pero me ha soprendido muy satisfactoriamente en este thriller-drama-comedia que conjuga a la perfección, sin escatimar calidad a cada género.

Ambientada en un caserón toledano rodeado por un espeso bosque; nos cuenta, a trompicones, (saltos temporales muy adecuados para el desarrollo de la intriga), los ambiciosos proyectos de un cirujano loco (Banderas) que pasará a ser uno de los psicópatas más retorcidos y desequilibrados de la gran pantalla. En sus planes se combianan ambición profesional, venganza y redención; tres en uno. Marco perfecto para tocar diversos temas como la perdurabilidad de la identidad propia, el amor incondicional y el vacío de la pérdida. Enfocándolos mediante la acción, más que el diálogo, que en esta película es el adecuado (dentro de las rareces propias del director).

Almodóvar consigue llevarnos del drama a la risa en un abrir y cerrrar de ojos, en una misma escena, sin olvidar el eje principal: la intriga y el terror psicológico. Puesto que, a pesar de la irrealidad de la historia, una llega a sentir escalofrios por lo que puede llegar a hacer el ser humano. Y lo logra sin que lleguemos a identificarnos (imposible) con ninguno de los personajes; captando nuestro interés através de la escenificación, de los planos, en los golpes de efecto del guión... y todo lo que supone la parte técnica. No necesita que empaticemos con ellos para que nos caguemos de miedo, y eso, en el terror, es tarea complicada.

Elena Anaya sobresaliente en su interpretación, salvando con creces las incongruencias del personaje peor dibujado.

Lamentas su fin.


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"EL AMANTE"; JEAN-JACQUES ANNAUD (9)




AMOR SINCERO Y LIBRE

  Desde el momento que arranca la película te llama la atención; basada en un libro de una escritora tan notable como Marguerite Duras la transcripción es una opción que no desvirtua al arte visual. Que es esplendoroso: la visión pictórica del río Mekong lo hace enigmático, cosa que tal vez no sea ; el bullicioso mercadillo vietnamita... Tb el enfoque es muy correcto; utilizando planos directos descarados en las escenas íntimas, y la distancia y objetividad en escenas paisajísticas o familiares. Las eróticas son valientes, directas, pero elegantes. Mostrando sólo lo necesario y con la sutileza de un maestro cinematográfico: sólo lo que es indecoroso pero no morboso ni pornográfico. Con una luz luminosa y ocre, que provoca sensación de sofoco, nos permite ver lo más íntimo de los sentimientos através de la piel: el sudor; de un cerrar de ojos necesario; de un grito dolorosamente ardiente...
Los personajes están muy bien trazados, sin caer en el tópico más ramplón como ocurre con "Lolita". Tal vez la niña excesivamente avispada para la edad, pero de otro modo no se entendería la pasión ¡del guapísimo! oriental. Se complementan; pero no para curar su soledad, (gastado recurso que en cambio parecen llevar por bandera), sino por sus diferencias. Los dos tienen una personalidad definida e inteligente; estamos ante una pareja real que nos quiere decir mucho tras su relación, aparentemente, más carnal que espiritual. El diálogo es maravilloso, muy adecuado a cada escena.
Y hay más, al contrario de lo que no suele suceder con el cine con muestras eróticas: está cargada de mensajes profundos y situaciones que siempre requieren una segunda revisión, que nos enseña otros horizontes. De echo es recomendable verla más de una vez para que el impacto erótico no nos nueble el contenido. Inolvidable.


Spoiler:

La escena en la que tienen su primer roce amoroso en el coche de él, es de una sutileza y erotismo imprescindible y sin enseñar más piel que la que permite el vestido y el traje. En una de las cenas la voz en off que representa la niña de adulta dice algo así como que hablaban de la boda de él de forma casual porque era el mejor modo de quitarle dramatismo al tema, los pensamientos íntimos de un pareja rara vez son llevados al cine, tal vez porque se crea más en el romanticismo efectista del telefilme.


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"JUEGOS DE VERANO"; IGMAR BERGMAN (10)




¡LA VIDA ES BALLET!

  Magnánima película que, incomprensiblemente, ha pasado desapercibida entre los grandes títulos del Séptimo Arte. Historia realmente romántica, (no sólo por la historia de amor), que trasciende del primer amor a cotas inesperadas de superación personal y apología de la vida. Los personajes son maravillosos y creíbles (Marie debería ser más reconocida que la frívola Escarlata O'hara), la fotografía es una auténtica preciosidad en momentos felices y tenebrosa y angustiosa cuando nos adentramos en la fúnebre nostalgia de la protagonista; el paisaje es un personaje más. La cámara rueda con precisión cada plano, guiada por la narración, (en numerosas ocasiones esta ley se trastoca). El diálogo es preciosista y existencial, propio del director, pero sin desentonar en el fotograma; respetando siempre lo que se está contando, y, ¡por supuesto!, haciéndonos reflexionar más que cualquier librillo de autoayuda que ofertan en el "Vips".

Se nos muetra un amor auténtico y realista, desde la empatía, complicidad y admiración mutua de la pareja protagonista; no en la búsqueda del ser perfecto ni con "momentos especiales".

Pero esta obra maestra no se reduce a una novela de amor; ése es sólo el vehículo que nos transporta a comprender la existencia, el sentido y finalidad de la vida. Bergman contrapone dos de los grandes paradigmas del ser humano en clave de paradoja: la felicidad, (en la plenitud del amor, "la vida"), y el dolor, (el olvido voluntario, "la muerte"), presentándolos como el pez que se muerde la cola: la existencia. Viviremos y moriremos mil veces, incluso tras la muerte; en los recuerdos palpitantes de quienes nos amaron. Ese es el único sentido de vivir y morir: enriquecernos de los hallazgos, que, por otro lado, no dependen del egocentrismo humano. Forman parte de la cadena universal, donde nada permanece y todo se regenera, (visionado en el ballet y otros planos).

La majestuosidad del film eclosiona en el momento cumbre; todos sabemos qué ha ocurrido y aún así... ¡nos sorprende! Nos conmociona, supone un duro golpe. Bergman se ha encargado, maravillosamente, de que vivamos al momento, con los protagonistas. Porque en la vida sólo existe el presente, cargado de pasado o futuro.


Spoiler:

Especial mención merece la escena de la anciana de negro (viuda); la prota la persigue, como si fuera el espectro de la muerte, en una escenificación titiritesca donde ambas andan en fila india por un paraje desolador, (que simboliza sus estados de ánimo). La vieja no persigue la muerte física, sabe que no hay más infierno que el de la Tierra, la joven va camino de asumirlo; pero necesita de una guía.


https://www.filmaffinity.com/es/userreviews/1/517521.html