"NÓMADAS", FRANCO BATTIATO




  Impresionante canción de este peculiar e intenso genio. Esta canción es capaz de decir tanto como de transmitir sentimientos hasta conmover; yo ayer lloré a mares, (cabe decir porque era una de las favoritas de mi padre y porque él era un nómada, un culo inquieto).

La poesía echa canción.




PAPÁ. (PORFIRIO PABLO GOMILA MERCADAL. MAHÓN, MENORCA, 6/03/1944 - MADRID 28/02/2018)



   Te fuiste como viviste: valerosa y prudentemente. Mi corazón no puede creerse que ya no estás papá; tengo la corazonada de que en cualquier momento me llamarás, como hacías cada noche, para charlar de cómo había ido el día, siempre solíamos decirnos lo mismo (jaja). La última vez fue la tarde anterior, una vez ya montada en el cercanías (tren) alejándome de Madrid... Me dijiste que todo saldría bien, que la "prueba", (que en un principio iba a ser el lunes próximo, si hubiera sabido el adelanto hubiera vuelto a Madrid), sería otra salvación; creo que realmente lo creías así. Era la octava ¿o novena? intervención y en todas saliste, más o menos, bien parado, a pesar del riesgo... Tú eras demasiado vital para caer en la derrota, ¡papi mío!, ¡orgulloso como el Sol eras como un dios omnipotente que todo lo puede!

Llevaste tus últimos días con dignidad, orgullo, sabiduría... Me dijo mamá que el motivo que le diste a la enfermera para adelantar la "prueba"(como te gustaba llamarla) no fue otro que: "no es que me encuentre peor que ayer, es que quiero estar bien para poder cuidar de mis nietos lo antes posible", ¡dijiste!, siempre consciente de tu situación. Siempre digno, sabedor de dejar tu impronta en los demás, grababas tus palabras como un tatuaje al que volver en los momentos bajos, para tomar ejemplo. ¡Grande! Y no solo de palabra; siempre fuiste más de acción. Un señor de 73 años (te quedaban seis para los 74) con más curiosidad por la vida que much@s a sus 40. Recuerdos... cada fin de semana escogías un evento especial, cuidadosamente seleccionado, no te gustaba embrutecer tu mente con cualquier cosa. ¡Cine teatro conciertos óperas ballets...!, eligiendo casi siempre tú, (eras mandón qué se le va a hacer); saliendo a andar una hora diaria, (el médico solo te dijo andar, no necesariamente durante tanto tiempo, ¡pero tú necesitabas vencer a la aterosclerosis!, siempre tan guerrero...). Haciendo de tus anginas de pecho parte de tu superación personal, implantándolas como parte de tu yo, creo que ya ni caso les hacías. Durante la noche, si no había ninguna película interesante, preferías estudiar idiomas, "voy a aprender a hablar inglés a la perfección antes de morir", dijiste. Tantos viajes planificados al extranjero y a Menorca, tu tierra natal, donde ahora reposas en una de sus calas, Cala Mesquida, donde de niño fuiste feliz; acompañando a otros a recorrer mundo desde sus barcos, vigilando a los niños que se adentran en el mar, inconscientes de sus peligros y profundidades. Conociste mucho mundo, ¡y el que aún te quedaba por explorar...!

Puesto que lo más trágico de todo esto no es que te hayas ido, si tú lo hubieras implorado o nos hubieras abandonado por la estanquera... Pero no, la muerte te arrebató la vida, ¡sin tu consentimiento!; a una persona que era la vida misma, en toda su dureza y esplendor. Ese horror no lo tolero, no lo puedo concebir. 

Siempre hay un consuelo: no sufriste (eso dicen de los ataques cardíacos que son inminentes), estabas medio sedado, no sabías que era tu hora. ¡No sufriste! Eso hay que pensar. ¡Viviste intensamente, como quisiste!, tu inteligencia y don de gentes hicieron de ti un ser libre, ¡como muy pocos! Vivías conforme a tus ideas, nunca dejaste de ser un niño mayor (y a veces caprichoso) y te permitías, con más de 70 años, predicar con vigor tus ideales, contra viento y marea. ¿Feliz?, supongo que no siempre, no creo que eso fuera tu mayor preocupación. 

Sé que exprimiste la vida al máximo, como dijo el tío Francisco viviste 150 años, no 73, todos te admiraban y querían a pesar de a veces ser algo arrogante papi. De joven fuiste aquel jovencito inquieto que sale de su isla para embarcarse en la gran pecera, te fuiste con 17 años, ¡a Madrid Valencia Barcelona Madrid!; aprendiste una profesión (aparejador) que superaste en la práctica, llegando a gerente comercial de una gran empresa. Tuviste tres hijos, una mujer que te admiraba profundamente y una vida social envidiable. Viviste intensa y plenamente papá; ¡eso sí es un consuelo!

No eras el padre perfecto, acostumbrados como estamos a relacionar perfección con empalago (uuff las series americanas que tanto me gustan); pero no hay nadie más indóneo para el rol de padre que tú. Un hombre que sabía ayudar siendo, al mismos tiempo, riguroso; no querías ni por un segundo que tus hijos fueran blandos (la vida no lo es), y manipulabas... sí manipulabas, y muy bien; para conseguir que pensáramos y actuáramos como debíamos, asumiendo nuestras "propias" decisiones. Pero a veces sacabas tu corazón de padre, tímidamente, como suele ocurrir con las personas fuertes y auténticas, ¡sin aspavimientos ni falsedades! Desgraciadamente te teníamos tan idolatrado que hasta en tus defectos te imitábamos. Ahora me arrepiento tanto de no haberte dicho y hecho tantas cosas; de no haber mimado más tu corazón, fuerte pero sensible... ¡Papá y con tus nietos eras un bonachón!, con ellos te daba igual tu orgullo de león, ¡estabas irreconocible! 

Querido papá, son tantas las cosas que podría escribir... pero la pena me consume; me está costando varios bollos y mucho esfuerzo escribir estas palabras con coherencia, aún estoy en estado de shock. Pero no puedo permitir ni un minuto más no dejar tu legado para la posteridad, para aquellos que te conocieron y para los que ya no te conocerán. 

