"EL HUÉRFANO"




  Nunca supo en qué momento empezó a sentirse huérfano; tuvo su infancia, con su papá con su mamá, con un perro y una bonita casa en un barrio residencial cerca de Miami. Amigos de juerga, buenos amigos, sólo en la infancia, cuando uno no sabe qué es eso y lo descubre cuando ya no están, y todos problemáticos, como él. Uno supo que murió hace dos años, consumido por el crystal, con el otro se enemistó debido a una mujer; de todos modos eran amigos de espíritu, porque realmente jamás se contaron lo más importante, eran cobardes, todo lo daban por dicho. Así que siempre se había sentido solo. Aunque rehuía de ese sentimiento; por miedo a investigar... De forma que se centraba en su trabajo, en sus estudios... Era el estudiante modelo, el chico amigable que siempre estaba ahí. Alguien muy en su sitio que ni destacaba ni estorbaba, pero que todo lo hacía bien, de forma correcta. Y hasta parecía feliz.

Pero llegó ella, y pesó más y más la soledad... hasta volverse insoportable. Si ella hubiera sido más clara, más transparente; más eran como gotas de agua en lo que les separaba, "otro patito feo" que paseaba con orgullo su soledad como Cristo la Cruz. Si hubieran sido más explícitos, comunicativos, menos miedosos... hubieran sido como una sola gota de agua. Pero no fue así. No obstante, a veces la naturaleza es sabia, o catastrófica, y los sentimientos no se pueden tapar por mucho tiempo, ni manipular a nuestro antojo. En cualquier caso sólo se puede uno distanciar, cuando aún está a tiempo. No obstante fue débil, o fuerte, según se mire, y terminó con ella. Y ella fue fuerte, o débil, según se mire, y terminó con él. Tal vez para conocerse mejor ambos; porque su subconsciente clamaba un cambio que desconocía, nunca fue su fuerte entender sus sentimientos. Era un lerdo sentimental. Tal vez debido a cómo fue educado. Aquella jaula de oro... en su casa demostrar sentimientos auténticos era un tema tabú, todo estaba regido por reglas incomprensibles; roles sociales. En su casa fuera de eso no había calor humano; eran incapacitados emocionales todos, desde el perro hasta el abuelo. Su familia era como una secta. Pero era adulto y no le valía más que como excusa todo aquello.


El caso es que ella llegó; y pasó... Y fue tan intenso ese "vacío" que dejó, que le forzó a indagar... a ver lo que no quería ver de aquella jaula de oro... a vencer sus miedos y sacar la naturaleza masoquista de su carácter, el dolor de su alma. Fuera del orgullo, era un ser que sólo entendía los palos, le eran familiares, gratificantes, y era lo que esperaba dar y recibir. No obstante con ella no podía tolerar esos palos; porque realmente la quería, de un modo que le costaba entender. De un modo que los palos, le parecían palos, sin aderezo. Sólo podía aceptarlos si dejaban de serlo y se convertían en miedo al Amor.


Y entonces no le importó que ella se hubiera equivocado, que realmente sólo hubiera amado la sombra de un fantasma disfrazado de su persona, aún por años... Sabía que sí le había querido, mucho, incluso enamorado de él, pero no hasta el punto que él necesitaba. Amado, jamás. Y realmente perdonó su equivocación y tuvo compasión de ella, que aún no había aprendido a perdonarse.


Y dejó de sentir compasión de él, por no haber sido capaz de luchar por su princesa, aunque ésta fuera difícil y cerrada como una nuez; y por haberla hecho sufrir tanto...


Porque entonces comprendió que amó realmente; y no se parecía en nada a morir. De hecho estaba más vivo que nunca. Y se apropió de estas palabras de García Márquez:


"La vida no es la que uno vivió, 

sino la que uno recuerda y cómo la recuerda para contarla"


Nunca supo en qué momento se empezó a sentir huérfano, pero sí supo en qué momento no le importó serlo. Y decidió dar su vida a la vida, a la naturaleza y a "Dios", con todo lo que eso pudiera contener y sorprender.








3 comentarios:

Jose dijo...

Una historia dura la de la soledad. En parte me recuerda a mi, a no tener a mucha gente cerca, a centrarme en otras cosas, a no que en casa no seamos demasiado abiertos hablando de sentimientos... aunque hay otras cosas que no, no vivo en un barrio residencial ni era una jaula de oro, tampoco lo hacia (ni hago!) todo bien, y no tengo perro!!!

Pero que cualquier cosa la puede cambiar una mujer (o un hombre, o un amor en general), aunque solo sea por un tiempo. Pero bueno, ya se sabe, mas vale haber amado y perdido, que nunca haber amado. Asi que es mejor nunca arrepentirse de haberlo hecho.

Laura Gomila dijo...

:-)

Laura Gomila dijo...

Bueno no sólo tiene porque ser "el amor" el que llene esa soledad, tb existen los buenos amigos y la familia sana. El caso es dar con gente con la que te sientas cómodo y comprendido, porque hay gente que en apariencia tiene a mucha gente alrededor pero no le vale de nada porque, como dices, son gente que vive en su propia burbuja y no hace nada por interactuar.