¿Sabéis quién era Cyrano de Bergerac, D`Artagnan...? Suena histriónico pero el carácter de mi padre era similar al de estos personajes, con más picardía, pragmatismo y complejidad (porque complejo eras un rato papi). Recuerdo, (en realidad no, todavía no puedo), con cariño tus idealismos desmedidos, tu indignación al referirte a algo que no estaba bien: una medida de gobierno inadecuada, (según tú), la moda de los selfies y el postureo, las penurias de los civiles en tiempos de guerra... Te lanzabas a dar tu "punto de vista", (por llamarlo de algún modo), como quien dice un mitin político, ¡defendías tus ideas con la pasión de un mosquetero! Arrojabas tus palabras como armas, riñendo la opinión de los demás que creías, sinceramente, que era incorrecta y hasta necia jajaja (aunque no lo dijeras claramente). Eras un intransigente (especialmente con quienes pensabas que en el fondo no tenían las ideas "tan claras" como tú, osea, casi todo el mundo jeje).Vivías tus ideales con una intensidad inaudita, en eso nos parecemos papá, (casi en lo único), solo que yo no me lanzo a predicarlos contra viento y marea. Pero eras encantador... la gente rebelde es encantadora y única en esta sociedad, tan vulgar... Hoy en día ni la gente joven se inmuta ante "sus" (los que los tiene) ideales, es un conformismo y borreguismo asqueroso. En los últimos años no te alterabas tanto en tu proclamación de un mundo "mejor", o directamente criticar lo que "está mal" de éste (tampoco nos vamos a engañar), para que no te subiera la tensión; y es admirable, con lo que te gustaba hacer de Don Quijote...

Y me niego a despedirme, tengo un padre rebelde, sensible, fuerte, inteligente, bueno, valiente, arrogante como un dios, con un amor a sí mismo desmedido, culto, complicado, inquieto,  apasionado, travieso, nervioso como un niño (aunque sabías controlarte cuando la ocasión lo requería)... Y que me quiere y al que quiero. Porque para mí es como si siguieras viviendo. Y trataré de seguir adelante para hacer honor a tu legado, que no puede ser en vano.


Tu hija que te ama: Laura.




¡BARBIE MATEMÁTICAS!



http://www.europapress.es/sociedad/educacion-00468/noticia-ocde-alerta-brecha-genero-estudios-tecnicos-espana-donde-proporcion-alumnas-puede-quedarse-12-20170912110047.html

  Según el último estudio del informe Pisa existe un desnivel primordial (click en enlace) entre los géneros y los estudios superiores: las chicas, a pesar de estar mejor capacitadas para los estudios (vídeo de abajo) que los chicos, obtienen peores resultados en matemáticas e ingeniería ¡Las carreras no están equiparadas al 50%!; ¡qué horror! (jajaja).

Sinceramente, creo que se nos está yendo un poco la pinza en este tema. No veo dónde está el drama en que las chicas que cursan estudios superiores actualmente prefieran carreras de letras, (¡derecho!, ¡literatura!), o ciencias de la salud (¡medicina!), a técnicas (robótica, ingeniería industrial...). Supongo, que es debido a que se prevé que en un futuro cercano, (lo que se dice mañana), un asteroide asesino impacte sobre la Tierra, ¡y se necesiten el máximo de cerebros cualificados para afrontar la nueva situación extraplanetaria!; pues de lo contrario no veo dónde está el dramón. Si tan seguros estamos de la capacidad de nuestras estudiantes; este informe debería servir para sopesar qué trabajos son los que se deberían demandar en el futuro, (puesto que gran porcentaje de los estudiantes, mujeres, prefieren letras), o para replantearnos si realmente Evolución y Modernidad han de ser sinónimo de Revolución Tecnológica; ¿por qué el ámbito de las humanidades ha de quedar exento de toda renovación?, ¿por qué se desecha la idea de que un transhumano no necesitará potenciar, asimismo, su mente analítica...?; de este modo se acercaría más al germen sobre el que se establece el ideal de estas proyecciones transhumanistas: el superhombre de Nietzsche, (que pertenecía al mundo de las letras por cierto, la filosofía).

Si de verdad se cree, (como se dice en el vídeo de abajo), que las mujeres somos mejores estudiantes y que aspiramos a mejores puestos de trabajo, (aunque habría que definir qué son puestos superiores...), ¡¿a qué viene colocarnos a nosotras el muerto...?! Si según este informe los pobres estudiantes varones obtienen peores resultados y están menos motivados para puestos directivos: ¿por qué no existe la preocupación a la inversa?; ¿por qué no nos preocupamos de los pobres estudiantes varones, que no aspirarán a tantos cargos directivos como las féminas, debido a su falta de interés y motivación estudiantil?  Elemental querido Watson...

Ahora en serio, la verdad que es bonito ver una clase de jóvenes de todo color y condición: con pelo, calvos, tetas, penes, altos, bajos, negros, chinos, rubios, morenos, transexuales, gays, lesbianas, (puesto que en el terreno de la mente no existen diferencias de género ni de ninguna otra índole físico-sexual)... ¡Y por supuesto que todo esté equiparado y repartido al 50%! ¡Un arcoíris absoluto! Pero el sistema educativo, además de bonito, debe regirse por la inteligencia; y no se puede pretender enseñar a mentes brillantes si damos más relevancia a los atributos físicos que a la libertad mental de los estudiantes. 

  Recordemos que tanto chicos como chicas estudian con el cerebro, no con los genitales.





¡HIPNOSIS!


  ¡He sido hipnotizada! Hace unas semanas. Fui a un espectáculo de hipnosis y... me dejé llevar... ¡Porque no es más que eso!, permitir que tu imaginación se imponga a tus miedos. ¡Una locura consciente y maravillosa! Entender que la magia existe: es un proceso mental, llámese sugestión si se quiere; si en ambos casos se disfruta, es lo mismo. 

Los doce conejitos de indias que la recibimos lo vivimos de un modo muy diferente, hubo un chico que quedó en trance tras la partida del hipnotista; y personas que no recordaron lo sucedido durante esa media hora de hipnosis. No fue mi caso. Para mí supuso un despertar al poder de mi imaginación: una confrontación conmigo misma; una liberación de mis temores en virtud de mi afán creativo. Un modo de decir en público: "me importa una mierda los convencionalismo y qué penséis de mí, me da la gana de soñar... De comprobar el poder de mi mente..." Y como soy tímida, lo hice aprovechando la intervención de un mago; la excusa.

Es como si fueras el niño payasete de la clase que desautoriza al maestro haciendo payasadas, salvo que en este caso la payasada es creer al "maestro". No obstante... no en todo. Como bien he dicho para mí supuso un soñar consciente; yo escuchaba las risas y aplausos del público, escuchaba la voz del hipnotista dando órdenes como la de un hombre, no un ser sobrenatural. Y como una buena escritora, me dejé llevar por mi libro a mi antojo. Hubo un ejercicio que consistía en imaginar que tenía un gran número de globos en mi mano; tal cantidad... que no podía ni bajar el brazo. ¡Y realmente lo notaba rígido por la elevación de los globos! Una sensación similar me invadió cuando mis párpados estaban "pegados", percibí la angustia de no poder abrir los ojos, ¡¡realmente tenían Super Glu 3!! Pero sintiendo la magia... mientras los "es solo la sugestión de los débiles" observaban estupefactos preguntándose, secretamente, qué se sentirá... ¡¡pues magia!! No obstante, controlada, puesto que cuando el cabrón del mago nos dio orden de sentir un orgasmo en público: no me dio la gana, es algo demasiado íntimo para sentirlo en un número circense; aunque supongo que alguien interpretaría mi cara de pedernal como la mayor expresión de placer, pero eso forma parte de la cura del "me importan una mierda sus opiniones". 

Curiosamente no es un acto de sumisión, ¡sino de libertad! De volver a sentir la necesidad de jugar. De invitar a tu fantasía a formar parte de tu realidad social, en el ambiente encorsetado de un teatro. ¡Resolver el enigma por el que pagas una entrada! Fui feliz comprobando el poder de mi mente, de mi imaginación... Volé por encima de los complejos y convencionalismos, y creo que mi autoestima creció unos grados. Pero sobre todo, me mostró un mundo más allá de lo pragmático, de lo "científico", de lo probado: convencional, estructurado y encorsetado. Me enseñó que la magia está en la sugestión, que nosotros tenemos el poder de sentirla, que forma parte de nuestra naturaleza; que solo es una cuestión de fe, amor y confianza hacia la vida y sus grandes enigmas. 

Y al terminar la actuación... me acerqué al "maestro", que nos había dado orden de olvidar todo lo sucedido durante la sesión, y le di mis impresiones de lo vivido; y por supuesto le comenté que lo del orgasmo no pude sentirlo, pues estaba bastante interesado en que yo (creo que la más mona de los panolis hipnotizados) sintiera un orgasmo con su varita mágica jajaja.



FRAGILIDAD...


  Temor a romperse en mil pedazos, en las manos de un gigante. Dudas, nerviosismo... ¡Sentir el pálpito de la vida a flor de piel! Eso es fragilidad; miles de ideas inconscientes purgando por salir a la luz. Por cambiar algo en tí. ¡Reconstruirte!

Ayer me enteré de que mi tía Carmen, a la que no tenía mucho aprecio, enloqueció; de repente, sin previo aviso. No se me ocurre muerte más horrible. Ella ya nunca se sentirá frágil, ni fuerte. Cabe la duda de la ignorancia de quienes no nos encontramos en ese estado, pero aún así...

Por eso, mientras podamos, sintámonos frágiles, ¡sintámonos vivos! Temamos rompernos, solo  así recordaremos que somos quebrantables, que podemos caer en cualquier momento y vivimos con más intensidad. ¡Seamos auténticos!, con nuestras neuras, complejos, orgullos o miedos. Llevemos al límite nuestra idiosincrasia; ¡sintámonos plenamente conscientes de nuestra realidad!


Porque nunca sabremos hasta cuándo podremos contar con ella



¿TENEMOS NECESIDAD DE CERTEZAS ABSOLUTAS? (1)


  Estoy empezando a leer a Descartes así que perdón si digo alguna barbaridad sobre su persona. Sin embargo no pretendo hablar sobre él sino sobre lo que me inspiró su metodología; él duda de todo hasta llegar a una verdad inalterable: "pienso, luego existo". Doy por hecho sin embargo que no se olvidaría de las personas en estado de coma y dudó también de ellas y su "pensamiento", así como la eterna duda de si existir es lo mismo que vivir, si antes de llegar él a esta verdad absoluta de "pienso, luego existo" alguien ya había llegado a ella (y por lo tanto solo difundió el trabajo de otro), o si quienes no llegan nunca a esta conclusión están en perpetua duda... etc.

La cuestión es: si un filósofo tan excelente como Descartes tuviera la necesidad de dudar en ese momento, ¿es porque existen realmente verdades indudables, o más bien porque necesitamos "pisar tierra firme" en algún momento? Y esa verdad absoluta, ¿es el resumen de toda su filosofía de vida y personalidad o otro pensamiento en la misma línea que los demás (sin ser de más relevancia que los otros)?

Descartes era un filósofo, sin lugar a dudas, así que su conclusión se refiere al pensamiento, pero si hubiera sido un adolescente pasota rayado por la compra de un monopatín que, harto de rayarse, se dice: "¡al carajo este mismos!", ¿la necesidad de concretar una solución no habría sido similar?

Lo he estado consultando en un foro de filosofía y un forero me ha dado una respuesta que me resulta, más o menos, convincente: "Descartes tenía el pensamiento como meta, así que en ningún momento llegar a una conclusión podía suponer para él "tirar la toalla" y dejar su estudio al azar". No obstante... el caso del adolescente pasota tampoco se trata de "tirar la toalla"; su objetivo no es algo tan enrevesado como la psiquis humana y por lo tanto su responsabilidad con la solución tiene un calibre muy distinto. No se trata de un logro intelectual, de una creación, solo de una compra. Pero, en ambos casos, se trata de tomar una decisión para solucionar una incógnita... Una respuesta que les permita llegar a su objetivo: una conclusión (aunque esta se denomine azar) a su incertidumbre.

Así pues sí, las concreciones, las "verdades absolutas" (lo que yo antes denominé "pisar tierra firme"), son necesarias para cualquier hombre, chaval o sabio. Y aunque no se podría comparar en relevancia una vacuna que impida el cáncer (por ejemplo) a los primeros pasos de un bebé; todas las conclusiones y acciones que llevamos a cabo responden, entre otros factores, a una necesidad de sentirnos seguros, de comprender el mundo en que vivimos y nuestra propia naturaleza.



¿TENEMOS NECESIDAD DE TENER CERTEZAS ABSOLUTAS? (2)


  Estoy empezando a leer a Descartes (aunque en verdad lo tengo bastante aparcado porque me aburre un poquito...) así que perdón si digo alguna barbaridad sobre su persona. Sin embargo no pretendo hablar sobre él sino lo que me inspiró su metodología; él duda de todo hasta llegar a una verdad indudable: "pienso, luego existo". Estoy totalmente de acuerdo con esta afirmación; aunque no sé si podría darse como "certeza absoluta", tal cual la nombra, puesto que no todo el mundo llegará a ella aunque todos tengamos alguna vez otras certezas absolutas. No obstante la filosofía no es religión, no es un dogma de fé sino solo opiniones, de personalidades cultas y analíticas, pero opiniones a fin de cuentas; así que doy por hecho que Descartes no trataba de imponer ninguna verdad a nadie sino solo indagar en su pensamiento y tratar de convencer mediante él, (como todos hacemos alguna vez).

Lo que me llama la atención y el motivo por el que vuelvo a este tema, es por qué una persona que tenía como metodología la propia duda, y sabía que la constante duda es el elixir de la sabiduría, por qué buscaba una verdad indudable que supusiera una terrible realidad para él: la sabiduría tiene sus límites.

En el capítulo anterior ya llegué a la conclusión de que en el fondo todo se debe a la "necesidad". no primaria como beber y dormir, pero sí necesidad creada como alimento espiritual. No obstante eso no deja de ser una solución fácil, de raíz. Claro está que no le puedo preguntar a Descartes sobre por qué quiso crear una verdad "indudable", pero él me inspira para descubrir más acerca de nuestra "necesidad" de "pisar tierra firme", (vamos que es la excusa jeje).

Así pues todo se basa en necesidades de nuestro carácter o situación. Si Descartes no hubiera vivido una determinada vida no hubiera llegado a esta conclusión etc, es evidente. No obstante... ¿no sería más correcto llamar a las ideas abstractas creaciones (a pesar de ser también una necesidad)? Una creación es algo que enaltece, en un sentido o en otro, tanto al creador como al que está de acuerdo con esa creación; así que en realidad supongo que sería más correcto llamarla así.

Así que supongo que la conclusión a la que quiero llegar no es ni más ni menos que mi propio asombro ante la pregunta con la que empecé: ¿por qué ese empeño de Descartes de llegar a una "verdad limitada"?

Sigo sin comprenderlo, puesto que, racionalmente, es mejor tener verdades relativas sobre las que poder dudar algún día, o tener la esperanza de poder hacerlo. Puesto que, dependiendo del momento, estas verdades nos parecerán indudables o relativas; y en gran medida depende de nuestra emotividad... ¿Estaría pasando Descartes por un mal momento?, ¿un desamor, la muerte de un familiar?, ¿o por lo contrario se sentía tan pletórico que necesitaba sentirse dios y saberlo todo todo y todo?

Jaja, marujeos a parte creo que he llegado a una conclusión: nunca deja de sorprenderte la mente humana. Y supongo que para mí la "filosofía" (no me gustaba como asignatura en B.U.P.), es un aliciente para seguir explorando el mundo por mi cuenta, antes que un manual de respuestas perfectas. Es decir, la filosofía es, en realidad, una necesidad de respuestas más "emocionales" que "racionales". Y hoy Descartes me ha hecho reencontrarme con mi capacidad de sorprenderme.

¿Será la sorpresa el misterio... la verdadera motivación de la vida? Al plantearme esto, ¡estoy buscando "verdades absolutas"! Pero... creo que lo hago porque eso me supone un reto mayor, para seguir y seguir... buscando más "verdades absolutas". Y tal vez por eso Descartes buscaba una verdad "indudable":

  PORQUE MIENTRAS TENGAS CLARO QUE TODAS LAS CONCLUSIONES PUEDEN GENERAR UNA Y MIL DUDAS... MIENTRAS SEPAS QUE ESTARÁS EN CONSTANTE EVOLUCIÓN. ES ALENTADOR JUGAR A BUSCAR ESA "VERDAD INDUDABLE" QUE, POR UN MOMENTO, POR LA SORPRESA (MOMENTÁNEA) QUE REVELA EN TÍ, TE HARÁ CREER QUE EXISTEN VERDADES ABSOLUTAS. Y TE HARÁ SENTIR MÁS SEGURO, MÁS NIÑO...

En definitiva: sí, tenemos necesidad de poseer certezas absolutas; pero esta necesidad corresponde más al terreno sentimental que al racional. Responde más a la necesidad de sentirnos grandes, dominantes, curiosos... que a una motivación plenamente intelectual.

De ahí que en cualquier debate siempre se llega a un punto en que no se admite ninguna duda y para defender tus ideas (aunque lo digas bajo el respeto y con palabras como "es mi opinión cada uno tiene la suya...") te encabezonas en que tienes la razón. ¡¡Y punto!!



"POCOYÓ"


  Eran ya las seis de la tarde; los peques, ¡por fin!, se habían dormido, agotando y alegrando al ya anciano señor, dispuesto a echar una cabezadita, como solía decir, antes de llevar a sus nietos a las fiestas de Alayor. Alayor, su pueblo, ¡qué pueblo!; único, pintoresco... con el encanto especial que tienen aquellas villas que son amadas, orgullosamente, por sus lugareños. Él nació en Alayor, se casó, tuvo hijos ¡nietos!, en Alayor... Era parte de su tierra edificios tradiciones y gente. En Alayor todos eran hermanos, más, (o  menos...), avenidos. Y los extranjeros aún eran considerados con perspicacia e "idílica" curiosidad.

Y corría la tarde mientras Alayor se vestía de fiesta... Cientos de mozos mozas y niños con sus papás se agolpaban en las calles para ver los cabezudos y carrozas, que desfilaban, ¡alegres!, entre gritos comparsas y música electrónica, pop, tradicional... ¡Por ahí pasaba la primera!: ¡la carroza infantil de Clan tv!; Bob Esponja y Pocoyó a tamaño real se enfrascaban a lanzar caramelos y chocolatinas, saludando a los niños, ¡animados!, que los miraban entre admirados y estupefactos... Entre ellos dos pequeños, de solo tres y cinco añitos, ¡rubitos como querubines! Habían conseguido esquivar toda la marabunta humana y ahí estaban: ¡en primera fila!; sin papá sin mamá, sin abuelo.

Pocoyó les vio, y, muy amable, bajó de la carroza para saludar. "¡Hola amiguitos! ¿queréis ver la casa de Pocoyó? jiji" (imitó  la risa de los dibujos animados). "No sé si el abuelo nos dejará", "¿y dónde está el abuelo?", "estaba durmiendo en el sofá jeje", (dijo el mayor con picardía). "Aaaah" dijo Pocoyó: "pillines ¡os habéis escapado!"; y los dos hermanos rieron, ¡cómplices! "Entonces... ¡¿vamos a casa del yayo y le pegamos un susto?!". "¡Siiii!".


  Eran ya las ocho de la tarde cuando mi tío Sebastián despertó, ¡había dormido una hora de más!, se estaba tan a gusto sin jaleo en casa... 
"¡Lluc, Guiem!"

¡Los niños no estaban ahí! Iban camino de casa de Pocoyó. Donde una sorpresa inesperada les aguardaba...

Sebastián salió corriendo por la puerta, que, como siempre, había dejado abierta, forzando sus más de 100 kilos a galopar como un galgo. "¡¿Eulalia has visto a Lluc y Guiem?!", "no, ¿qué pasa Sebastián?". Y Eulalia la vecina se unió a la búsqueda. Tampoco los había visto Pedro el panadero, ni María, la señora que siempre está mirando pasar las horas tras el portal. ¡Ni Ernesto, ni los de la oficina de Correos...!

Recorrieron calles, plazas, ¡locales nocturnos...!


  "¡¡Abuelo!!"

¡Ahí estaban!, en la calle Sant Jordi, de la mano de Rosa y Manel. Que le explicaron a Sebastián que los habían reconocido del brazo de Crisitan, el hijo de Antonia; que estas fiestas iba disfrazado de Pocoyó. "¿Pero Cristian no estaba estudiando en Barcelona?", preguntó Sebastián. "Él nos dijo que era Cristian, no se quitó el cabezón de Pocoyó, y ya sabes que la voz no se distingue bien tras el cabezón". Los cuatros adultos se miraron con preocupación y desconfianza...

¡Pero ahí estaban los dos angelotes!, ¡alegres y emocionados por haber conocido tan de cerca a Pocoyó...! Y mi tío Sebastián prefirió olividar lo ocurrido. Cogió a los dos niños en brazos, que durmieron al cabo de pocos minutos, uno en cada hombro de mi robusto tío; y se dispuso a volver a casa. "Demasiadas emociones por hoy viejo", dijo para sí mismo.

Cuando se dispuso a abrir la puerta de su casa, alguien,  le saludó:

"¡Buenas noches Sebastián y dulce carga!", dijo Pocoyó, pasando a todo gas por su lado. Mi tío, entrado en años y kilos, supo al instante que no podría alcanzarle. Y entró en casa, su hogar, de toda la vida, de su pueblo padre, que le vio nacer y crecer entre hermanos... Pero, por prevención, esta vez cerró la puerta con llave antes de disponerse a ver la tele, confiando, en su sofá; aquél sofá que pasó de generación en generación...

Y antes de volver a echar una cabezadita, como solía decir, contempló la posibilidad de que Cristian hubiera regresado, por las fiestas, a su pueblo natal.




   Historia ficticia inspirada en real.


LA CONQUISTA MÁS ALLÁ DE LOS TREINTA Y MUCHOS


  La mujer a partir de los treinta y muchos cuarenta no es princesa: es reina; y esta analogía se cumple, te guste o no. La madurez y las relaciones afectivas de la mujer madura es fascinante y agria a su vez, (la masculina supongo que también pero es un tema que me está vetado por razones obvias). ¿Una salsa agridulce?, pues no, porque de dulce sí que no tiene nada. Voy a hablar desde las experiencias de mis amigas (jeje), como mujer madura y soltera; de un modo realista, directo y alejado de los cuentos chinos sobre mujeres exitosas por divinas y folladoras,  (ejemplo gráfico la foto que encabeza el texto de "sexo en Nueva York"), o "mujeres valiosas por ser independientes y profesionales". Así que si tienes un día sensible o eres de los que lleva por bandera la supresión de géneros en post de la Igualdad, te recomiendo encarecidamente leer solo los dos últimos párrafos, ¡¡te van a encantar!!

La idea que voy a desarrollar es la siguiente: mujer madura, si realmente quieres conseguir una pareja que te apasiones (no solo sexualmente) y ayude a realizar tus sueños, tienes que mentalizarte de que tienes que jugar un papel más activo en el juego de la seducción, (naturalmente, mientras él también ponga de su parte), o confiar 100% en la buena suerte. Y cuando hablo de conquista no me refiero necesariamente a manipulación, (al menos no en su totalidad...), ni a empezar nosotras el juego en plan "soy yo la que entro a los tíos en la discoteca". Tampoco de ir a la caza indiscriminada para sentirte dominatrix, ni de empoderarte como mujer de una sociedad pretendidamente igualitaria, (nadie tiene derecho a exigirnos que nos mostremos "poderosas" para ser apreciadas). Sino a conseguir, sencillamente, que nos quieran tal como somos; tener la oportunidad de amar y cuidar a alguien que merezca la pena. Compartir tu vida, sueños y esperanzas con otra persona imperfecta, pero también totalmente querible.

Porque, amiga, si tienes más cuarenta y estás sin pareja, (y quieres tenerla...), tienes un enorme obstáculo a la hora de conseguirlo: la vecina infertilidad. Sí lo sé, normalmente se es fértil hasta entrados los 50 años; pero querida gran parte de la sociedad no lo ve así, (aunque crean que sí). Y no hay más historia. No se trata de que te vuelvas más "exigente" a partir de esa edad, (recordemos que no es lo mismo exigencia que tener las ideas claras...), ni que, ¡de repente!, tu autoestima baje a niveles infrahumanos; y demás catálogo de tonterías con las que nos estigmatizan algun@s que no están en la situación, (o no les interesa verla...). ¿Recordáis cuántos y qué clase de hombres se os acercaban o conocíais a los veinticinco años, (siendo las mismas, solo que más inexpertas e inseguras)?, ¿y los que conocéis ahora...? Curioso, ¿no...?  No voy a entrar en descalificaciones absurdas ni en prototipos de hombres, pero evidentemente en comparación, hoy por hoy, el porcentaje de chicos que me puedan interesar, (o a los que pueda interesar), se ha reducido tajantemente. ¿Acaso porque solo quedan "las sobras"...?; es ridículo pensar así, es tirarse piedras contra tu propio tejado, ¡¡lo mismo podrían pensar ellos!! Lo cierto, (y es bastante terrible), es que esos hombres "basura", (o que pasan de nosotras), posiblemente se muestren de forma muy diferente ante una mujer más joven y fértil. No se trata tanto del físico ni de la forma de ser como, simple y llanamente, de "la selección natural", pues tengo amigas guapísimas, listísimas y majísimas que llevan también años sin pareja; casualmente de mi edad...

¡¡Por supuesto que no estoy diciendo que no se pueda conseguir!! Hay mujeres sortudas por naturaleza, (y recordemos que la suerte va y viene, ¡¡¡nunca se sabe...!!!), o que saben mejor cómo encadilar quizá; pero francamente, arriesgándome a quedar como envidiosa, viendo cómo está el panorama... tiro más por la primera opción. Por otra parte, otro factor importante a tener en cuenta, (y que también puede desencadenar múltiples críticas hacia mi sinceridad, que aceptaré gustosa y cortesmente), es que el volumen de candidatos disponibles se reduce contundentemente. En primer lugar, por una simple cuestión de lógico-estadística: la mayoría de nuestra edad están pillados.; en segundo, porque la fauna no es un mito: es una realidad; desengañémonos, los cabronazos  psicópatas, chicos "buenos" que necesitan una mujer para ser alguien... existen; al margen de cómo actuemos nosotras. Y en tercer lugar, están los chicos majos, interesantes, puede que hartos como nosotras de "buscar" la aguja en el pajar que aún no son padres, y siempre han deseado experimentarlo; algo sin duda respetable, pero que nos perjudica a las "viejunas" jeje. En definitiva... las posibilidades de encuentros, (pues siempre hablamos desde esa óptica, no de amigos de la infancia que de repente, ¡como en las pelis!, sucede...), con hombres, (o mujeres si eres lesbiana), que cumplan todos los requisitos para que vayan ¡solo a por tí!, como princesa en su castillo, (tan cómodo snif, snif...), han sido reducidas a la cuarta o quinta parte. Así que no nos queda otra que mover el culo, no bajar la guardia, (o pasar tres pueblos del tema si no estamos en nuestro momento), y tomárnoslo como un juego, ¡¡con humor!! Siempre dispuestas al "no" como al "game over" de un videojuego, (aunque claro está que en la práctica no es tan fácil). Porque peor es esperar unicornios halados, o, ¡tan siquiera!, haberte divertido y/o aprendido en el proceso.

La mayor desventaja de la mujer frente al hombre, y en esto sí hay desigualdad, y siempre la habrá, AUNQUE SEA UNA INJUSTICIA ABSOLUTA: es la etapa fértil. De forma que un hombre de nuestra quinta, (que pueda permitírselo), y que quiera ser padre, elegirá a una mujer por debajo de esa cifra , (incluso puede que muy por debajo si es un petardo que necesita sentirse joven), simplemente "porque yo no tengo la menopausia". Y aunque está más que estudiado que la calidad del esperma disminuye drásticamente a partir de los 40, físicamente (al menos), siguen teniendo sus soldaditos allí hasta el final de sus días.

Pero... a pesar de que el panorama es tremendamente injusto, y no muy halagüeño, si te mentalizas de tu cambio de papel y de tu nueva situación; ¡es mucho más emocionante e interesante! Dejas de ser la princesa a rescatar a la señora que se pone en un pedestal, poderosa, que infunde más admiración y respeto que suspiros melifluos por tener las carnes en su sitio, (¿recordáis qué estúpidas éramos cuando en la adolescencia nos sentíamos especiales por eso...?). Pues las mujeres a partir de los 40 no aspiramos a ser las más bellas, ¡sino las más interesantes! Y tiene su mérito en una sociedad donde se compara la dignidad de la mujer con campañas de ropa de todas las tallas, en las que se predican cosas como "tú eres única" mientras ves desfilar cuerpos de diferentes tamaños y colores, (todos únicos, ¡por supuesto!). Y mucho, ¡mucho...!, más difícil llevar las riendas del ligue cuando de toda la vida eso es más tarea masculina que femenina. Ellos tienen millones... de manuales sobre el tema y los consejos del amigo "experto" de turno; nosotras, tenemos que adquirir cada una nuestras mañas prácticamente en solitario. Y digo bien, en solitario, porque no son muchas las mujeres dispuestas a admitir que todo cambia, (yo la primera, desde hace bien poco), y que a los cuarenta no puedes  seguir actuando ni esperando como cuando tenías veinticinco; ni hay muchas mujeres plenamente conscientes del papel que han jugado en sus conquistas a parte del manido "ser como soy", que no significa  nada y que todos sabemos ser. 

Aún así la nueva perspectiva merece la pena; es más gratificante escribir tu propia historia que esperar a que se cumpla el cuento que te narraron. Te obliga a investigar en la mente de los otros, ¡a adquirir nuevos conocimientos!; te fuerza a deslumbrar mucho más allá del embeleso superficial de cuento de hadas, (carnes prietas de toda la vida). Supone un reto para contigo misma; un nuevo modo de valorarte como persona, no como reclamo socio-sexual. Y si la cosa no sale bien, (o ni surge la posibilidad), no te cabe la menor duda de que ha sido por el destino... No por tí. Nadie te puede venir con historias sobre tu falta de autoestima, tu nivel de exigencia, tu romanticismo, tu amargura... y demás memeces que las mentes incapaces de concebir esta realidad fabrican para no asumir el echo de que la juventud no es una actitud, sino una época. Y que la actitud es cuestión de voluntad, de poder, de la mente; no de carnes prietas o gastadas.

Asumiendo esta dura, pero liberadora, realidad, te alejas de la culpa y del victimismo; te haces dueña de la situación y lo de  menos es el desenlace. Lo que cuenta, como en cualquier buena historia, es la moraleja, no si el final es happy o tristón.




UNIVERSO Y TRANSCENDENCIA


 Hoy estuve con unos amigos en el Planeario y me acordé del enorme consuelo que siempre me ha proporcionado pensar en su terrorífica grandiosidad. Unas dimensiones, unos peligros, una magneficiencia que escapa a nuestro entendimiento; que jamás podremos dominar. Es inevitables sentirse minúsculo e insignificante ante semejante Monstruo. Pero esta consciencia de insignificancia no me hace sentir mal, ¡me reconforta! Puesto que cuando alcanzas a entender que no solo "tú", ¡todo el planeta", ¡el sistema solar!, puede desintegrarse si se entromete en su ruta un rayo gamma o una supernova... Tu sentimiento de inferioridad responde a razonamientos lógicos, inteligentes.

Si hay algo "inmortal" (a escala humana lo es), seguro e innegable, es la tierra que pisamos. Hasta el Dios abstracto, (pero casualmente con propósitos humanos), de los "creyentes" tiene un principio en el Universo. A no ser que equiparemos éste con aquél. Lo que sería bastante sensato.

Cuando buscamos a Dios lo hacemos con el propósito de pervivir eternamente; ¿y hay algo más eterno y reconfortante que la clarividencia de pensamiento? La realidad es permanencia, somos nosotros, nunca nos abandonará aunque la moldeemos a nuestro antojo. Y la realidad es que somos una conjunción de átonos (incontrolables) capaces de crear algo tan maravilloso como la vida. No solo eso, nosotros, nuestros átomos; crearán nueva vida, o cosas, cuando muramos. Son eternos y es una realidad, no una hipótesis ni una abstracción.

¡Cierto!, la idea de "volver" a formar parte del ciclo natural es bonita y real, ¡pero triste de cojones! No obstante... la alternativa es el autoengaño, creer en segundas "vidas" de las que no tenemos una certeza científica. Teoría que nos proporciona un consuelo a medias; puesto que nos hace sentir débiles. Y cuando nos sentimos débiles nos sentimos finitos, cercanos a la nada (la muerte), ¡justo lo contrario a como deseamos percibirnos! 

Si no podemos escapar a la realidad universal: que somos una mota de polvo, que todo lo que no sea minúsculo (a su escala) se escapa de nuestro control... ¡Qué menos que sentirnos fuertes aceptando nuestro papel! En el presente, mientras estamos vivos y podemos saber qué es sentir, razonar, emocionar... ¡sacando provecho de las experiencias maravillosas de nuestra finitud! Puesto que más allá de nuestra carne viva, no tenemos ninguna certeza de que podamos identificarnos como "yo"; lo único que sabemos es que nuestras partículas sin nombre estarán en permanente creación, son inmortales.


PSICOLOGÍA Y DISCRIMINACIÓN



  No hay discriminación más despreciable que la que algunos gurús de la psicología social emplean para captar nuevos adeptos, y como muestra un botón, transcribo vídeo:

"El problema es que, cuando uno está desanimado, uno pierde lo mejor que tiene, que es la manera de ser"

 Estoy muy de acuerdo con la psicología social y con las técnicas de coaching; en el mundo en que vivimos son herramientas prácticamente imprescindibles. Pero no sé que tiene que ver querer mejorar con considerar la debilidad como algo menospreciable.

En este vídeo se alenta al público a considerar el amor que reciben como algo que merecen por su forma de ser, (¡oooh qué bonito!); para acto seguido, una vez ya embadurnados de golosinas y mariposas, ¡condicionarlo al "pero solo cuando estás de ánimo"! Porque sino, tal y como dice el "maestro" éste que ama tanto a todo dios, no solo dejas de valer: ¡dejas de ser alguien! Puesto que, (literalmente), dice: "pierde lo mejor que tiene, que es la manera de ser". ¡Y se queda tan ancho!, alucinante...

Este mensaje es la cúspide de la intolerancia y la misantropía, negativo 100%; se carga a todo aquel que se siente vulnerable. Al negro perseguido por grupos neonazis, al transexual al que la sociedad condena a la prostitución, a las prostitutas de club de carretera, a los mendigos que lloran de hambre... Y un sinfín de situaciones en que la gente normal se siente desdichada. Porque sí, decir esta barbaridad, tomo de nuevo, literalmente, las palabras de este señor: "el problema es que, cuando uno está desanimado, uno pierde lo mejor que tiene, que es la manera de ser", es reducir al desgraciado a nadie, y por equivalencia de conceptos: a nada. Una hormiga, ¡tiene su forma de ser!, hay hormigas que andan otras que "piensan" si coger la miga de pan, hay hormigas que no salen del hormiguero; ¡ni los insectos son nadie o nada!

Cagarse en el dolor humano; y hacerlo en pro del bien, ¡y para colmo venderlo como algo natural y científicamente estudiado (pues habla desde la ciencia psicológica)!: es cruel. No solo cruel, peligroso. Abre la caja de Pandora a todo tipo de discriminaciones, como las que nombro en el párrafo anterior, contra colectivos vulnerables o contra gente que simplemente lo esté pasando mal, (la muerte de un familiar, otro ejemplo). Los judíos de Hitler no eran precisamente felices, y según los nazis no eran nadie. ¡Cierto!, por otros motivos de índole ideológica, pero el resultado el mismo: carencia de esencia, de entidad. Repitamos al "maestro": "el problema es que, cuando uno está desanimado, uno pierde lo mejor que tiene, que es la manera de ser".

No estoy llamando a este bocachancla asesino, pero esta idea, aunque las diga en pro de la autoestima ajena y la independencia mental, es una animalada. Y lo peor es que no es el único. Cada día hay más gente que con la mejor de las intenciones, atendiendo a la naturaleza del ser humano que dictaminan algunos de estos científicos de la mente, infravaloran al que no va por la vida vendiendo la moto de lo reguay que es su vida. Ya que el que está desanimado... (parafraseeemos al "maestro") "el problema es que, cuando uno está desanimado, uno pierde lo mejor que tiene, que es la manera de ser"; y, por lo tanto, (según él), pierde la oportunidad de ser valorado por los demás por su forma de ser. Por lo que no hay nada que valorar en quien no se encuentra bien. El cariño y aprecio no son para él.

Me sorprende que haya tan pocas voces que se alcen ante semejantes disparates que engloba toda clase de aberraciones (racismo, homofobia, nazismo...) que históricamente, supuestamente, estamos superando.



"MARGARITA"


  Margarita se dispuso a bajar a la calle, a dejar caer la tarde recorriendo las callejuelas de su Soria natal. Se enfundó en su abrigo de lana, sus guantes de cuero y su sombrero de fieltro negro; aun sobrepasando los sesenta años, (y habiéndose reducido su renta a menos de la mitad), seguía siendo una mujer elegante. Con ese toque distinguido y sobrio con el que había dado vida a sus diseños en su pequeño, pero reconocido, taller de costura. ¡Era una artista de la clase, compostura y dignidad!; con un toque, según decían las lenguas viperinas de su vecindad, de controlada y educada altivez. Sin embargo, pocas personas no apreciaban a la señora Margarita; siempre en su lugar, ¡contra viento y marea…! Una peña en la que sus coetáneos gustaban reflejar el espíritu incorruptible de los supervivientes de la Guerra, y los jóvenes la admiración y respeto por la sabiduría. Su espíritu acorazado y tranquilo, tuvo que enterrar a toda su familia durante el conflicto. Padres hermanos, marido, ¡hijos…! Todos perecieron en un u otro bando. Solo quedaba ella, sobrellevando el peso y la historia de su linaje familiar... Su compromiso vital no le correspondía enteramente desde que sobrevino la tragedia; se sintió con la obligación de vivir la vida de los fallecidos: la vejez de sus padres, sentenciados antes de los setenta; la vida de su esposo, derrotado en la que fuera la crisis más dura de su existencia. Debía compensar la juventud de sus hijos, arrebatada por una bomba… ¡¡Ella vivía por todos!!; pero, ante todo, por ella misma. Pocos errores cometió, la señora Margarita.

Aquella tarde Soria respiraba el aire plomizo que precede a las tormentas; pero el gris del cenit resaltaba la alegría de sus habitantes, expectantes a la llegada de la primavera. Aquél último domingo de invierno, ¡los vecinos de su barrio parecían querer celebrar el cambio de ciclo con toda pompa y boato! Por las calles desfilaban las señoras con sus mejores galas, en cuadrilla, a tomar café o chocolate mientras sus maridos se unían, a su vez, para la partida de ajedrez o el coñac. Los niños canturreaban por las calles ausentes de tráfico, jugando a la gallinita o con el patinete; las parejas jóvenes se tambaleaban acaramelados... siempre custodiados por una carabina. Los grupos de muchachos y muchachas se deshacían en chanzas y risotadas… Y llegando a la Plaza Portillo una densa marea humana, amontona en torno a un círculo, observaba a un joven alto y moreno, engalanado con indumentaria de mago.

“¡Voilà!”, exclama el hombre con un francés impostado: “¡qué maravillosa madame ven mis ojos!, permítame madame”, y el mago hizo una reverencia a Margarita, apenas incorporada al grupo; “por favor caballero…”. “Shuuu, ¡usted lo merece! Veo en sus ojos… ha pasado por muchos sinsabores, pero también ha tenido una vida intensa. ¡Déjeme observar...! Entiendo… ¡Usted guarda un secreto!”, “¡y quién no a mi edad caballero!”, dijo Margarita sonriente; pero azorada por la repentina expectación. ”¡Ooh nooo madame su secreto no es de los que se curan en confesión!, es de aquellos secretos que persiguen hasta la tumba. Como el abandono de un recién nacido”.

Margarita se quedó hipotérmica. No era en sí la revelación. Era aquella voz... Aquél gesto… Aquella mirada cruel; idéntica a la de su padre. “¡Oooh madame gran dama, solo era un ejemplo! Por favor discúlpeme”, y el mago hizo otra reverencia y de su bolsillo sacó una rosa que le regaló en ofrenda. Mas Margarita ya no estaba en esta esfera. No escuchó los aplausos y abucheos, las palabras de apoyo de sus vecinos; ni al siempre atento guardia Marc, su vecino de al lado. Su mente viajaba por otro tiempo pretérito. Una noche funesta; donde los demonios de la guerra se hicieron hombre...

Y cayó desplomada.

Con el tiempo se recuperó de este extraño incidente; pero la señora Margarita no volvió a ser la misma. La gran peña a la que todos admiraban se convirtió en una ancianita frágil, necesitada de atención y cuidados. Falleció al cabo de muchos años… Calentita en su cama. Veintisiete años después de la actuación del mago Eugène, (su nombre artístico); la misma edad que él contaba cuando, por fin, se reencontró con su madre.



"LA POSADA"


  Hay algo mágico y teatral en esta noche lluviosa, en este pueblo vacío, en esta plaza sin nombre. Tú y yo, sin paraguas, guareciéndonos de una lluvia que deseamos que perdure, (y nos empape), tomamos cola-cao en la más corriente informalidad. Una taza de leche, ¡la acogedora familiaridad de una merienda infantil!, protectora de lo que pueda suceder. Nos deseamos, lo sabemos; “lo ignoramos”. Dos almas tímidas que desean comerse a besos. ¡No!, ¡no son besos!; es algo más intenso… ¡El instinto animal que todo lo cubre!, que tiñe la fría noche de misterio... La villa de un fogoso silencio lleno de susurros, provenientes de una parte muy íntima, ¡irreconocible!, de nuestro cuerpo. De nuestra mente… 

¡La posada!, montañas de piedra que esconden un secreto incierto, un futuro temeroso, una posible historia. ¡Corremos!; empapándonos con esta lluvia dolorosa que nos invita al cobijo, a la reclusión de cuatro paredes blancas, inmaculadas. Una cama no muy grande una luz de neón, decoración monacal. Tú y yo.

¡Una rama golpea el cristal!, se escucha el traqueteo monótono de la caldera, el caminar sigiloso de la casera al otro extremo del corredor. Un gato deja la lar del fuego, y sale en busca de aventuras. El barman apaga las luces del café; ¡susurra su último silbido la cafetera...! Un coyote da caza a un conejo; en el linde de la aldea. Los abedules zozobrean; al compás de la tormenta...

En la copa de los árboles, sinuosa... la seda de una tela de araña se extiende. Se contrae...


Un sol abrasador descubre nuestros cuerpos desnudos. Exhaustos. Y no quiero hacerte el amor: quiero follarte.

 ¡Follarte...!

Toda la vida.




"UN CORAZÓN EN INVIERNO"


  A veces las cosas no son como esperamos. Y tal vez lo necesitemos.